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8ª ASAMBLEA NACIONAL DE LA M.I. EN ESPAÑA - 2017

¡ Paz y bien a todos los que amáis a La Inmaculada !
Como ya os informamos en dias previos, los próximos 26 a 28 de mayo, tendrá lugar la:
 
8ª Asamblea Nacional de la Milicia de la Inmaculada en España.
 
En esta ocasión nuestra Asamblea Nacional se trasladará a Granollers, Barcelona, ya que queremos acercarnos a Cataluña, donde se enraiza en la historia nuestra Milicia en España y donde la Inmaculada está haciendo nacer admirablemente nuevos grupos de mílites.
 

Os adjuntamos el programa definitivo de la Asamblea, con todos los detalles importantes para la inscripción. ¡Estáis todos invitados!

 

 

En esta nueva asamblea renovaremos nuestra consagración plena a la Virgen María y compartiremos con todos los participantes lo que nos une: nuestro amor incondicional a La Inmaculada, mediadora de todas la gracias.

Te invitamos a que vengas a conocernos a esta nueva Asamblea Nacional. Seas quien seas. 
¡VEN!.... ¡Tu Madre María te está esperando para cambiar tu vida!
Adjuntos:
Descargar este archivo (Programa_VIII_Asamblea_Nacional_MI_España.pdf)Programa VIII Asamblea Nacional MI España - 2017[Programa y agenda completa de la VIII Asamblea Nacional de la MI en España, con datos de contacto para la inscripción - 2017]292 kB

Ordenación sacerdotal de San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe, sacerdote
 
 
 
Hoy, 28 de abril, conmemoramos que un mismo dia como hoy del año 1918, San Maximiliano Kolbe fue ordenado sacerdote.
 
El próximo 7 de mayo, 4º domingo de Pascua, celebraremos a Cristo como Buen Pastor. Será un dia hermoso para rezar por todos nuestros sacerdotes y para que el Señor siga suscitando buenos pastores que den la vida por su rebaño.
 
El Papa Franciso en su ya célebre homilía de la misa Crismal del 2013, pidió a todos los sacerdotes que "olieran a oveja".
 
San Maximiliano Kolbe cumplió estas dos premisas: dio la vida hasta el martirio y guiado por la Divina Pastora, La Inmaculada, se dejó impregnar del olor de los hombres y mujeres de su época para llevarles a Cristo.
 
Roguemos a San Maximiliano Kolbe que, por la intercesión de la Virgen María, nos ayude a dar la vida como él, por el rebaño de Cristo.
 
 
 
 

Entrevista en Radio María a Fr. Raffaele di Muro, presidente Internacional de la M.I.

Os dejamos en nuestra web el podcast con la entrevista a nuestro Presidente Internacional, Fray Raffaele di Muro, en Radio María, y emitida el 30 de marzo del 2017.

La entrevista fue realizada con motivo de la visita que Fray Raffaele di Muro realizó a nuestro país, por motivo de la celebración del Centenario de la fundación de la Milicia de la Inmaculada.

En la misma participaron el Director de Radio María, Padre Luis Fernando de Prada, nuestro presidente Internacional, Fray Raffaele di Muro, el presidente nacional de la M.I. en España, Miquel Bordas y el Asistente Nacional de la M.I. en España, Fray Abel Acezón

 

 Click aquí para oir la entrevista a Fray Raffaele di Muro en Radio María

Era devotísimo de la Inmaculada - el nuevo beato mártir José Álvarez-Benavides

El sábado pasado, 25 de marzo, en la Anunciación del Señor, fueron proclamados beatos en Almería 115 mártires asesinados a raíz de la persecución religiosa durante la Guerra Civil española. La lista de los mártires “muertos en odio a la fe”, en su mayoría de la diócesis de Almería, está encabezada por el sacerdote diocesano José Álvarez-Benavides y de la Torre y seguida por 95 sacerdotes, 18 laicos varones y 2 mujeres. Entre ellas destaca la figura de Emilia Fernández, la primera mujer gitana beatificada.

Martires Almeria

La Eucaristía, celebrada en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Aguadulce-Almería, fue presidida por el Prefecto de la Congregación para la causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato. Concelebraron el Obispo de Almería, Mons. Adolfo González, y el Obispo de Granada, Mons. Francisco Javier Martínez. Participaron también Mons. Renzo Frattini, Nuncio de Su Santidad así como el Cardenal Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, el Arzobispo de Valencia, el Cardenal Antonio Cañizares y el Cardenal Emérito de Sevilla, Mons. Carlos Amigo. A ellos se unieron otros arzobispos y obispos de españoles.

