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¡FELIZ NAVIDAD! Con la Inmaculada al Pesebre...

FELICITACION NAVIDAD MI 2016 copia

¿Qué pensabas tú, oh Inmaculada, cuando por primera vez acostaste al Divino Niñito en aquel poco de heno? ¿Qué sentimientos inundaban tu corazón mientras lo envolvías en pañales, lo estrechabas al corazón y lo amamantabas?

            Tú bien sabías quién era aquel Niño, ya que los profetas habían hablado de Él, y tú los entendías mejor que todos los fariseos y los estudiosos de la Sgda. Escritura. El Espíritu Santo te había donado una inteligencia incomparablemente mayor que la de todas las demás almas juntas. Además, ¡cuántos misterios sobre Jesús habrá revelado única y exclusivamente a tu alma inmaculada ese Espíritu Divino que vivía y obraba en ti!

            Ya en el momento de la Anunciación la Sma. Trinidad, por medio de un ángel, te había presentado de manera clara su plan de redención y había esperado tu respuesta. En ese momento, ¡sabías perfectamente a qué dabas tu consentimiento, de quién ibas a ser Madre!

            Ahora lo tienes ante ti, en forma de débil recién nacido.

            ¡Qué sentimientos de humildad, de amor y de agradecimiento debieron de colmar tu corazón... mientras admirabas la humildad, el amor y el agradecimiento del Dios Encarnado hacia ti!

            ¡Llena, te ruego, también mi corazón de tu humildad, de tu amor, de tu agradecimiento!

(EK 1236, Echo Niepokalanowa, 24-XII-1938)

Vigilias de oración en Niepokalanów por la conversión de los pecadores, herejes, cismáticos y especialemente los masones

Según informa el portal oficial del convento de Niepokalanów, la noche de cada 16 al 17 se celebran vigilias orantes en el santuario fundado por San Maximiliano, que duran toda la noche. 

http://niepokalanow.pl/upload/2016/04/1600x500-klasztor-v2.png

En estas vigilias, que coinciden con el día del mes en que se fundó la Milicia de la Inmaculada -a modo de celebración mensual del centenario de la fundación- los mílites y devotos de la Inmaculada rezan por la conversión de los pecadores, herejes, cismáticos y especialmente los masones. Se alude así al primer estatuto de la Milicia, en el que se establecía la pretensión de la conversión de estos adversarios de la Iglesia, y la santificación de todos por medio de la Inmaculada, como uno de los fines fundantes de la Milicia. El mismo San Maximiliano María Kolbe ofreció por esta intención su segunda misa después de su ordenación sacerdotal.

Aparte de la oración del rosario y la misa a primera hora de la mañana, en estas vigilias se comparten testimonios de conversión y acciones extraordinarias de la gracia.

Como recordó fr. Piotr M. Lenart en la última vigilia que tuvo lugar del pasado 16 al 17 de diciembre, estos encuentros de oración son una respuesta a la “corrupción de costumbres” de origen masónica, una corrupción que pretende destruir todo lo que sea cristiano. Frente a ello, añadió el p. Lenart, el remedio está en la Inmaculada.

La siguiente vigilia tendrá lugar en Niepokalanów la noche del 16 al 17 de enero de 2017.

Fuente: http://niepokalanow.pl/wiadomosci/klasztor-kat/by-ujawnic-podstepy-masonerii/

Somos pertenencia de La Inmaculada


 
Volvamos a recodar nuestras raices y nuestra razón de ser para que así no caigamos en la tentación de quedarnos en nosotros mismos y nunca perdamos de vista nuestro horizonte: vaciarnos nosotros de todo para llevar a todos los hombres a Cristo, a través de María.
 
¿Qué es la Milicia de La Inmaculada?
 
La Milicia de la Inmaculada es un humilde modo de vida cristiana,
de los muchos que propone la Iglesia,
para nuestra conversión personal y así llegar a ser santos,
y fundada por San Maximiliano Kolbe.
Nuestra raíz y fundamento es la entrega total a La Virgen Inmaculada,
a través de su Consagración a Ella.
Por la Consagración a la Inmaculada pasamos a ser total pertenencia suya.
¿Por qué nos consagramos a María?
El P. Kolbe, San Maximiliano Kolbe, al igual que muchos santos, antes y después que él, no encontró un mejor y más seguro camino para llegar y pertenecer a Jesucristo que el de la entrega total y sin condiciones a la Virgen María.
 
