Escritos sobre San Maximiliano

Escritos sobre la figura y la obra de San Maximilano Kolbe

Triduo a San Maximiliano Kolbe - 3er dia

Triduo a San Maximiliano María Kolbe
 
Tercer día: Sí a los hermanos


La vida y la muerte de san Maximiliano Kolbe son una realización de las palabras de Jesús, según el Evangelio.

Del Evangelio según San Juan (15, 13-16)

“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”.


Silencio orante

De los Escritos del Padre Kolbe
"Cuando el fuego del amor se enciende no puede encontrar lugar en el límite del corazón... Entonces se irradia hacia fuera, incendia, devora, atrapa a otros corazones... Conquista muchas almas."

Reflexión: Cada uno de nosotros estamos llamados a descubrir la manera con la cual Dios quiere que entreguemos nuestra vida. Descubrir esto, significa descubrir nuestra felicidad y la de nuestros hermanos. Dar la vida como Cristo la dio por nosotros. También nosotros, como Padre Kolbe en su tiempo, queremos ser pan de vida para nuestros hermanos como Cristo es Pan de vida para la Iglesia.


Consagración diaria a la Inmaculada
Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Triduo a San Maximiliano Kolbe - 2º dia

Segundo día: Sí a María

 


 

Acercándonos al Padre Kolbe nos sentimos atrapados por su comunión con la Virgen, que se expresa en su consagración a Ella, es decir en su entrega sin límites a Ella y en su amor apasionado por el hombre.

Del Evangelio según San Juan (19, 25–27)

“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”.

Silencio orante

De los Escritos del Padre Kolbe
"Que la vida de la Inmaculada se arraigue en nosotros cada vez más profundamente, día tras día, hora tras hora, a cada momento y esto sin límites: ¡Este es nuestro ideal! Que Ella misma ame a Dios con nuestro corazón para pertenecerle totalmente: ¡Este es nuestro ideal! Acercar a Ella muchos hermanos, para que abran sus corazones y Ella reine en todos y en todo lugar, sin distinción de raza, de nacionalidad, de idioma. Que reine en el corazón de todos los hombres que vivirán en todo tiempo y hasta el fin del mundo: ¡Este es nuestro ideal!"

 

Consagración diaria a la Inmaculada
Padre Nuestro, Ave María y Gloria

 

Triduo a San Maximiliano Kolbe - 1er dia

El próximo dia 14, víspera de la fiesta de la Asunción de nuestra Madre al cielo, toda la Iglesia universal celebrará con alegría la fiesta de San Maximiliano María Kolbe, nuestro buen P. Kolbe y fundador de la Milicia de la Inmaculada.

Para prepararnos bien a su fiesta celebremos juntos el triduo en su honor.

Gracias a nuestras queridas hermanas Misioneras de la Inmaculada del Padre Kolbe os proponemos el material que desde su congregación han preparado para celebrar el triduo.

 

Ofrecemos el primer dia del triduo para esperar al dia 14 con el corazón bien dispuesto y preparado.

Primer día: Sí a Cristo

- Con gran alegría te alabamos, te damos gracias y te adoramos, Señor Dios nuestro, porque tu eres Padre, Hijo Unico y Espíritu Santo.
- Te cantamos, te bendecimos por la admirable cantidad de santos que a lo largo de los siglos suscitaste en tu santa Iglesia.
- En estos últimos tiempos suscitaste a tu siervo san Maximiliano Kolbe, fiel seguidor del Evangelio y apasionado apóstol de María Inmaculada. Por medio de él llamaste a muchos a seguir a tu Hijo y diste la esperanza, haciendo florecer la vida de entre las cenizas del odio y de la muerte.
- Te adoramos, te damos gracias y te alabamos Señor, porque nos amaste desde siempre con amor eterno. Amén.

Lectura del Libro del profeta Isaías (43,1.4a)
"Y ahora, así habla el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por nombre, tú me perteneces.
Porque tú eres de gran precio a mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo."