En su homilía, el Prefecto destacó especialmente al sacerdote José Álvarez-Benavides y de la Torre, deán de la Catedral de Almería que murió mártir con 72 años: “era devotísimo de la Inmaculada e invitaba a los jóvenes a rezar el Santo Rosario. Arrestado en los últimos días de julio de 1936, su prisión fue una barca para el transporte de hierro”.

El Cardenal Amato asimismo señaló que durante su cautiverio y a pesar de las contrariedades, D. José “logró crear entre los prisioneros un clima de recogimiento y de oración. Se le pidió bajo innumerables formas de tortura renegar de la fe y blasfemar del nombre de Cristo, pero él se opuso hasta el final. Murió fusilado, confesando a Cristo Rey y perdonando a sus verdugos”.

Beato Jose Alvarez

Según la semblanza biográfica publicada en la web de la diócesis de Almería, el beato José Álvarez–Benavides y de la Torre nació en Málaga el 9 de septiembre de 1865. Su familia se trasladó pronto a Almería y en 1878 ingresó en el Seminario Conciliar de San Indalecio. Alumno brillante, compaginó la docencia a los seminaristas con el ministerio pastoral. Ordenado diácono por el hoy también beato obispo Marcelo Spínola en 1887, recibió el presbiterado el veinticinco de febrero de 1878 de manos del obispo Santos Zárate. Coadjutor de Fines y del Sagrario de Almería, fue también capellán del Real Convento de las Puras de la ciudad así como de las Religiosas de María Inmaculada.

Los sucesivos Prelados le confiaron las más diversas responsabilidades tanto en la Curia como en otras misiones fuera de la Diócesis. Rara fue la iniciativa cultural, religiosa o caritativa donde no interviniera el Siervo de Dios. Canónigo Archivero de la S. y A. I. Catedral de la Encarnación de Almería desde 1893, realizó una ingente labor archivística y periodística para ordenar y difundir el patrimonio documental catedralicio.

Deán de la Catedral desde 1927, todos los días celebraba puntualmente la Santa Misa en el altar de la Purísima. Un testigo ocular refiere: “el Siervo de Dios era un sacerdote de gran personalidad. Vivía en un ambiente de austeridad y ejemplaridad. Resplandecían sus virtudes sacerdotales. Tenía un sólido prestigio en la ciudad, dentro del clero diocesano y ante la población seglar”.

Tras el estallido de la Guerra Civil, con la burda acusación de que escondía supuestos tesoros y armas en la Catedral, fue detenido y arrastrado al mismo templo el veintitrés de agosto de 1936. Tenía setenta y un años de edad. Prisionero en las Adoratrices primero y luego en el barco Astoy – Mendi, el 13 de septiembre de 1936 fue trasladado al Pozo de Cantavieja junto con nueve presbíteros, dos hermanos de la Salle y nueve seglares. Así contó su martirio un testigo: “Aquí La Alsina llegaba hasta unos 20 pasos de la boca del mismo y los presos eran sacados por los milicianos uno a uno, y éstos los entregaban a los ejecutores, quienes los colocaban al borde del mismo, haciéndoles un disparo en la cabeza o en el pecho y arrojándolos al fondo, tras empujarles con un bieldo. Los presos morían dignamente y daban el grito de ¡Viva Cristo Rey! Las demás víctimas presenciaban la muerte de los que eran primeramente asesinados. Al caer al Pozo algunas de ellas tenían aún vida y lanzaban quejidos desde el fondo y entonces desde la boca del mismo le hacían varios disparos rematándolos. Al terminar las ejecuciones echaban varias espuertas de cal viva, tierra y piedras”.

El día siguiente, desde Roma, el Papa Francisco, después del rezo del Ángelus del III Domingo de Cuaresma el 26 de marzo, recordó a los nuevos beatos españoles: “Ayer en Almería, España, han sido proclamados beatos José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 compañeros mártires. Estos sacerdotes, religiosos y laicos han sido testigos heroicos de Cristo y de su Evangelio de paz y reconciliación fraterna. Que su ejemplo e intercesión sostengan el compromiso de la Iglesia en la edificación de la civilización del amor”.