 
"…que todos los hombres y mujeres se salven,
se conviertan a Dios, y que todos sean santos,
bajo la especial protección y mediación
de la Bienaventurada Virgen María.”
P. Kolbe

Por tanto nos consagramos a María porque nuestro fin último es amar y entregarnos a Jesucristo y hacer que todos los hombres le amen y se entreguen a Él. La Madre Inmaculada nos coge tiernamente de su mano para compañarnos en el camino de nuestra vida hasta llevarnos a Jesucristo. Su Hijo es el único bien que quiere para nosotros.

Por tanto el fin de la Milicia de la Inmaculada es Jesucristo, al que llegamos através de su Madre Inmaculada.
Pero en esta vida el camino hasta su Hijo…llega a la Cruz...Por eso Nuestro Señor nos regaló a su Madre: para ayudarnos en nuestro caminar hacia Él
 
 
y entonces.... ¿Qué implica en nuestra vida Consagrarnos a La Virgen Inmaculada?
 
Consagrarse a la Inmaculada es entregarle toda nuestra vida, pasado, presente y futuro, nuestra alma y nuestro cuerpo, nuestro tiempo y nuestras capacidades.
 
Consagrarse a la Inmaculada es volverse “loco” por pertenecerle a Ella, es aceptar el reto de hacer algo que por nosotros mismos no podemos.

Consagrarse a la Inmaculada es confiar ciegamente en Ella, es dejarse habitar por Ella, es saber que es el mejor y más seguro camino para pertenecerle a Jesucristo y por Él a Dios Padre en el Espíritu Santo.
 
Consagrarse a la Inmaculada es vivir con la alegría de tener una Madre que te cuida en medio de todas las dificultades.
 
 
Consagrarse a la Inmaculada es dejarlo todo en sus manos, es ofrecerse a trabajar sin límites por la propia conversión y por la conversión de todos, especialmente la de los que están más alejados de la Iglesia.
 
Consagrarse a la Inmaculada es ofrecerlo todo a Aquella por la que te ha llegado la Gracia y la Bendición, a Aquella por la que te llegan todas las gracias, es restituirle a Dios todo lo que te da por medio de la que todo te llega.

Y ahora después de haber recordado nuestro modo de vida, aquello que nos empuja a amar hasta la "locura" a Cristo y a María, haz esta Consagración a la Virgen cada día.
 
Hazla muy despacio, deja que algo te llegue más, te identifique más, te entregue más, que nada te asuste pues todo es por amor del verdadero; si algo no te suena bien, o no lo entiendes, indaga, pregunta, espera, pues ¡tantos han progresado en la santidad por este medio!
 
Oración de Consagración diaria a la Inmaculada

Virgen Inmaculada, Madre mía y Madre de la Iglesia
yo me consagro a ti hoy y por siempre
para que tú dispongas de mí para el bien de mis hermanos.
Solo te pido, Madre mia y Madre de la Iglesia, poder colaborar fielmente contigo
para que se extienda el Reino de tu Hijo por el mundo.
Te ofrezco por tanto, ¡Corazón Inmaculado de María!
todas mis actividades oraciones y sacrificios de este dia

(intención mensual de la MI o cualquier intención personal)

¡ Oh María sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a ti
y por cuantos a ti no recurren,
en particular por los alejados de la Iglesia
y por cuantos a ti son encomendados !
 

Pensamientos marianos del San Maximiliano Kolbe. Kolbe

"Creando a los ángeles, Dios quiso que dieran, con plena conciencia y voluntad, la prueba de que siempre y en todo desearían cumplir su voluntad. Les manifestó el misterio de la Encarnación y les anunció que llamaría a la existencia a un ser humano, dotado de alma y cuerpo, y que elevaría a tal criatura a la dignidad de Madre de Dios y que por esa razón Ella llegaría a ser también su Reina y que ellos deberían también venerarla" (EK 1311).

