Triduo a San Maximiliano Kolbe - 1er dia

El próximo dia 14, víspera de la fiesta de la Asunción de nuestra Madre al cielo, toda la Iglesia universal celebrará con alegría la fiesta de San Maximiliano María Kolbe, nuestro buen P. Kolbe y fundador de la Milicia de la Inmaculada.

Para prepararnos bien a su fiesta celebremos juntos el triduo en su honor.

Gracias a nuestras queridas hermanas Misioneras de la Inmaculada del Padre Kolbe os proponemos el material que desde su congregación han preparado para celebrar el triduo.

 

Ofrecemos el primer dia del triduo para esperar al dia 14 con el corazón bien dispuesto y preparado.

Primer día: Sí a Cristo

- Con gran alegría te alabamos, te damos gracias y te adoramos, Señor Dios nuestro, porque tu eres Padre, Hijo Unico y Espíritu Santo.
- Te cantamos, te bendecimos por la admirable cantidad de santos que a lo largo de los siglos suscitaste en tu santa Iglesia.
- En estos últimos tiempos suscitaste a tu siervo san Maximiliano Kolbe, fiel seguidor del Evangelio y apasionado apóstol de María Inmaculada. Por medio de él llamaste a muchos a seguir a tu Hijo y diste la esperanza, haciendo florecer la vida de entre las cenizas del odio y de la muerte.
- Te adoramos, te damos gracias y te alabamos Señor, porque nos amaste desde siempre con amor eterno. Amén.

Lectura del Libro del profeta Isaías (43,1.4a)
"Y ahora, así habla el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por nombre, tú me perteneces.
Porque tú eres de gran precio a mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo."


Silencio orante

De los Escritos de san Maximiliano (EK 1145)
"¿Quién se atrevería a suponer que tú, oh Dios infinito y eterno, me amaste desde siglos, más aún, antes de los siglos? Aunque yo no existía todavía, tú me amabas ya y, justamente por el hecho que me amabas me llamaste de la nada a la existencia...
Para mí creaste los cielos tachonados de estrellas, para mí la tierra, los mares, los montes, los rías y muchas cosas hermosas que hay sobre la tierra...
Sin embargo esto no te bastaba. Para mostrarme de cerca que me amabas con tanta ternura, bajaste del Cielo a esta tierra llena de lágrimas, llevaste una vida de pobreza, fatigas y sufrimientos y, en fin, despreciado y escarnecido, quisiste ser colgado entre los tormentos en un lúgubre patíbulo... Oh Dios de amor ¡me redimiste de esta manera terrible, pero generosa!
Tu corazón non consintió que yo unicamente debiera nutrirm con los recuerdos de tu ilimitado amor. Permaneciste en esta tierra en el Santísimo Sacramento del Altar y te unes estrechamente a mí bajo forma de alimento... compenetras mi alma, le das fuerza y la alimentas... ¿Quién seatrevería a suponer? ¿Qué podrías darme todavía, oh Dios, después de haberte también ofrecido a mí?"


Consagración diaria a la Inmaculada


Padre Nuestro, Ave María y Gloria