Manos Purisima Almeria

(Detalle de la talla de la Inmaculada del Convento de las Puras de Almería, fuente: https://laspurasvcentenario.wordpress.com/)

Purisima Almeria

¡ Bienvenido Fray Raffaele !

Con gran alegría os anunciamos que esta semana recibiremos la visita del Presidente Internacional de la Milicia de la Inmaculada, Fray Raffaele di Muro.

Fray Raffaele visitará España para confortarnos y guiarnos, a todos los que formamos la M.I., en este año tan especial para nosotros, como es el del Centenario de nuestra fundación.

La agenda de su visita será la siguiente:
 
Madrid
17-Marzo: llegada a Madrid y entrevista en Radio María. Os anunciaremos el dia y la hora en qué será transmitida esa entrevista.
 
Murcia

18-Marzo: Peregrinación a Caravaca junto con el grupo de la M.I. en Murcia.
19-Marzo: Santa Eucaristía en el Santuario del Eremitorio de la Luz y a continuación Conferencia del Padre Raffaele.
 
Madrid

20-Marzo: Madrid. Parroquia Nuestra Señora del Rosario (Batán)
17:30 Conferencia impartida por Fr. Raffaelle di Muro
19:00 Rosario
19:30 Eucaristía – Festividad de San José
 
Os pedimos oraciones por los frutos de esta visita y os animamos a que participéis en los encuentros que tendrá con todos nosotros.
 
 

Convocatoria de la VIII Asamblea Nacional de la MI: Granollers, 27-28 de mayo 2017

 

LogoMI

 

Queridos mílites,

Como sabéis, en este año 2017 nuestra Milicia, la Milicia de la Inmaculada, está celebrando el centenario de su fundación. Éste coincide además con una efeméride tan señalada para la vida de la Iglesia como es el centenario de las apariciones en Fátima. Frente a ello, también nos encontramos con el centenario de la Revolución bolchevique, los trescientos años de la fundación de la Masonería y los cinco siglos de la Reforma protestante. Como nuestros predecesores, somos conscientes de los retos de la hora presente y de que no nos faltará la gracia para estar a la altura de nuestra vocación cristiana. Ya que lo hemos recibido gratis en sobreabundancia, tenemos mucho amor para dar a nuestros hermanos. Siguiendo el ejemplo de San Maximiliano María Kolbe, queremos darles lo mejor: a Cristo por medio de la Inmaculada. A partir de la oración, por medio de todos los medios legítimos a nuestro alcance. Siempre con caridad y sencillez.

Sí, fue un 17 de octubre de 1917 cuando tuvo lugar la primera reunión de nuestros siete fundadores, los primeros mílites y caballeros de la Inmaculada, aquellos jóvenes y ardorosos franciscanos: San Maximiliano María Kolbe, José Pal, Antonio Glowinski, Jerónimo Biasi, Quirico Pignalberi, Antonio Mansi y Enrique Granata. Dejemos que lo cuente el mismo San Maximiliano:

En una pobre celda cerrada con llave, pero con el permiso del Superior, en el Colegio internacional de Roma, siete jóvenes clérigos vestidos con el hábito y el cordón franciscano, ciñendo las espadas espirituales, es decir, las coronas franciscanas, examinaron los puntos del primer estatuto de la Milicia de la Inmaculada. Por encima de ellos, entre dos velas, había una pequeña estatua de la Inmaculada. Cuando reunió a esos jóvenes e inexpertos religiosos, la Inmaculada ya sabía que, ese año, estrecharía a dos de ellos a su Corazón Inmaculado y materno, en el paraíso: que no mucho después también un tercero se encaminaría tras aquellos dos; que los demás se esparcirían por el mundo; que a éstos se les unirían otros muchos, en número cada vez mayor (EK 1277).

¡Cuánto amor, cuánto fervor había en aquella asamblea constitutiva! Amor a Dios, a la Inmaculada Concepción y a la Iglesia. Ciertamente, de buen comienzo, no faltaron las contrariedades y las incomprensiones. Por ello, aquella confianza, fruto del acto de entrega y consagración absoluta como cosa y propiedad de la Inmaculada por parte de nuestros fundadores, nos precede, nos estimula y nos empuja a seguir la misión de la Milicia: “procurar la conversión de los pecadores, de los herejes, de los cismáticos, etc., en particular de los masones, y la santificación de todos, bajo el patrocinio y por mediación de la Inmaculada” (EK 1368)[1]. Como diría San Maximiliano María: “estrictamente hablando, el fin de la Milicia de la Inmaculada es el fin de la Inmaculada misma” (EK 1220).

