Milicia de la Inmaculada

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Miércoles, 19 Junio 2013

Perlas del p. Kolbe

Tú (oh Dios) nos mandaste que nos hiciésemos niños, si queríamos entrar en el Reino de los Cielos. Tú sabes muy bien que un niño necesita una madre: Tú mismo estableciste esta ley de amor. Por tanto, tu bondad y tu misericordia crearon para nosotros una Madre, la personificación de tu bondad y de tu amor infinitos, y desde la Cruz, en el Gólgota, nos la ofreciste a nosotros y nos ofreciste a Ella…
Además decidiste construirla –dispensadora y Mediadora de todas las gracias: Tú no le niegas nada a Ella, y Ella no es capaz de negarle nada a nadie…
Miremos dentro de nosotros mismos: ¿Acaso no es verdad que cada vez que nos hemos ofrecido con toda el alma a la Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, ha entrado siempre la paz en nuestro corazón?...Quien no lo haya experimentado todavía, que pruebe, que lo vea, que se dé cuenta personalmente: ¡comprobará lo potente y lo buena que es la Madre de Dios y Madre nuestra! (EK 1145)