Silencio orante

De los Escritos de san Maximiliano (EK 1145)
"¿Quién se atrevería a suponer que tú, oh Dios infinito y eterno, me amaste desde siglos, más aún, antes de los siglos? Aunque yo no existía todavía, tú me amabas ya y, justamente por el hecho que me amabas me llamaste de la nada a la existencia...
Para mí creaste los cielos tachonados de estrellas, para mí la tierra, los mares, los montes, los rías y muchas cosas hermosas que hay sobre la tierra...
Sin embargo esto no te bastaba. Para mostrarme de cerca que me amabas con tanta ternura, bajaste del Cielo a esta tierra llena de lágrimas, llevaste una vida de pobreza, fatigas y sufrimientos y, en fin, despreciado y escarnecido, quisiste ser colgado entre los tormentos en un lúgubre patíbulo... Oh Dios de amor ¡me redimiste de esta manera terrible, pero generosa!
Tu corazón non consintió que yo unicamente debiera nutrirm con los recuerdos de tu ilimitado amor. Permaneciste en esta tierra en el Santísimo Sacramento del Altar y te unes estrechamente a mí bajo forma de alimento... compenetras mi alma, le das fuerza y la alimentas... ¿Quién seatrevería a suponer? ¿Qué podrías darme todavía, oh Dios, después de haberte también ofrecido a mí?"


Consagración diaria a la Inmaculada


Padre Nuestro, Ave María y Gloria

 

 

 

 

Novena a San Maximiliano Kolbe 2016 -2° dia

 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración para todos los días

Oh San Maximiliano María, fidelísimo imitador del Pobrecito de Asís, que inflamado del amor de Dios viviste practicando asiduamente las virtudes heroicas y las santas obras de apostolado, dirige tu mirada sobre nosotros tus devotos que confiamos en tu intercesión.

Tú que, aureolado por la luz de la Virgen Inmaculada atrajiste a innumerables almas a la santidad, llevándolas también bajo toda forma de apostolado hacia el triunfo del bien y la dilatación del Reino de Dios, alcánzanos luz y fuerza para obrar el bien y llevar muchas almas al amor de Dios.

Tú que, en perfecta conformidad con el Divino Salvador, llegaste a tan alto grado de caridad hasta ofrecer, en sublime testimonio de amor, tu vida para salvar la de un pobre prisionero, alcánzanos del Señor la gracia de que, animados por el mismo ardor de caridad, podamos también nosotros con la fe y con las obras dar testimonio de Cristo a nuestros hermanos, para llegar contigo a la posesión beatifica de Dios en la luz de la gloria. Amén.

Segundo día: Kolbe, el Santo de la solidaridad

Quien ha leído algún libro sobre los campos de exterminio nazis, sabe que de todos los tiempos de muerte, el del hambre era el más temido. La búsqueda de un pedazo de pan o de papa más, no era sólo – dicen los sobrevivientes- una necesidad fisiológica: era, cada día, la afirmación del propio derecho a la vida.

Para los más conscientes, era incluso un acto de rebelión contra el proyecto de genocidio elaborado por Hitler y sus secuaces. Es también por esto que en aquellos sitios de horror quien era capaz de altruismo en lo que se refería al alimento, era considerado un héroe o un santo. Veinte años después de la liberación, un ex-prisionero me hablaba con lágrimas en los ojos de Monseñor Beran, el futuro cardenal checoslovaco, que cada día renunciaba a una parte de su pan en favor de algún compañero.

Digo esto porque me parece que sirva para iluminar ulteriormente la grandeza del sacrificio del padre Kolbe.

Gozos

- Testigo de amor Rosal en flor oh mártir santo de Cristo el olor. Corona inmortal de Cristo Jesús, palabras en luz del Cristo total.

- Testigo de la sangre Del hermano derramada, Testigo de libertades Testigo del odio cruel en su misión callada, canto y cielo en los labios de un alma fiel, inmolada.

- Testigo del dolor al acercarse la muerte, al guarda dice: ¡detente! verás al cambiar la suerte de este hombre que es padre, reunirse con sus hijos y con ella que es su madre.

- Testigo del cansancio de una vida inmolada, a golpe del Evangelio y al golpe de la espada. Tu vida por otra vida tu amor por otro amor ganancia para el cielo del mártir el galardón.

- Espíritu sublime oh mártir glorioso feliz morador de la inmortal Sión ruega por los que luchan en las batallas recias que alcancen la victoria y eterno galardón.

- Oh mártir glorioso de roja vestidura que brilla con eterno fulgor ante Dios; intercede por el hombre que lucha con tesón a obtener de la gracia el más divino don.

