La Eucaristía según el Padre Kolbe

Reflexiones del Padre Kolbe sobre la Eucaristía

"No hay mejor preparación a la santa comunión que ofrecerla a la Inmaculada (haciendo de nuestra parte, obviamente todo lo que podamos). Ella preparará nuestro corazón de la mejor manera y podremos estar seguros de procurar así a Jesús la mayor alegría, de manifestarle el amor más grande." (EK 643)

"Tú, Dios infinito y eterno, me has amado desde hace siglos, me llamaste de la nada a la existencia.
Para demostrarme de cerca que me amabas con mucha ternura, bajaste de las delicias más puras del paraíso a esta tierra…viviste en medio de la pobreza…, quisiste ser colgado entre tormentos en un torpe patíbulo en medio de dos malhechores…¡Oh Dios de amor, me redimiste de este modo terrible y generoso!.
Tú, sin embargo, no te contentaste con eso, sino que viendo que habrían de transcurrir 19 siglos desde que esparciste esas demostraciones de tu amor hasta que yo apareciera en la tierra, ¡quisiste proveer también a esto!
Tu corazón no permitió que yo tuviera que alimentarme únicamente de los recuerdos de tu inmenso amor. Te quedaste en esta mísera tierra en el santísimo y admirable Sacramento del altar y ahora vienes a mí y te unes estrechamente a mí bajo la forma del alimento…Tu Sangre ya fluye en mi sangre, tu alma, oh Dios Encarnado, se compenetra con la mía, le da fuerza y la alimenta."
(EK 1145)

" Una sola Santa Comunión basta para hacerse santos. Todo depende de la disposición interior, de la preparación. La mitad del día dedicada a la preparación, la otra mitad a la acción de gracias.
A veces una Comunión Espiritual lleva consigo las mismas gracias que la Sacramental. En las dificultades repite a menudo: “Dios mío y mi todo”."
(EK 968)

" La Inmaculada suscitó en nuestros corazones el amor hacia sí misma, un amor tal, que nos impulsó a consagrarnos totalmente a su causa, o para ser más exactos, la ayuda a todas las almas para que la conozcan y la amen, y se acerquen, a través de Ella, al Corazón Divino de Jesús, cuyo amor por nosotros lo impulsó hasta la Cruz y el Sagrario." (EK 908)