Prepararse con actos cotidianos para el sufrimiento

Hacer todo cuanto se haga de la mejor manera en favor de la Inmaculada. Pero con calma y recogimiento, sin ajetreo, sin inquietud, hay que entregárselo todo a la Inmaculada y Ella nos inspirará cómo hacerlo.

Hermanos, esforzaos por conseguir esa paz, en todos vuestros actos, ocupaciones y asuntos, en los problemas; todo, todo hay que entregárselo a la Inmaculada, pronunciando el nombre de María y olvidando todos los problemas. La Inmaculada se ocupará de todo y pensará en todo. (San Maximiliano Kolbe)