- Palabra del Señor ya rubricada en la vida del mártir ofrecida, como prueba fiel de que la espada no puede ya truncar la fe vivida. Fuente de fe y de luz es su memoria coraje para el justo en la batalla del bien, de la verdad, siempre victoria que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Oración final

"Dios, fortaleza de los mártires, que al presbiterio y mártir San Maximiliano María Kolbe, encendido en el amor de la Inmaculada Virgen María, lo llenaste de celo por las almas y de amor con el prójimo; por su intercesión concédenos que trabajando con entusiasmo por difundir tu gloria en el servicio de nuestros hermanos, podamos llegar hasta la muerte a asemejarnos a tu Hijo, Jesucristo que vive Contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén".

Novena a San Maximiliano Kolbe 2016 -1er dia

 
1er DIA - NOVENA A SAN MAXIMILIANO KOLBE
 
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
 
¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
 
Oración para todos los días
 
Oh San Maximiliano María, fidelísimo imitador del Pobrecito de Asís, que inflamado del amor de Dios viviste practicando asiduamente las virtudes heroicas y las santas obras de apostolado, dirige tu mirada sobre nosotros tus devotos que confiamos en tu intercesión.
 
Tú que, aureolado por la luz de la Virgen Inmaculada atrajiste a innumerables almas a la santidad, llevándolas también bajo toda forma de apostolado hacia el triunfo del bien y la dilatación del Reino de Dios, alcánzanos luz y fuerza para obrar el bien y llevar muchas almas al amor de Dios.
 
Tú que, en perfecta conformidad con el Divino Salvador, llegaste a tan alto grado de caridad hasta ofrecer, en sublime testimonio de amor, tu vida para salvar la de un pobre prisionero, alcánzanos del Señor la gracia de que, animados por el mismo ardor de caridad, podamos también nosotros con la fe y con las obras dar testimonio de Cristo a nuestros hermanos, para llegar contigo a la posesión beatifica de Dios en la luz de la gloria. Amén.
 
Primer día: Kolbe, generosidad y entrega.
 
El Dr. Rodolfo Diem, médico polaco, evangelista, prisionero en el "Lager" de Oswiecim, pero trabajaba en el hospital. Suya es esta declaración:
 
"El P. Kolbe era un hombre sereno, equilibrado, psíquicamente sano. Llegó con fiebre, enfermo de los pulmones… Pero no obstante los sufrimientos, se encontraba tranquilo y esperaba su turno, para la visita médica, como cualquier otra persona de las 200-500 o mil que se visitaron en el día. Me llamó la atención porque una vez, encontrándolo muy enfermo, le propuse internarlo en el hospital y no quiso.
 
Más aún, me dio el nombre de un prisionero, compañero suyo que según él necesitaba curas más urgentes. Muchas otras veces volví a insistir para que accediera a internarse y siempre obtuve las mismas evasivas de generosidad hacia el prójimo, me tenía intrigado y un día le pregunté quién era, me dijo: soy sacerdote católico, en un ambiente donde la lucha por la sobrevivencia era acentuadísima, semejante abnegación y sacrificio por los demás me sorprendieron de veras.
 
Gozos
 
- Testigo de amor Rosal en flor oh mártir santo de Cristo el olor. Corona inmortal de Cristo Jesús, palabras en luz del Cristo total.
 
- Testigo de la sangre Del hermano derramada, Testigo de libertades Testigo del odio cruel en su misión callada, canto y cielo en los labios de un alma fiel, inmolada.
 
- Testigo del dolor al acercarse la muerte, al guarda dice: ¡detente! verás al cambiar la suerte de este hombre que es padre, reunirse con sus hijos y con ella que es su madre.
 
- Testigo del cansancio de una vida inmolada, a golpe del Evangelio y al golpe de la espada. Tu vida por otra vida tu amor por otro amor ganancia para el cielo del mártir el galardón.
 
- Espíritu sublime oh mártir glorioso feliz morador de la inmortal Sión ruega por los que luchan en las batallas recias que alcancen la victoria y eterno galardón.
 
- Oh mártir glorioso de roja vestidura que brilla con eterno fulgor ante Dios; intercede por el hombre que lucha con tesón a obtener de la gracia el más divino don.
 