"Ella es sólo Madre de Misericordia, por ende, se apresura a acudir, aunque no sea de ninguna manera invocada, allí donde se manifiesta de manera más grave la miseria de las almas" (EK 1094).

"María, en la Anunciación, te acogió de buen grado como hijo" (EK 1334).

"El vértice del amor de la creación que retorna a Dios es la Inmaculada. Y en ella se realiza el milagro de la unión de Dios con la creación" (EK 1310).

"Desde el primer instante de su existencia, el Dador de las gracias, el Espíritu Santo, estableció la propia morada en su alma, tomó absoluta posesión de Ella y la compenetró de tal modo, que el nombre de Esposa del Espíritu Santo no expresa sino una sombra lejana, pálida, imperfecta, de tal unión" (EK 1224).

"El Espíritu Santo obra únicamente por medio de la Inmaculada, su Esposa" (EK 634).

"La gracia viene a nosotros del Padre por el Hijo y el Espíritu Santo. Los frutos de esta gracia suben de nosotros al Padre en orden inverso, o sea por el Espíritu Santo, es decir por la Inmaculada, y Jesús. Es este el estupendo prototipo del principio de acción y reacción, igual y contraria, como afirman las ciencias naturales (EK 634).

"María, por el hecho de ser Madre de Jesús Salvador, llegó a ser corredentora del género humano, mientras que por el hecho de ser la esposa del Espíritu Santo, toma parte en la distribución de todas las gracias" (EK 1229).

"He de decirte que no sólo es difícil, sino imposible, acercarnos a Jesús sin María... Tú me responderás: ¿Puedo yo hablar abiertamente con Jesús sin pensar en María?. Querido mío, no se trata de lo que tú debas sentir o pensar, sino únicamente que ésta es justamente la realidad, aunque no pensaras para nada" (EK 643).

"También en nosotros Ella es Madre de Dios... y nos hace dioses y madres de Dios que engendran a Jesucristo en la almas" (EK 486).

"Él la creó tan poderosa que basta uno de sus deseos para doblegar enseguida el Corazón infinito de Dios" (EK 1248).

"Nosotros llegamos a ser el medio por el cual la Inmaculada ama a Jesús" (EK 508).

"Jesús fue el primero en honrarla como a su Madre, actuando el mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre (Dt 5,16); y por eso nosotros debemos imitarlo también en esto" (EK 751).

"La Inmaculada es la Omnipotencia Suplicante. Toda conversión y toda santificación son obra de la gracia, y Ella es la mediadora de todas las gracias" (EK 1331).

"Efectivamente, como a través de María tuvo inicio la salvación, así también a través de Ella la salvación llegará a su consumación... Reflexionemos bien sobre todas estas cosas" (EK 1129).

¡Corramos hacia la Inmaculada!

Heroico testimonio de amor por Nuestra Madre. Los “obstáculos” de la carrera no le impidieron llegar a “Casa”, en la Rue du Bac

 

Chapelle de la rue du Bac 2009 08 07 n1

 

¿Qué harías cuatro horas en París, si sólo tuvieses ese tiempo antes de coger tu avión? Hace poco nos llegó un extraordinario testimonio en España que, si San Maximiliano Kolbe lo hubiera conocido en su vida, seguro que lo habría compartido con sus hermanos mílites. Un testimonio que, para cuantos amamos a Nuestra Madre, nos desvela la heroicidad del amor por la Inmaculada, aún en las cosas más cotidianas.

Un buen hombre que trabajaba en una empresa de automoción, debía asistir a una convención en París por motivos laborales. Meses antes, al saber que concluido el evento tendría que esperar cuatro horas en el aeropuerto, pidió consejo a su mujer: “¿Tú qué harías cuatro horas en París?” Las tres opciones que tenía eran: pasar las cuatro horas en el aeropuerto, descansar en el hotel o dar un paseo por París con un transporte especial que luego les llevaría al aeropuerto. “Yo sé lo que yo haría”- respondió su esposa. Bromeando, su marido atisbó: “¡Ir de compras…!”. Pero ella le sorprendió afirmando: “Yo iría a la Casa Madre, de la Milagrosa”. Se le llama “la Casa Madre” al convento situado en la Rue du Bac de París, donde Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa se le apareció a Santa Catalina Labouré y, entre otros mensajes, le pidió que acuñara una medalla, con su Imagen Inmaculada, que por su inmenso poder se conoce en todo el mundo como la “Medalla Milagrosa” (signo esencial en la Milicia de la Inmaculada). Ante tal respuesta… su marido zanjó la disyuntiva con un “pues yo también”.

