• Imagen Slider 18
  • La Inmaculada
  • Imagen Slider 16
  • La Inmaculada
  • San Maximiliano Kolbe
  • Imagen Slider 8
  • Todas las noticias sobre el Centenario de la Fundación de la M.I.
  • "¡Oh Inmaculada!, ¿quién eres tú?" (San Maximiliano Kolbe)
  • ¿Qué es La Milicia de la Inmaculada?
  • Todas las noticias marianas en España y en el Mundo
  • Todo sobre San Maximiliano Kolbe, el "loco" de La Inmaculada
  • Contacta con nosotros y ¡Conságrate a la Virgen!



María, “mártir en el alma”

siete dolores virgen2

 

San Bernardo: “guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial”

Con gran alegría celebramos hoy la festividad de uno de los santos más devotos de la Santísima Virgen María: San Bernardo de Claraval. Tantas veces citado por San Maximiliano María Kolbe, dado su gran amor a la Inmaculada, San Bernardo nos ofrece en sus escritos y en su testimonio de vida un magnífico ejemplo de santidad, bajo el amparo de Nuestra Dulce Madre. A sólo unos días de la conmemoración del 75º aniversario del martirio del P. Kolbe, aprovechemos la fiesta de hoy para profundizar también en el “martirio del alma” de María, a la luz de uno de los sermones del santo cisterciense.


La Madre estaba junto a la cruz

El martirio de la Virgen queda atestiguado por la profecía de Simeón y por la misma historia de la pasión del Señor. Éste –dice el santo anciano, refiriéndose al niño Jesús– está puesto como una bandera discutida; y a ti –añade, dirigiéndose a María–una espada te traspasará el alma.

En verdad, Madre santa, una espada traspasó tu alma. Por lo demás, esta espada no hubiera penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu alma. En efecto, después que aquel Jesús –que es de todos, pero que es tuyo de un modo especialísimo– hubo expirado, la cruel espada que abrió su costado, sin perdonarlo aun después de muerto, cuando ya no podía hacerle mal alguno, no llegó a tocar su alma, pero sí atravesó la tuya. Porque el alma de Jesús ya no estaba allí, en cambio la tuya no podía ser arrancada de aquel lugar. Por tanto, la punzada del dolor atravesó tu alma, y, por esto, con toda razón, te llamamos más que mártir, ya que tus sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor corporal.

¿Por ventura no fueron peores que una espada aquellas palabras que atravesaron verdaderamente tu alma y penetraron hasta la separación del alma y del espíritu: Mujer, ahí tienes a tu hijo? ¡Vaya cambio! Se te entrega a Juan en sustitución de Jesús, al siervo en sustitución del Señor, al discípulo en lugar del Maestro, al hijo de Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, a un simple hombre en sustitución del Dios verdadero. ¿Cómo no habían de atravesar tu alma, tan sensible, estas palabras, cuando aun nuestro pecho, duro como la piedra o el hierro, se parte con sólo recordarlas?

No os admiréis, hermanos, de que María sea llamada mártir en el alma. Que se admire el que no recuerde haber oído cómo Pablo pone entre las peores culpas de los gentiles el carecer de piedad. Nada más lejos de las entrañas de María, y nada más lejos debe estar de sus humildes servidores.

Pero quizá alguien dirá: «¿Es que María no sabía que su Hijo había de morir?» Sí, y con toda certeza. «¿Es que no sabía que había de resucitar al cabo de muy poco tiempo?» Sí, y con toda seguridad. «¿Y, a pesar de ello, sufría por el Crucificado?» Sí, y con toda vehemencia. Y si no, ¿qué clase de hombre eres tú, hermano, o de dónde te viene esta sabiduría, que te extrañas más de la compasión de María que de la pasión del Hijo de María? Este murió en su cuerpo, ¿y ella no pudo morir en su corazón? Aquélla fue una muerte motivada por un amor superior al que pueda tener cualquier otro hombre; esta otra tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante. (De los sermones de san Bernardo, abad, Sermón, domingo infraoctava de la Asunción)

Pidamos a la Inmaculada que nos haga participar de su infinito amor y de su profundísima piedad; para que, siendo cada día más Suyos, podamos ofrecer nuestro pequeño holocausto en el martirio de cada día, según los designios de su santa Voluntad, como también hizo San Maximiliano durante su vida entregada. Y como sin su gracia nada podemos, renovemos siempre que podamos nuestra consagración a la Inmaculada, con la mirada siempre puesta en María, como nos indica San Bernardo:

“Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María. Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María. Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios. Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás. Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial.”