San Maximiliano y sus compañeros se sabían muy amados por esta maravillosa Madre Inmaculada. Ese amor de predilección por cada uno de nosotros proviene, en realidad, del amor de la Santísima Trinidad del que traemos causa cada uno de nosotros. La pequeña María, en su Inmaculada Concepción, la nueva Eva, nuestra primogénita, humilde creatura, es el ejemplar sublime de la creación –Ella es la creación recreada- en vistas de la encarnación del Verbo y para la restauración de toda la humanidad caída y corrupta. Pues bien, la Madre de Dios, la Inmaculada Concepción, la Esposa del Espíritu Santo, Reina del Universo y de la Iglesia, es madre amante y tierna de todos los hombres. ¡Es nuestra madre! Muchos no lo saben, no lo gustan, no lo gozan o incluso lo rechazan. Pero nosotros, ¡lo sabemos, lo experimentamos, lo vivimos! Excepcional privilegio, que jamás agradeceremos bastante, es ese de formar parte de la Iglesia como comunidad consciente de los redimidos, pudiendo vivir en gracia y contemplando las misericordias de nuestro Dios. Y ese privilegio implica también el don de tener por Madre a la que es la Inmaculada Concepción. Con todo, no nos olvidemos que los privilegios singulares siempre son concedidos para el bien de todos, de allí nuestra responsabilidad de bautizados –somos sacerdotes, profetas y reyes- de ser testigos de la Salvación, apóstoles de Jesús y heraldos del Evangelio hasta los confines de la Tierra. En nuestra Asociación, además, tenemos el honor de ser mílites de Nuestra Señora. El programa operativo, el plan de combate, al servicio de tan excelente Generala lo exponía sencillamente el p. Kolbe: “sufrir, trabajar, amar y alegrarse” (EK 33). Y es que la MI:

se llama “de la Inmaculada”, porque sus miembros se han consagrado sin restricciones a la Sma. Virgen María Inmaculada, para que Ella misma obre en ellos y por medio de ellos y derrame sobre otras almas, siempre a través de ellos, la gracia de la luz”, de la fuerza y de la felicidad sobrenaturales. Además se llama “Milicia”, porque no puede permitirse descansar, antes bien, por medio del amor pretende conquistar los corazones para la Inmaculada y, a través de Ella, para el Corazón Divino de Jesús y, en definitiva, para el Padre celestial (EK 1237).

En definitiva: ¡estamos de enhorabuena y queremos celebrar debidamente nuestro Centenario! Del 17 al 21 de marzo en Madrid y en Murcia hemos disfrutado de la visita y las enseñanzas del Presidente Internacional de la Milicia, fr. Raffaele di Muro, quien hizo hincapié en la importancia de la oración para nuestra misión y en preservar siempre la comunión entre nosotros como condición para la expansión de la MI. Celebraremos en pocas semanas la VIII Asamblea Nacional. Este año, Dios mediante, tendrá lugar por primera vez en el Convento franciscano de Granollers y durará todo el fin de semana del 27 y 28 de mayo de 2017. En esta ocasión, queremos acercarnos a Cataluña, donde tiene sus raíces nuestra Milicia en España y donde la Inmaculada está haciendo nacer admirablemente nuevos grupos de mílites. Os adjunto el programa provisional del mismo, con los detalles relativos a la inscripción. ¡Estáis todos invitados!

            Por otro lado, del 16 al 18 de octubre de 2017 también estamos todos invitados a participar en el Triduo celebrativo de la fundación de la Milicia en Roma. El Centro Internacional de la MI ha preparado un programa muy interesante que también os adjunto. Como veréis, esperamos encontrarnos con el Santo Padre en la Audiencia del 18 de octubre de 2017. Acompaño esta carta con el programa provisional y los detalles para la inscripción.

            Quedo a vuestra disposición y os mando un abrazo fraterno con la Inmaculada y San José, nuestro primer mílite.