No volvieron a hablar sobre ello. Llegó el día de la convención y el ejecutivo partió rumbo a París. El desconcierto fue para su mujer, cuando al descolgar el teléfono escuchó la voz de su marido: “Acabo de estar en la Casa Madre”. La historia es algo increíble… pues esta visita realmente no trascurrió en aquellas cuatro horas que en un principio se preveían. Todo se había retrasado y, el intervalo de tiempo que quedaba antes de coger el avión era de una hora y media. Mirando el GPS del teléfono, la Casa Madre estaba a 4km. ¿Transporte público? No podía ser… Salió a coger un taxi pero… en París imposible; con tal atasco no llegaría a tiempo… Lo que no hemos desvelado aún es que nuestro protagonista era corredor desde los 14 años. Sin pensarlo dos veces, echó un vistazo al mapa y comenzó su carrera. El traje de ejecutivo y los duros zapatos no le impidieron alcanzar la meta que le dictaba su corazón. Según relatan, él por el camino iba meditando sobre “el mundo” que había vivido esos días. Todo el glamour internacional de la automoción concentrado en aquella parcela parisina… Los modelos más impresionantes esperaban allí para ser admirados y, con ellos, tantos representantes de diversos países, importantes comitivas… Aunque aparentemente todo esto podría ser el “sueño” de algunas personas… en realidad nuestro “atleta de la Virgen” albergaba el deseo de volver a la realidad: “Ése no es mi mundo”- pensaba. Entre zancadas y estos pensamientos, llegó a la Rue du Bac. Allí le esperaba su Madre, como Reina por la que se gana la mejor de las carreras. Según cuenta, al entrar, le inundó una paz muy grande. Miró a la Virgen, se arrodilló y, en ese momento, algo le dijo “que había vuelto a la vida real”. “Ya estoy en casa”- sintió. Justicia le hace el nombre de “Casa Madre” a este bendito lugar, pues precisamente es la casa de todos, en la que podemos gozar del abrazo de Nuestra Madre. Miró el reloj. Sólo tenía cinco minutos para rezar. En esta bendecida Capilla, fuente inconmensurable de gracias, pudo estar esos minutos junto a la Inmaculada y, aún le dio tiempo de comprar algunas medallas. Y… ¡a correr otra vez! Iba tranquilo, con la certeza de que si no había tenido problemas para ir, tampoco los tendría para volver. Eso sí, la indumentaria y el calzado no eran lo más apropiado para semejante carrera… y ya en el aeropuerto empezó a notar el agotamiento. Regresó a casa de madrugada, cansado ante la intensidad del día… Ya en frío, también sus pies acusaban el esfuerzo. Y así quedó reflejado: cuando se quitó los calcetines, en sus pies había sangre. ¡Qué dicha haber corrido de tal manera hacia María, hasta incluso derramar un poquito de sangre por Ella!

 

Casa Madre

 

Así son los caballeros de la Inmaculada. Todo por Nuestra Reina, por Nuestra Madre. Quizá las rutas de cada uno no sean las mismas, pero sí lo es nuestra Meta. Y, como en este caso, nosotros sólo hemos de “querer llegar a nuestra casa”, con Nuestra Madre; querer correr hacia Ella. Este ejemplo nos ayuda a confiar en la bondad maternal de María. No nos importe si tenemos más o menos tiempo, si estamos cómodos o incómodos, si nuestro calzado y ropa son adecuados… Simplemente corramos hacia la Inmaculada, pues ya se encarga Ella de guiarnos de la mejor manera hasta nuestra Casa, donde nos espera su Hijo. ¿Y si nuestra entrega nos lleva a desgastarnos o derramar nuestra sangre por Ella? Aún mejor, no hay más gloria que ofrecer algo por Ella, no habría más gloria que dar nuestra vida por Ella.