Carta de nuestro nuevo Asistente Nacional de la M.I.

Con motivo de la fiesta de hoy de San Maximiliano Kolbe, nuestro nuevo Asistente Nacional de la Milicia de la Inmaculada en España, Fray Abel García-Cezón; nos ha escrito la siguiente emotiva carta.

 

Granollers, 13.08.2016
¡Siempre con la Inmaculada!

Queridos mílites: paz y bien en el Señor.

Quisiera desearos con estas líneas una feliz y santa fiesta de nuestro amado san Maximiliano María Kolbe, mártir de la caridad, cuyo testimonio de santidad nos preparará a la gran solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma al cielo. Preciosas fiestas que nos llenan de consuelo, de esperanza y de alegría en el Señor porque “eterna es su misericordia” (Sal 135). Quizás la mayoría de vosotros estéis también disfrutando de unos días de descanso con vuestras familias. ¡Aprovechad al máximo este tiempo tan hermoso y necesario! Celebremos con fervor, allá donde nos encontremos, la solemnidad de la Asunción de la Virgen como nos sugiere san Maximiliano: renovando nuestra consagración a ella. Como bien sabéis, consagrarse a la Inmaculada es entregarle toda la vida, pasado, presente y futuro, tiempo y capacidades; es querer caminar con ella hacia la santidad; es aceptar el reto de pronunciar un “sí” valiente y firme al Señor, como ella, en cada momento y circunstancia. Ella es el mejor y más seguro camino para ser de Cristo y para aprender a servir a los hermanos. La Iglesia aplica a María estas palabras del Apocalipsis: “Apareció una figura portentosa, una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas...”.

Con estas imágenes magníficas se nos quiere ayudar a descubrir la belleza de la Inmaculada, revestida con la misma gloria de Dios. Junto a este signo, dice san Juan, apareció otro: “Un enorme dragón”, fortísimo, con una manifestación impresionante e inquietante de poder sin gracia, sin amor, de egoísmo absoluto, de terror. San Agustín dice que toda la historia humana es una lucha entre dos amores: el amor de Dios hasta la pérdida de sí mismo, hasta la entrega de sí mismo, y el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, hasta el odio de los demás. Esta misma interpretación de la historia, como lucha entre dos amores, entre el amor verdadero y el “falso amor” que es el egoísmo, es lo que nos enseña la lectura del Apocalipsis. En el momento en el que san Juan escribió el Apocalipsis, el dragón se materializaba en el poder de los emperadores romanos anticristianos. Este poder parecía ilimitado; ante él la Iglesia daba la impresión de ser una mujer indefensa, sin posibilidad de supervivencia y mucho menos de vencer. ¿Quién podía oponerse a este poder que parecía capaz de todo? Y, sin embargo, sabemos que al final venció la mujer indefensa; venció el Hijo de la humilde mujer de Nazaret; venció el amor del Padre manifestado en la locura de la cruz de su Hijo y el imperio romano se abrió a la fe.