- Palabra del Señor ya rubricada en la vida del mártir ofrecida, como prueba fiel de que la espada no puede ya truncar la fe vivida. Fuente de fe y de luz es su memoria coraje para el justo en la batalla del bien, de la verdad, siempre victoria que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.
 
Oración final
 
"Dios, fortaleza de los mártires, que al presbiterio y mártir San Maximiliano María Kolbe, encendido en el amor de la Inmaculada Virgen María, lo llenaste de celo por las almas y de amor con el prójimo; por su intercesión concédenos que trabajando con entusiasmo por difundir tu gloria en el servicio de nuestros hermanos, podamos llegar hasta la muerte a asemejarnos a tu Hijo, Jesucristo que vive Contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén".

San Maximiliano Kolbe y los medios para evangelizar

 
Como religioso y misionero, el P. Kolbe no quiere ser más que un "instrumento dócil en las manos de la Inmaculada". Por esto, para él no existe el problema del menosprecio de la creación, sino que con audacia y comfianza, aunque también con prudencia, deseará servirse de todos los medios de la técnica y de las comunicaciones sociales.
 
Al echar una ojeada a las grandes realizaciones del P. Kolbe, como fueron la ciudad de la Inamculada de Polonia (Niepokalanow) y la del Japón (Mugensai no Sono), jamás se descubrirán anhelos de éxitos humanos.
 
Lleno de extraordinarias cualidades y hábil organizador, el P. Kolbe habría podido aunar irradiación apostólica y gloria personal, pero prefirió poner todos sus talentos en manos de la Inmaculada.
 
Nada para él, todo para Ella.
 
 
Sin embargo, para comprender esto y poderlo vivir en los tiempos que corren, el P. Kolbe quiere seguir el camino fatigoso del despojo de sí mismo, para poder poseer aquel verdadero bien que es sólo Dios.
El camino de la oración, de la contemplación, es la ardua escalera que le permite mantenerse en equilibrio y no emborracharse con el ruidio fascinante de las rotativas:
 
"Si uno desplegara muchas actividades y no encontrase espacio para la oración,
los resultados serían mínimos.
Por esto, lo que se necesita es rezar mucho..."
 
 
En realidad el P. Kolbe no quiso jamás quedarse en el punto medio, que a menudo esconde una mediocridad real, sino que prefirió permancer en la luz del Evangelio, siempre exigente, porque obliga a la verdad. Aquí la verdad fue reconocer el primado de los valores espirituales sin anular los medios materiales.
 
La hazaña religiosa del P. Kolbe consistió en saber utilizar los avances técnicos, con todo su valor, en la irradiación del Evangelio.
 
Fuente:"Tras las huellas de San Maximiliano Kolbe"
Jean-François Villepelée
pags. 99-100
 
 
 
 

San Maximiliano Kolbe y el Rosario

 
En 1930, el doctor Takashi Nagai, en ese entonces ateo (futuro sobreviviente de la bomba atómica de Nagasaki en 1945), visita a un sacerdote franciscano recién llegado a Japón: el futuro San Maximiliano Kolbe. Nagai nos cuenta:
“Cuando me estrechó la mano, comprendí que tenía fiebre y le pregunté:
¿Está usted enfermo? – ¡Examíneme! Me respondió con su luminosa sonrisa.
Lo examiné y me alarmé:
Padre, ¡es grave! Tiene usted los dos pulmones invadidos por ¡la tuberculosis!
Imperturbable continuó diciendo: Gracias, Doctor, usted es un buen médico.
Tanto en Roma como en Polonia excelentes médicos como usted,
me dijeron lo mismo durante diez años.
Reaccioné diciendo: ¿Cómo? ¿Durante diez años?
 Este Caballero de la Inmaculada recorría el mundo,
desde hacía varios años en un ¡grave estado físico!
Yo, como médico, me encontraba frente a un increíble desafío de la ciencia.
Y él continuaba estando activo y alegre con una gran disminución
de sus pulmones y una fiebre continua.
El Padre Kolbe me alargó el Rosario diciendo
con una sonrisa:
“¡Todo está en él! ¡Todo está en él!”
 