Agradecemos a este matrimonio (que humildemente prefiere mantener su anonimato) su heroico y fiel testimonio. Damos gracias a Dios por permitirnos conocer ejemplos actuales y reales, como éste, para gloria de la Inmaculada.

 

Notre Dame du Medaille

Venerable Isabel María Satoko Kitahara, mílite japonesa

A young aristocrat Satoko Kitahara and her co worker with with Br Zeno at chapel of City of the Ants

 

Isabel fue una laica japonesa inscrita a la Milicia de la Inmaculada, nacida en 1929 y muerta en Tokyo, el 23 de enero de 1958, en el pueblecito de Arinomachi, donde había elegido vivir desde el 1950.

Isabel provenía de una familia no cristiana,  pero en 1948 pidió ser bautizada. Su conversión se debe a una experiencia especial que vivió ante una imagen de una Inmaculada de Lourdes. Ella en alguna ocasión entró en una iglesia católica junto con una amiga y estando allí a los pies de Nuestra Señora tuvo una luz especial que marcó toda su existencia. Ella misma lo describe así. “Era la primera vez que veía una imagen de nuestra Santísima Madre. Impulsada, no sé por qué, a entrar en esa iglesia, me quedé mirando fijamente esa estatua, sintiendo dentro de mí la presencia de una fuerza muy atrayente que no sabría explicar”.

En la vida de Isabel Satoko un hecho determinante fue el haber conocido al franciscano Conventual Zenón Zebrowski amigo y discípulo del padre Kolbe, que tras compartir con él en Niepokalanow se va a la misión de Japón a colaborar allí también con el apostolado franciscano y mariano. Viendo el servicio que este fraile prestaba a los niños en un Japón azotado por la pobreza después de la II guerra mundial, decide mudarse a un barrio muy pobre donde trabajaban los hermanos franciscanos para dedicarse allí a cuidar de los niños desamparados. El barrio se llamaba ciudad de las hormigas, porque en él habitaban grupo de traperos que por su incansable trabajo parecían hormigas.

 

satoko rosario

 

Antes de morir, tras padecer tubercolosis al igual que el padre Kolbe, tiene que abandonar la ciudad de las hormigas por motivos de salud, estando lejos de ellos se entera de que las autoridades quieren acabar con esa labor y envía una carta a su antiguos colaboradores y un rosario con estas palabras: “[Este rosario] Está bendecido por el Papa. Pase lo que pase no se desanimen. Yo estaré rezando a ‘María sama’ (la Virgen María) hasta que vuelvan. Junto con ese rosario, pongo en manos del Señor mi vida, esa vida que he recibido de Él en depósito”.

Ella con su ejemplo nos enseña que los auténticos caballeros de la Inmaculada son los que entregan su vida al servicio de los hermanos más necesitados. Que interceda desde el cielo por todos sus con-milites para que sepamos dar gloria a Dios de la mano de la Inmaculada con nuestro servicio a los pobres.

En Junio de 2015 el papa Francisco declaró sus virtudes heroicas y ahora estamos a la espera de un milagro por su intercesión para que sea canonizada.

Fuente: http://miliciadelainmaculadacolombia.blogspot.com.es/2016/11/venerable-isabel-maria-satoko-kitahara.html

Reglamento de Vida de San Maximiliano Kolbe

Propósitos kolbianos tras unos Ejercicios Espirituales “para leer cada mes”

dibujokolbe

Al terminar unos Ejercicios Espirituales que realizó en Cracovia, en febrero de 1920, el P. Kolbe escribió un Reglamento de Vida, unas notas en las que, según comenta Jean François Villepelée en su libro La Inmaculada revela al Espíritu Santo. Conversaciones y pláticas inéditas de San Maximiliano María Kolbe: “todo el pensamiento del Padre se encuentra aquí reunido en su germen”. De igual modo señala que el mismo P. Kolbe había anotado: “para leer cada mes”. Lo compartimos a través de esta web, para que todo el que lo desee pueda releerlo y meditarlo, como hizo el propio San Maximiliano.

