Escritos de San Maximiliano Kolbe

Sustanciosos fragmentos de los Escritos de San Maximiliano Mª Kolbe

Escritos de San Maximiliano 4

La oración es un medio desconocido, y sin embargo el más eficaz para restablecer la paz en las almas, para proporcionarles la felicidad, ya que sirve para acercarlas al amor de Dios. La oración hace renacer el mundo. La oración es la condición indispensable para la regeneración y la vida de cada alma. Oremos bien, oremos mucho, tanto con los labios como con el pensamiento y experimentaremos en nosotros mismos cómo la Inmaculada se adueñará cada vez más de nosotros, cómo nuestra pertenencia a Ella será cada vez más profunda en todos los aspectos, cómo nuestros pecados se desvanecerán y nuestros defectos se debilitarán, cómo nos acercaremos cada vez más a Dios con suavidad y fuerza. (EK 903)

Escritos de San Maximiliano 3

Y si Ella pudiese disponer de nosotros de manera cada vez más perfecta, entonces también la actividad misionera, la conquista de las almas para Jesús por medio de Ella, sería cada vez más eficaz. El trabajo, el sufrimiento y sobre todo la oración producirás frutos abundantes.
Y no nos preocupemos de trabajar más o más de prisa de lo que Ella quiere, ya que si actuamos según Su voluntad, haremos siempre lo mejor y de la forma más rápida. Sólo al juicio de Dios sabremos cuántos misterios de gracia se habrán realizado a nuestro alrededor y cuántas personas se habrán salvado gracias a nosotros, sin que lo hubiésemos siquiera imaginado (EK 755)

Escritos de San Maximiliano 2

Tú (oh Dios) nos mandaste que nos hiciésemos niños, si queríamos entrar en el Reino de los Cielos. Tú sabes muy bien que un niño necesita una madre: Tú mismo estableciste esta ley de amor. Por tanto, tu bondad y tu misericordia crearon para nosotros una Madre, la personificación de tu bondad y de tu amor infinitos, y desde la Cruz, en el Gólgota, nos la ofreciste a nosotros y nos ofreciste a Ella…
Además decidiste construirla –dispensadora y Mediadora de todas las gracias: Tú no le niegas nada a Ella, y Ella no es capaz de negarle nada a nadie…
Miremos dentro de nosotros mismos: ¿Acaso no es verdad que cada vez que nos hemos ofrecido con toda el alma a la Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, ha entrado siempre la paz en nuestro corazón?...Quien no lo haya experimentado todavía, que pruebe, que lo vea, que se dé cuenta personalmente: ¡comprobará lo potente y lo buena que es la Madre de Dios y Madre nuestra! (EK 1145)

Escritos de San Maximiliano 1

Ella es Madre, nuestra y...de Dios. Ella penetra nuestra alma y dirige sus facultades con un poder sin límites. Nosotros le pertenecemos de verdad a Ella, por eso, estamos con Ella siempre y en todas partes. Queridísimos hijos míos en la Inmaculada, les deseo que sean alimentados por Ella misma con la leche de sus gracias, acariciados por Ella, educados por Ella como lo fue Jesús, nuestro Hermano mayor, para que el Esposo divino de las almas reconozca cada vez más en nosotros aquellas mismas facciones que Él mismo recibió de su Madre, la Inmaculada. (EK 461)

Escritos de San Maximiliano 5

“Dejémonos conducir por Ella, sea a lo largo de una calle bien asfaltada y cómoda, o sea por otra escabrosa y difícil. Es suficiente un solo acto de amor –amor que procede no del sentimiento, sino de la voluntad, es decir, como acto de obediencia religiosa- para que una caída se transforme en un beneficio aún mayor. Las caídas nos enseñan a no confiar en nosotros mismos, sino a poner toda nuestra confianza en el amor de Dios, en manos de la Inmaculada, Mediadora de todas las gracias” (EK 937)