Fdo. Miquel Bordas Prószynski

Presidente del Consejo Nacional de la MI en España

 

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[1] Según el art. 2 de los Estatutos Generales vigentes de la MI, su fin es: “El fin de la M.I., universal como su misión, consiste en colaborar a la conversión y la santificación de todos, proporcionando la máxima gloria a la Santísima e indivisible Trinidad (cfr. LG 69). Los miembros de la M.I. viven la propia vocación bautismal acogiendo el don del Redentor de la Cruz: “Ahí tienes a tu madre” (Jn.19, 27) y se entregan y se dan totalmente a la Inmaculada en vista de la propia santificación y para colaborar en su misión materna de orientar a Cristo el corazón de cada hombre. El mismo Cristo en el Calvario realiza el primer acto de consagración, dando el discípulo a María y María al discípulo (cfr. Jn 19,25-27), de forma que la vida del discípulo, desde aquel momento, se caracteriza por su presencia materna (cfr. RM 45). Una de las formas en las que se practica y se expresa en la historia de la Iglesia la especial consagración del hombre a la Madre de Cristo (cfr. RM 45), es la de San Maximiliano Kolbe. Él vivió una relación singular con María, vital y dinámica, entendida como una “transformación en Ella”, un “ser de Ella” (EK 508) para alcanzar una unión más perfecta con Cristo, y para indicarlo, como ella (cfr. Jn 2,5), a todos los hombres.”

Consagración diaria a La Inmaculada - Abril 2017

Como cada comienzo de mes os dejamos la oración de Consagración diaria a La Inmaculada, esta vez del mes de abril; mes de la Pascua.
La intención de la M.I. para este mes:


"Para que cuantos nos inspiramos en la vida de San Maximiliano Kolbe,

abracemos la lógica Pascual como él."

 

P. Raffaele di Muro: “Caminemos con la certeza de que nuestra misión será el milagro de la Inmaculada”

Crónica de la visita a España del Presidente Internacional de la Milicia de la Inmaculada, el P. Raffaele di Muro, con motivo del Centenario de su fundación

 

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España recibió, del 17 al 21 de marzo de 2017, la visita del Presidente Internacional de la Milicia de la Inmaculada (M.I.), el P. Raffaele di Muro. Durante este año en que la M.I. conmemora el centenario de su fundación, el P. di Muro está visitando los diversos centros de la M.I. de todo el mundo. En esta ocasión, nuestro Presidente Internacional ha visitado los grupos de Madrid y Murcia. Coincidiendo con la Solemnidad de San José, estos días han sido fuente de gracia para numerosas almas que han podido profundizar en la espiritualidad mariana de San Maximiliano María Kolbe.

A sólo unas horas de aterrizar en el aeropuerto madrileño de Barajas, la tarde del viernes 17 de marzo, el P. Raffaele pudo compartir unos minutos con un grupo de mílites que se reúne quincenalmente en la parroquia franciscana de Ntra. Sra. Del Rosario de Batán de Madrid. “Estoy muy contento de ver la Milicia en acción”- expresó el P. Raffaele ante el grupo de fieles que oraba ante la imagen de la Virgen María.

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Esa misma tarde, el Presidente Internacional de la M.I. fue entrevistado en Radio María por su Director, el P. Luis Fernando de Prada. Junto al P. Raffaele, participaron en la grabación (que se emitirá más adelante), nuestro Asistente Nacional de la M.I., el P. Abel García-Cezón OFMConv y nuestro Presidente Nacional, Miquel Bordas. Reflexionando acerca de la obra evangelizadora que Radio María está realizando en el mundo, el P. Raffaele afirmó que “Radio María era el sueño de San Maximiliano Kolbe”, comentando que en todos los lugares a los que llegaba esta radio de la Virgen, se hablaba una lengua común, la lengua de Nuestra Madre.

El sábado 18 de marzo, fr. Raffaele di Muro, acompañado por el Asistente Nacional y el Presidente Nacional, partía hacia Murcia, para unirse al grupo local de la M.I. en una peregrinación a Caravaca de la Cruz, con ocasión del Año Jubilar. Tras una comida compartida al aire libre en Las Fuentes del Marqués, el grupo rezó el Rosario y se dirigió a la parroquia de El Salvador para iniciar desde allí la peregrinación hacia la Basílica Santuario de la Vera Cruz. Allí participaron en la Santa Misa, concelebrada por Fr. Raffaele y Fr. Abel. Al finalizar la celebración, los mílites pudieron venerar el Lignum Crucis. A continuación, el grupo rezó vísperas en los alrededores del Santuario. Una entrañable cena en la Venta “Alegría” ofrecida por el grupo local despedía esta jornada, llena de bendiciones.