También hoy existe el dragón bajo nuevas formas mucho más sofisticadas. Existe en la forma de algunas ideologías o estilos de vida que nos dicen: mira, es inútil pensar en Dios; es absurdo cumplir con los mandamientos y tener una serie de principios morales innegociables; es absurdo seguir creyendo que nuestra vida no es fruto de la casualidad sino del querer de Alguien; es absurdo ser honesto, honrado, justo... Total: solo disfrutan de la vida los que se aprovechan, los que detentan el poder, los que utilizan cualquier estrategia, cualquier atajo, cualquier engaño, con tal de conseguir sus intereses, de asegurarse su propia vida; es absurdo defender la vida desde el primer momento hasta su final natural; estamos en otros tiempos. Lo único que vale la pena es sacar de este breve momento de la vida todo lo que se pueda vivir. ¡Esta es la vida! También ahora este dragón nos parece invencible a los cristianos, porque vemos que se ha ido infiltrando en la sociedad, en nuestras familias, en nuestra propia mentalidad, ¡casi sin darnos cuenta! Mílites, ¿de qué parte estamos en esta lucha? No cedamos, no bajemos la guardia. En Fátima, de cuyas apariciones se van a cumplir 100 años en 2017, la Virgen dijo que los tiempos modernos serían “los tiempos de la batalla decisiva”. En esta lucha, nuestro enemigo el demonio nos sugiere sutilmente que hemos de apartar a Dios para ser felices, para seguir nuestras ideas, nuestra voluntad y llegar así a ser realmente libres, hacer lo que nos apetezca sin tener que obedecer a nadie: por eso estaba en frente de la mujer, esperando a que naciera para tragárselo... Sin embargo, cuando Dios desaparece, el hombre no llega a ser más grande; al contrario, pierde su dignidad más verdadera, pierde el esplendor de Dios en su rostro. Al final se convierte sólo en el producto de una evolución ciega, del que se puede usar, abusar, manipular. ¡El hombre es grande, sólo si Dios es grande!, como nos recordó en muchas ocasiones el Papa Benedicto XVI.

La esperanza del cristiano es la victoria de Jesucristo, su muerte y su resurrección, como nos dice san Pablo, porque si no fuera así: ¡inútil sería nuestra fe y nosotros unos desgraciados! Es cierto que aún sentimos los zarpazos del pecado y de la muerte en nosotros. Y parece como si poco o nada hubiera cambiado. La Virgen María, en el misterio de su Asunción, nos asegura que no es así. No somos nosotros los que estamos heridos de muerte, sino estas realidades, destinadas a desaparecer, aunque aún sigan oscureciendo nuestra vida en la tierra. No lo olvidemos: ¡María es la mujer que ha aplastado la cabeza del dragón! La clave de todo está en “ser de Cristo”, seguirle y amarle, vivir como él nos ha enseñado, obedecer al Espíritu Santo, tener en nosotros sus mismos sentimientos, levantarse una y otra vez, después de cada caída, con la ayuda de la gracia que se nos da en los sacramentos. En la Inmaculada vemos realizado todo esto y por eso a ella le pedimos que también pueda realizarse en nosotros.

Ella participa, la primera, de la victoria de su Hijo: es glorificada en cuerpo y alma. Sí, en cuerpo y alma, es decir, toda ella, toda su existencia, porque como nos enseña la Iglesia, cuerpo, espíritu y mente están destinados a la vida. Esta es la inmensa dignidad y futuro del hombre: no estamos destinados al vacío, a la nada, a la desaparición total. Sino que Aquel que nos creó, porque nos amaba desde siempre, ha puesto en nosotros la semilla de su gloria que ni siquiera la muerte puede destruir. Lucharán contra nosotros, parecerá que nos vencen, pero la victoria es de Cristo y de los que son de Cristo. Es así que comprendemos el martirio de san Maximiliano María Kolbe: acosado, sí, pero no desesperado; perseguido, sí, pero no abandonado; derribado, sí, en el infierno de Auschwitz, pero no vencido  (Cf. 2Corintios 4, 7-15). Toda vocación tiene la promesa de ver cosas grandes. Los que aceptan entregar su vida a Dios se convierten en testigos privilegiados de las maravillas que la gracia realiza en los corazones y del triunfo del amor de Dios sobre el mal. Sin esta perspectiva sobrenatural es difícil entender el camino que a cada uno le depara su vocación. Sin esta perspectiva es difícil (¡por no decir imposible!) entender lo que el padre Maximiliano Kolbe vivió, guiado por la Inmaculada, durante toda su vida y especialmente tras las alambradas de Auschwitz.