 
En 1934 Takashi Nagai solicitó el bautismo.
Se puede leer más de su vida aquí
 

San Maximiliano Kolbe nos acompaña en esta Cuaresma

Preciosa perla del P. Kolbe que nos enseña el camino a seguir en esta Cuaresma: nunca dejar de tener los ojos puestos en el Crucificado
 
 
 
"Todos los dias a menudo y en los momentos más difíciles,
 
fija tu mirada en el Crucifijo,
 
sumergido en la más extrema pobreza,
en los más grandes sufrimientos y depreciado por todos,
y aprende a imitar a Jesús
desnudo en medio de tantas tribulaciones
y burlas"
 
San Maximiliano Kolbe
(EK 966)
 
 
 
 

 

El Cristocentrismo en San Maximiliano Kolbe

 
El origen de la medalla milagrosa se remonta al año 1830 y reproduce el modelo que la Inmaculada le mostró a la novicia sor Catalina Labouré en París, al tiempo que prometía grandes favores a quienes la llevasen. El padre Kolbe, convencido de que se trataba de un arma poderosa para la conversión de los hombres, la adoptó como insignia y también como munición o balas de la Milicia de la Inmaculada. Pero también la recomendaba por su contenido simbólico: en ella aparecen los corazones de Jesús y de María debajo de una cruz sobre la letra M.
 
 
Este detalle nos invita a preguntamos acerca del lugar que ocupó Cristo en el P. Kolbe, teniendo en cuenta la singular importancia que concede a María.
 
 
 
 
De sobra es conocido el transparente Cristocentrismo de San Francisco de Asís y, en general, de los franciscanos, en sintonía con los planteamientos del Vaticano II. De ahí le viene a la Orden una de las principales razones de su actualidad. Ahora bien, desde esta perspectiva, ¿qué podemos decir del padre Kolbe?
 
No son pocos los prejuicios que existen hoy a la hora de nombrar a María. Se tiene miedo a hacerle sombra a su Hijo Jesucristo, el único Señor, Salvador y Mediador entre los hombres y Dios, centro del universo y Principio y Fin de todas las cosas. Ciertamente, la figura de María sacada de su contexto no tiene ningún sentido, pero cabe preguntarse si es éste el caso del padre Kolbe, para el cual María aparece siempre en total referencia y dependencia de Dios.
 
Ella es la esclava, sierva, hija, cosa y propiedad de Dios; Esposa del Espíritu Santo y Madre de Jesucristo; por eso le parecían infundados tantos temores: "¡Qué poco conocida es aún en teoría la Inmaculada; y menos en la práctica! ¡Cuántos prejuicios, incomprensiones, dificultades se agitan en las mentes! Permita la Inmaculada iluminar esas tinieblas, disipar esas nieblas frías y reavivar e inflamar sin límite alguno el amor a ella con total libertad, sin vanos temores que restrinjan o enfríen los corazones. Para que no se busque al Rey (a Jesús) junto al palacio (María), sino dentro del palacio, en sus salones interiores".
 
 
Por otra parte, es precisamente la imitación de Jesucristo -tan franciscana- la que nos debe llevar a desterrar cualquier temor. Dice l P. Kolbe: "porque nunca podremos igualar el amor que le profesó Jesús (a su madre); y nuestra santificación consiste en imitar a Jesús". Dice también: "Miremos a Jesús, nuestro modelo más perfecto: El, que es Dios, la santidad misma, se da a la Inmaculada sin ninguna reserva, se hace su hijo, quiere que ella lo guíe a su gusto durante treinta años. ¿Tenemos necesidad de un motivo mayor? Sigamos el ejemplo de Jesús!".
 
Aún cabría preguntarse: Si Cristo es el centro, ¿qué sentido tiene una evangelización como la suya, totalmente consagrada a dar a conocer y hacer amar a María? A esto, él responde que "es necesario nutrir a las almas con la Inmaculada para que lo más pronto posible se hagan semejantes a Ella y se transformen en Ella. Entonces amarán a Jesús con el corazón de la Inmaculada".
 
 
Por último, no hay nada en su doctrina acerca de María que no esté presente en la Mariología tradicional o que no haya sido confirmado plenamente por el conocido capítulo octavo de la Lumen gentium. El padre Kolbe fue eminentemente pragmático y su originalidad estriba fundamentalmente en haber sabido captar la importancia práctica del papel de María en la vida y misión de la Iglesia.
 
 
Kolbe: la fuerza creativa del amor
(Breve biografía del Mártir de la Caridad:San Maximiliano Kolbe)
Fray Tomás Gálvez Campos O.F.M.Conv.
pág.