1) Debo ser santo, lo más grande posible.

2) La máxima gloria posible de Dios mediante la salvación y la más perfecta santificación propia y de todos los que viven ahora y de los que vivirán en el futuro, por medio de la Inmaculada.

3) Excluye “a priori” el pecado mortal o venial voluntario. Serenidad a propósito del pasado. Repara con el fervor el tiempo perdido.

4) No dejaré pasar:

a) ningún mal sin repararlo (destruirlo) y

b) ningún bien que yo pueda hacer, acrecentar o al cual pueda contribuir de cualquier modo.

5) Tu regla es la obediencia = la voluntad de Dios por medio de la Inmaculada. Eres un instrumento.

6) Haz lo que estás haciendo; no te preocupes de ninguna cosa, ni buena ni mala.

7) Acción siempre tranquila, hecha con amor.

8) Guarda el orden y éste te guardará a ti.

9) Preparación, acción, conclusión.

10) Acuérdate siempre de que eres cosa y propiedad absoluta, incondicional, ilimitada, irrevocable de la Inmaculada; quien quiera que seas, cualquier cosa que tengas o puedas,, todo lo que haces (pensamientos, palabras, obras) y soportas (cosas agradables, desagradables, indiferentes), le pertenece completamente a Ella. Por consiguiente, que Ella disponga a su (no a tu) completo agrado. Así también le pertenecen a Ella todas tus intenciones; por tanto que las transforme, añada otras, las quite a su agrado (Ella, en efecto, no puede causar daño a la justicia).

Tú eres instrumento en sus manos; por tanto, haz sólo lo que Ella quiere; acéptalo todo de sus manos. Recurre en todo a Ella como un niño a su madre, confíale todo a Ella.

Ocúpate de Ella, de su culto, de sus cosas y deja que Ella se ocupe de ti y de las tuyas.

Reconoce que has recibido todo de Ella y que nada procede de ti. Todo el fruto de tus obras depende de la unión con Ella, del mismo modo que Ella es el instrumento de la misericordia de Dios.

Mi vida (cada instante suyo), mi muerte (dónde, cuándo y cómo) y mi eternidad te pertenecen totalmente, ¡oh, Inmaculada! Haz de todo ello lo que te plazca.

11) Todo lo puedo en Aquel que me da fuerza (Flp 4, 13) por medio de la Inmaculada.

12) Vida interior: Ante todo dedícate completamente a ti mismo y así podrás donarte completamente a los demás.

(EK 971. Confirmado en los Ejercicios Espirituales de septiembre de 1920)

Noviembre 2016: intención de oración y comentario del Centro Internacional de la Milicia de la Inmaculada

INTENCIÓN DE NOVIEMBRE

Que también en los momentos de oscuridad y de incertidumbre sepamos invocar el amor misericordioso de Dios.
 
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San Maximiliano experimenta momentos de prueba y de  oscuridad, que son para él de gran purificación, típico de la experiencia mística. Esto ocurre principalmente durante las dos internaciones  del Padre Kolbe en el sanatorio de Zakopane debido a la tuberculosis (11 de agosto de 1920 - 29 de abril de 1921. 18 de septiembre de 1926 - 13 de abril de 1927). Se ve obligado a vivir afuera de la casa religiosa para el tratamiento: joven y buen sacerdote experimenta un momento muy difícil de prueba. Se  consagró a la Inmaculada, ofreció su disponibilidad para evangelizar, pero debe permanecer quieto. Acoge pacientemente este sufrimiento ofreciéndolo a Dios con amor.
 
Este es un momento crucial para Maximiliano: después del  alejamiento forzado desarrolla el extraordinario apostolado que ha hecho célebre al Santo polaco. Vive la cruz con abandono confiado en la voluntad divina, realizando todo para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas, y  ofreciendo su dolor físico y espiritual. Las internaciones  en Zakopane, con la duda sobre su supervivencia, son motivo de un sano y espiritual "desprendimiento" de su apostolado, que desempeña principalmente como periodista y animador de la comunidad religiosa. Es un exilio muy doloroso, una fuerte purificación de los grandes dones de Dios,  y es preludio de su futuro incisivo e incansable apostolado.
 