 

Miremos a la Inmaculada, llevada al cielo, como signo de victoria del poder del amor de Dios. Dejémonos alentar por ella en la fe y pongámonos de su lado en esta lucha, porque Dios vence. Hagamos de su Corazón inmaculado nuestro refugio. La fe, como nos muestran los mártires, aparentemente débil, es la verdadera fuerza que transforma el mundo. Digamos con toda la Iglesia:

“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros,
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.
San Maximiliano María Kolbe, ¡intercede por nosotros!

 

 

Os abrazo y bendigo en el nombre del Señor,

Fray Abel García-Cezón,
Asistente nacional de la MI

Novena a San Maximiliano Kolbe 2016 -2° dia

 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración para todos los días

Oh San Maximiliano María, fidelísimo imitador del Pobrecito de Asís, que inflamado del amor de Dios viviste practicando asiduamente las virtudes heroicas y las santas obras de apostolado, dirige tu mirada sobre nosotros tus devotos que confiamos en tu intercesión.

Tú que, aureolado por la luz de la Virgen Inmaculada atrajiste a innumerables almas a la santidad, llevándolas también bajo toda forma de apostolado hacia el triunfo del bien y la dilatación del Reino de Dios, alcánzanos luz y fuerza para obrar el bien y llevar muchas almas al amor de Dios.

Tú que, en perfecta conformidad con el Divino Salvador, llegaste a tan alto grado de caridad hasta ofrecer, en sublime testimonio de amor, tu vida para salvar la de un pobre prisionero, alcánzanos del Señor la gracia de que, animados por el mismo ardor de caridad, podamos también nosotros con la fe y con las obras dar testimonio de Cristo a nuestros hermanos, para llegar contigo a la posesión beatifica de Dios en la luz de la gloria. Amén.

Segundo día: Kolbe, el Santo de la solidaridad

Quien ha leído algún libro sobre los campos de exterminio nazis, sabe que de todos los tiempos de muerte, el del hambre era el más temido. La búsqueda de un pedazo de pan o de papa más, no era sólo – dicen los sobrevivientes- una necesidad fisiológica: era, cada día, la afirmación del propio derecho a la vida.

Para los más conscientes, era incluso un acto de rebelión contra el proyecto de genocidio elaborado por Hitler y sus secuaces. Es también por esto que en aquellos sitios de horror quien era capaz de altruismo en lo que se refería al alimento, era considerado un héroe o un santo. Veinte años después de la liberación, un ex-prisionero me hablaba con lágrimas en los ojos de Monseñor Beran, el futuro cardenal checoslovaco, que cada día renunciaba a una parte de su pan en favor de algún compañero.

Digo esto porque me parece que sirva para iluminar ulteriormente la grandeza del sacrificio del padre Kolbe.

Gozos

- Testigo de amor Rosal en flor oh mártir santo de Cristo el olor. Corona inmortal de Cristo Jesús, palabras en luz del Cristo total.

- Testigo de la sangre Del hermano derramada, Testigo de libertades Testigo del odio cruel en su misión callada, canto y cielo en los labios de un alma fiel, inmolada.

- Testigo del dolor al acercarse la muerte, al guarda dice: ¡detente! verás al cambiar la suerte de este hombre que es padre, reunirse con sus hijos y con ella que es su madre.

- Testigo del cansancio de una vida inmolada, a golpe del Evangelio y al golpe de la espada. Tu vida por otra vida tu amor por otro amor ganancia para el cielo del mártir el galardón.

- Espíritu sublime oh mártir glorioso feliz morador de la inmortal Sión ruega por los que luchan en las batallas recias que alcancen la victoria y eterno galardón.

- Oh mártir glorioso de roja vestidura que brilla con eterno fulgor ante Dios; intercede por el hombre que lucha con tesón a obtener de la gracia el más divino don.