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“nuestra misión es que nuestro corazón desborde de amor”

El día siguiente, el tercer Domingo de Cuaresma (habiéndose trasladado la Solemnidad de San José al lunes siguiente) estuvo presidido por la Eucaristía (precedida del Santo Rosario), seguida de la posterior conferencia del P. Raffaele, en el Eremitorio de Nuestra Señora de la Luz de Santo Ángel-Murcia. La Santa Misa estuvo presidida por el P. Raffaele, y concelebraron el P. Francisco, Capellán de este Eremitorio y el P. Abel. En su homilía, nuestro Presidente Internacional hizo alusión a la promesa que hizo a los murcianos de visitarles, cuando peregrinaron a Roma en septiembre de 2016. Remarcó el clima de oración que percibía entre los mílites murcianos y la profunda devoción que tenían a María. Aludiendo al evangelio de la Samaritana, animó a meditar en su encuentro con Jesús, asegurando que “su Palabra refuerza nuestro espíritu, con su amor, su paz, su gracia y su fuerza para nuestra santificación”. De este modo, animó a acoger este don en nuestro corazón, a partir del encuentro con Jesús, que viene a iluminar nuestras tinieblas y a ayudarnos a reconocer nuestro pecado, ofreciéndonos el “agua viva” de la gracia. Insistió en la necesidad de testimoniar con nuestra vida lo que Jesús ha obrado en nosotros, como lo hizo la Samaritana. “En esto, la Samaritana me recuerda a San Maximiliano –apuntó el P. Raffaele, -que arde en el deseo de que toda la humanidad pueda conocer el amor de Cristo y de María”. Recordando al P. Kolbe, remarcó que “nuestra misión es que nuestro corazón desborde de amor”. Y es que “llenándonos del amor del Señor y de María, nuestro corazón explotará de amor”.

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Después de una comida fraterna con los hermanos del Eremitorio de La Luz, Fr. Raffaele visitó la Plaza Cardenal Belluga de Murcia, antes de volver a Madrid.

El lunes 20 de marzo, el P. Raffaele se encontró con la Milicia de la Inmaculada de Madrid en la parroquia de Ntra. Sra. Del Rosario de Batán. El encuentro comenzó con el rezo del Rosario y a continuación tuvo lugar la conferencia del P. Raffaele. La Misa Solemne por la Festividad de San José fue presidida por Fr. Raffaele y concelebrada por los padres franciscanos (entre los que se encontraba el Provincial, P. Ángel Mariano). En la homilía, Fr. Raffaele trazó un paralelismo entre la espiritualidad de San José y San Maximiliano Kolbe.

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“la oración será siempre la fuerza de la misión”

En sus conferencias en Murcia y en Madrid, el P. Raffaele señaló la relevancia de este año en que la M.I. celebra su Centenario, con el lema: “Cien años de historia, cien años de misión”. En este sentido, insistió en la importancia que la misión tenía para San Maximiliano Kolbe, y cómo en todo momento estaba fundamentada en la oración. “La M.I. nace de la oración”-subrayó. De la oración también nacerían obras tales como “El Caballero de la Inmaculada”, la Ciudad de la Inmaculada… e incluso su martirio, estuvo siempre acompañado de la oración. En la celda de la muerte, con Kolbe, “los prisioneros mueren invocando a la Inmaculada. Es un martirio que se vive orando”. El P. Raffaele comentó varios episodios en los que, gracias a la confianza en la oración de San Maximiliano, la victoria siempre era de la Providencia. Así pues, el P. Raffaele reiteró que “la oración será siempre la fuerza de la misión”.

Otro de los aspectos en los que se centró el P. Raffaele fue en la fidelidad a Jesús en el día a día, en cada “sí” que hemos de renovar en las pequeñas cosas. “Esto es posible cuando la paz de Cristo está en nuestros corazones”- dijo. Y, una vez más, con la gracia de la Inmaculada: “San Maximiliano siente la urgencia de recordar al hombre que tiene una Madre, que la Inmaculada es Madre”.

“el apostolado para San Maximiliano es la sobreabundancia del amor que llevamos en el corazón de Jesús y María”

En cuanto al apostolado de la M.I., Fr. Raffaele expresó que “el apostolado para San Maximiliano es la sobreabundancia del amor que llevamos en el corazón de Jesús y María”. Contó que las personas que se cruzaron con el P. Kolbe, quedaron impresionadas por el amor que irradiaba y cómo rezaba. Incluso en un escenario como Auschwitz, conservaba una luz especial, derivada del amor que irradiaba de su alma.