El mártir polaco tiene que luchar constantemente con su salud. En Polonia y en Japón tiene la carga de una condición delicada de salud, pero con mucha paciencia acepta todo confiándose con mucha disponibilidad al Corazón de la Inmaculada. Es la confianza del niño que pone toda esperanza y expectativa en el Señor. Él confía totalmente en Dios cuando, para el nacimiento y el desarrollo de la misión japonesa, surgen dificultades de naturaleza jurídica y económica: también en esta circunstancia. De gran importancia es el siguiente pasaje: "Las dificultades aquí son muy numerosas, incluso de parte de los sacerdotes (como, de hecho sucedió en  Polonia). El obispo de Tokio me hizo grandes  reproches sobre el Kishi, dándome a entender cómo allí en la capital hay muchas prevenciones contra nosotros. A veces, incluso se contradecía; evidentemente presentó  argumentos que no eran suyos. Pero quedó impactado ante los casos de conversiones. Las conversiones no cesan; justamente el domingo pasado se presentó  una mujer pagana con un sacerdote para agradecernos por su conversión. Tiempo atrás nos escribió que tenía la intención de convertirse" (EK 336).
 
En esta carta de San Maximiliano es visible su sufrimiento por las dificultades encontradas en la tierra japonesa, y también su significativo espíritu de ofrecimiento a Dios, y su gran celo misionero, con lo cual  logra suscitar muchas conversiones. Las expresiones del Padre Kolbe muestran una gran capacidad de abandono en la Providencia de Dios y en la mediación maternal de María. La práctica de la ascesis es decisiva, como también la oración por el éxito de la actividad apostólica. En el período de su presencia en Japón, el mártir  enfrenta momentos muy delicados, en los cuales  está llamado a ejercer mucha paciencia y humildad en relación con  los hermanos que no comparten sus métodos o están en crisis vocacional.  El sufrimiento es grande,  y  grande es su confianza en el Señor y en la Inmaculada:  ascesis y  confianza son fundamentales para que la misión dé fruto, y para que se arraigue de la mejor manera. Él demuestra que es un auténtico Hermano menor y penitente porque pone todas las realidades en manos del Altísimo,  anonadándose a sí mismo y  aceptando  la adversidad. Este testimonio hace que el apostolado sea más valioso y eficaz: se caracteriza por la cruz. Incluso en las más dolorosas circunstancias el Padre Kolbe no se rinde y  trabaja por su fraternidad,  y comparte con los Hermanos el trabajo en tierra de misión. La oración,  el rosario en particular, le permite obtener del Señor fuerza y ​​perseverancia, incluso en la oscuridad y en la más grande fatiga: "En los corazones afligidos se derrama un bálsamo de consuelo, en las almas desesperadas despunta un nuevo rayo de esperanza. Los pobres, los afligidos, quienes están agobiados  bajo el peso de las preocupaciones, de las tribulaciones y de las cruces se sienten cada vez más clara y concretamente que no son huérfanos, que tienen una Madre que conoce sus dolores, tiene compasión, los consuela y los ayuda. Ellos sienten que tienen que sufrir un poco más, pero que luego llegará una recompensa, la recompensa eterna, infinita; de hecho sienten que hasta vale la pena sufrir en esta breve vida, para borrar las culpas cometidas y para dar prueba de su amor a Dios;  comprenden que en el sufrimiento el alma se purifica como el oro en el fuego, se separa de las ilusiones pasajeras que el mundo llama felicidad, y se eleva cada vez más alto, infinitamente más alto, hasta la fuente de toda felicidad, hasta Dios. Se dan cuenta de que sólo en Él el alma pueda descansar, mientras que todo lo demás es muy poco" (EK 1102).
 
Para la reflexión
 
Medita en el siguiente pasaje de San Maximiliano:

«Trata de recurrir a Ella, como un niño a su querida y buena Madre, también invocándola con su santo nombre "María", con los labios o con el corazón, en las dificultades de la vida, en las oscuridades y en las  debilidades espirituales, y tú mismo te convencerás cuán potente es María y quién es su Hijo, Jesucristo» (EK 1181).