- Palabra del Señor ya rubricada en la vida del mártir ofrecida, como prueba fiel de que la espada no puede ya truncar la fe vivida. Fuente de fe y de luz es su memoria coraje para el justo en la batalla del bien, de la verdad, siempre victoria que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Oración final

"Dios, fortaleza de los mártires, que al presbiterio y mártir San Maximiliano María Kolbe, encendido en el amor de la Inmaculada Virgen María, lo llenaste de celo por las almas y de amor con el prójimo; por su intercesión concédenos que trabajando con entusiasmo por difundir tu gloria en el servicio de nuestros hermanos, podamos llegar hasta la muerte a asemejarnos a tu Hijo, Jesucristo que vive Contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén".

El Santo Padre visita la celda en la que murió San Maximiliano Kolbe en Auschwitz

FranciscoRezaCeldaKolbe 290716

Foto:www.aciprensa.com

 

El Papa Francisco visitó el campo de concentración de Auschwitz en su tercer día de su viaje apostólico a Polonia. El Pontífice quiso orar en silencio en la misma celda donde murió San Maximiliano María Kolbe, ara del sacrificio de amor que este mártir de la caridad llevó hasta el extremo, aquel 14 de agosto de 1941, víspera de la Asunción de Virgen María. Seis minutos duró esta íntima plegaria del Santo Padre, entre las paredes que abrazaron la santa muerte del P. Kolbe.

San Maximiliano, que ardía en deseos misioneros para conquistar el mundo para Nuestro Señor a través de la Inmaculada, concluyó su misión en esta celda, dedicando hasta su último aliento a extender la gloria de Nuestra Madre Santísima. El P. Konrad Szweda recuerda como “ante el bloque número 15, entre montones de piedras y cacharros” se reunían los presos desnutridos y cubiertos de heridas infectadas. “Entre ellos está el P. Kolbe, apaleado, con la cara llena de cardenales” (Conferencia del PMK, 379-380, Campo de Concentración de Auschwitz). Según su testimonio, para pronunciar su sermón “utiliza como púlpito una carretilla que sirve para llevar las piedras; como sotana y estola tenía harapos llenos de piojos”. “Pero sus palabras son como una espada de doble filo que atraviesa el corazón”- afirma. Sus últimas palabras estuvieron dedicadas a meditar sobre la Inmaculada y su relación con la Santísima Trinidad.

“¿Es posible que la madre abandone a sus hijos cuando sufren y están sumidos en la desgracia? ¿Es posible que la Madre no rodee de una especial atención a los sacerdotes?”. A través de estas palabras, el P. Kolbe remarcaba en sus últimos momentos la estrechísima relación de la Inmaculada con sus hijos sacerdotes, ministros de su Divino Hijo. ¡Qué gran consuelo para aquellas almas consagradas encerradas entre los oscuros muros del campo de concentración! Actualicemos el mensaje de San Maximiliano. ¡Qué gracias no estaría concediendo Nuestra Señora a nuestro Papa Francisco, para toda la Iglesia, durante aquellos minutos de oración en la misma celda en que años antes un santo sacerdote entregaba su alma al Señor ofreciendo su vida por las almas? A pesar de la tristeza que encierra el inmenso dolor que guardan estas paredes... pongamos nuestra confianza en María, como hizo el P. Kolbe y como ha hecho el Santo Padre. Lo que pretendían que fuera un campo de muerte ha resultado ser un semillero de vida. Ofrezcamos nuestra oración en reparación por tanto mal allí cometido... actualizado cada día en los pequeños “Auschwitz” que se están construyendo con el pecado. Y sigamos combatiendo al servicio de la Milicia de la Inmaculada, entregados en cuerpo y alma a su santa voluntad, conquistando el mundo entero para Ella... pues a pesar de la tribulación enraizada en el dolor de tanto mal... la batalla está ganada y la victoria es de Nuestra Reina.

 

virgen kolbe

Nuestra Madre nos ofrece su Escapulario del Carmen para llevarnos al Cielo

virgen del carmen 1

             

 Con inmensa alegría felicitamos hoy a Nuestra Madre querida, en su bendita fiesta de la Virgen del Carmen y agradecemos el tesoro que nos ha dejado a través de su Escapulario. ¡Cuántas gracias estará derramando hoy desde el Cielo! Adentrémonos aún más en su Inmaculado Corazón para que nos desvele los privilegios divinos que, como a San Simón Stock, nos concede con esta devoción y la divulgación del Escapulario del Carmen, incomensurable don para las almas.