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El “estilo” del mílite constituye otro de los puntos de las charlas del P. Raffaele. Un estilo marcado por un trabajo continuo, lleno de amor por la Madre de Dios. San Maximiliano solía decir: “nuestra vida es muy sencilla; trabajamos de la mañana a la noche por la Inmaculada”. “Esta es nuestra vida –repitió, -sudar de la mañana a la noche por la Inmaculada”.

Como factor fundamental, el P. Raffaele alegó que era indispensable mantener la comunión entre los miembros de la M.I: “sólo en comunión todos los mílites pueden vivir una misión fuerte, sin comunión, queda estéril”. Así las cosas, comentó que San Maximiliano siempre quiso mantener la comunión de su misión como una familia que trabaja por la Inmaculada y evangeliza.

“nosotros somos el milagro de amor de la Inmaculada”

Finalmente, abordó otra virtud del P. Kolbe: la capacidad para valorar los talentos y ponerlos a disposición de la Inmaculada. “Podemos llevar adelante nuestra misión con los dones que Dios ha puesto en el corazón”. Por ello, instó a “utilizar los dones con valentía, con gestos nuevos, sin miedo a ser juzgados e inventando apostolados nuevos”.

“El mundo y la M.I. os necesita. Vosotros sois ese testimonio y fuerza que enriquece la Iglesia”- enunció el P. di Muro. Contagiando su seguridad de que la presencia de María nos acompaña siempre, indicó que “nosotros somos muy pobres, nuestro único capital es la Inmaculada; Ella es nuestra riqueza, caminemos con confianza.” “Caminemos con la certeza de que nuestra misión será el milagro de la Inmaculada – atestiguó, -nosotros somos el milagro de amor de la Inmaculada”.

“¡Que todos sepan lo que María, la Madre de Dios, puede hacer!”

familia catolica

 

Hoy, primer sábado de mes, felicitamos a Nuestra Madre Inmaculada. Como Ella pidió en Fátima, ofrecemos este día en reparación a su Inmaculado Corazón. Infelizmente, en los últimos días nos han llegado tristes noticias que, como espadas, atraviesan nuestro Corazón al ver atravesado el de Nuestra Madre Santísima. El blasfemo Carnaval de Canarias ha desencadenado tremendos dolores a los Corazones de Jesús y María y a cuantos les amamos. Consecuencia de ello, entre otras cosas, arremetían contra la imagen de Nuestra Señora de una parroquia de Cartagena, que la víspera del acto vandálico, había orado y reparado por los hechos acontecidos en Canarias.

Por todo esto, queremos honrar y reparar el Corazón de María. En este sentido, ofrecemos a continuación una historia que San Maximiliano Kolbe narra en sus conferencias. El propio protagonista del suceso pidió que se difundiera, para que todo el mundo supiera “lo que María puede hacer”, aunque sea tan sólo por un acto de amor que a lo largo de nuestra vida tengamos hacia Ella. Relataba el P. Kolbe, el 31 de mayo de 1938 a los hermanos profesos solemnes:

Ahora os contaré otro ejemplo que vosotros también deberéis contar, porque así lo pidió una persona convertida por la Madre Santísima. Lo leí en el libro de mayo y allí lo pusieron copiándolo de "Przeglad Powszechny” que decía: «Años atrás, en la ciudad donde ejercía de párroco, vivía un molinero protestante llamado Werth. Mis feligreses, cuando se hablaba de él, decían que era un “Lutero” y, para justificar tal expresión, me contaban que siempre se enorgullecía de su odio encarnizado hacia la Iglesia y los sacerdotes. Me preocupaban los ataques de aquel hombre, sobre todo porque, al tener un continuo contacto con la población, influía negativamente en la religiosidad. Los tristes efectos los pude ver en su esposa que, aun siendo católica, desatendía sus propios deberes religiosos. De pronto, corrió el rumor de que aquel hombre había enfermado de gravedad y, al pedir noticias sobre su estado de salud al médico local, éste me respondió que la enfermedad era incurable y que en breve moriría. Me pregunté: “¿qué puedo hacer para reconciliar a este infeliz con Dios?”. La actitud del enfermo hacia el catolicismo y, aún más, la experiencia de tentativas anteriores me quitaban toda esperanza. Pasaron así algunos días, hasta que una tarde apareció un hombre gritando: “¡Werth está muriendo y pide que el párroco vaya lo más rápido posible!”. Fui inmediatamente y lo hallé muy mal, pero del todo consciente. Me saludó con alegría y me dijo: “gracias a Dios ha llegado a tiempo, Padre, y ahora, aunque me resulte difícil, tengo que contarle todo lo que ha pasado: soy evangelista desde la cuna, nunca pude soportar a los sacerdotes, pero ahora… Dios ha sentido piedad de mí y la Virgen ha cumplido su palabra…”. “¿Qué dice?” -le pregunté asombrado. “Escuche —contestó—. Una vez, cuando era niño, volviendo a casa de la escuela, vi a unos chicos que despotricaban y lanzaban piedras y barro contra una estatua abandonada de la Virgen. Eso me indignó enormemente y grité con furia: ‘¿Cómo os permitís hacer eso? ¡Es una imagen de la Madre de nuestro Salvador!’. Uno de ellos me gritó: ‘¿Eres acaso católico?’. ‘No, no soy católico, pero soy cristiano y vosotros sois unos paganos porque ni siquiera respetáis a la Madre de Cristo’. Avergonzados, dejaron de hacer aquellas barbaridades. Después de la cena me dormí profundamente. En sueños me pareció ver a la misma Persona representada en la estatua. Era tan bella que no podía apartar la mirada. Me dijo: ‘¡Hijo mío! Nunca olvidaré lo que hoy hiciste por mí, intercederé por ti y no te perderás…’. Me desperté conmocionado por la visión, pero no me atreví a contársela a nadie, ni siquiera a mis padres, y olvidé todo para dedicarme a otros menesteres hasta el momento en que enfermé… No sé si ha sido un sueño o la realidad, lo cierto es que he vuelto a ver a la misma Persona. Esta vez no ha dicho nada, pero por la forma en que me miraba… he empezado a temblar. No duró mucho tiempo y en breve me calmé. Incluso quise convencerme de que había sido sólo un sueño o un delirio. Ella no me dijo nada, pero en mis oídos resonaban las palabras ‘no te perderás’. He pensado que tal vez me había curado, pero sólo por un instante porque una voz me susurraba: ‘No te hagas ilusiones, dentro de poco morirás…’. Me asaltó el miedo. ¿Qué hacer? ¿Llamar al Pastor? Es tan sabio… que me aconseje, que me calme… me aferré a ese pensamiento, pero lo abandoné en seguida. Y, de nuevo, esa voz me susurraba ‘llama al sacerdote…’. Temblaba, quería imprecar, blasfemar, pero no sabía contra quién. Me parecía ver de nuevo a aquella luminosa Persona y, sin saber cómo, grité: ‘¡Llamad al párroco lo antes posible!’. Me sentí inmediatamente aliviado… En mi alma se hizo la luz y al final comprendí cuál era el significado de las palabras ‘no te perderás’. Temía solamente que usted, Padre, llegara demasiado tarde, pero ahora todo está bien”. Después el enfermo se confesó como si estuviera preparado del mejor modo posible, recibió el Viático y la Extrema Unción y, tras varias horas, rindió plácidamente su alma a Dios. Al despedirme le pedí permiso para contar las misteriosas vías por las cuales Dios lo condujo hacia Él. Me respondió: “Por supuesto, ¡que todos sepan lo que María, la Madre de Dios, puede hacer!”. La milagrosa conversión del señor Werth causó cierta sensación en su familia y en toda la región. Una de las consecuencias directas de su conversión fue que el hijo, un joven no bautizado, recibió inmediatamente el Bautismo y la Eucaristía. Y los otros miembros de la familia comenzaron a cumplir sus deberes de buenos católicos. Instigado por la petición del difunto convertido (“que todos sepan lo que puede hacer María”), lo conté todo a los congregados durante su funeral, a los muchos fieles y a los evangelistas. Después me pregunté: “¿Es suficiente?”. Y enseguida me respondí: “No, ¡es muy poco!”. El difunto quería que todos supieran… Pensé que, en cierto modo, sólo la palabra impresa podía lograrlo. Así que para satisfacer plenamente la voluntad del fallecido, y aún más para alabar y honrar a María, poderosa Abogada y eficaz Refugio de los pecadores, oso pedir que se publique este testimonio, cuya autenticidad puedo garantizar»."(3).

Vemos lo buena que es la Madre Santísima que no olvida ningún acto que se haya hecho para venerarla, por pequeño que sea. Porque, ¿qué hizo Werth para merecer la conversión? Encolerizarse una vez en defensa de su honor.