            Aprovechemos la festividad de este sábado para recordar los beneficios de esta arma tan poderosa para ir al Cielo, que nos viene de las amorosas manos de Nuestra Madre Santísima. La Inmaculada le entregó el Escapulario del Carmen a San Simón Stock (general de la Orden Carmelita desde el año 1246). El santo sabía que en aquellos tiempos le quedaba poco tiempo a la Orden, sin una intervención de la Virgen María, así que recurrió a Ella, poniendo la Orden bajo su amparo. La Inmaculada respondió a su petición el 16 de julio de 1251. Se apareció a su querido hijo carmelita y le hizo entrega del Escapulario para su Orden, con la siguiente promesa: “Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los carmelitas, quien muera usando el escapulario no padecerá el fuego del infierno”. El uso de este Escapulario se fue extendiendo, no sólo a la Orden Carmelita, sino a fieles de la Iglesia entera.

            En el año 1322, el Papa Juan XXIII tuvo una aparición de la Virgen Santísima. Nuestra Señora le reveló en esta aparición lo que tradicionalmente se conoce como “privilegio sabatino”, con la promesa de que, por intercesión suya, libraría del Purgatorio el primer sábado después de la muerte a todos los que llevasen el Escapulario del Carmen. Habría que subrayar, que no se trata de nada mágico, ni nada por el estilo, sino que este Escapulario es un signo de consagración a la Virgen, con el compromiso que conlleva de querer amarla cada día más, imitarla y darla a conocer a todas las almas posibles. Como tantas veces nos recuerda nuestro querido San Maximiliano María Kolbe, se trata de conquistar el mundo entero para el Sagrado Corazón de Jesús, a través de la Inmaculada.

 

scapular

 

Nuevo Asistente Nacional de la M.I. España

Hoy dia de San Maximiliano Kolbe, con inmensa alegría os anunciamos que en el último Capítulo Provincial de la orden religiosa de Hermanos Menores Conventuales, orden a la que pertencía San Maximiliano Kolbe nuestro fundador de la M.I.,
ha sido elegido como nuevo Asistente Nacional de la Milicia de la Inmaculada en España, Fray Abel García-Cezón.

Fray Abel venía desarrollando su actividad pastoral en la Parroquia y Comunidad franciscana de Granollers,
pero cambiará de actividad para dirigir y ser responsable la nueva casa de formación de religiosos de su orden, situada en la Parroquia de El Rosario en Madrid.
Fray Abel además escribe todos los meses en la Revista Antena Conventual, en la sección denominada "Asís Directo".

A lo largo de toda su vida religiosa Fray Abel ha demostrado siempre un profundo amor a La Inmaculada por lo que
pedimos a nuestro Señor, a La Inmaculada y a San Maximiliano Kolbe que le bendigan y le iluminen para que sepa
guiar espiritualmente a todos los que formamos parte de la M.I. de España.

A todos los que nos leéis os pedimos que os suméis a nuestras oraciones por Fray Abel y por esta nueva etapa de la M.I. en España que comenzó en mayo de este año con la lección del nuevo Presidente y Consejo Nacional.

Así mismo no podemos terminar estas palabras sin mencionar a nuestro anterior Asistente Nacional: Fray Gonzalo Fernández-Gallardo.
Fray Gonzalo no se va de nuestro lado, sino que se queda en la M.I. para sosternernos con su oración y presencia, así mismo Fray Gonzalo seguirá trabajando por la M.I. para hacer que en su parroquia y comunidad de Granollers la M.I. comience su andadura. Gracias de corazón Fray Gonzalo por haber comenzado e impulsado hace unos años esta aventura de amor que es la M.I.y por habernos inculcado en nuestros corazones tu amor por La Inmaculada.


¡¡ Bienvenido Fray Abel !!
¡¡ Fray Gonzalo...Gracias de corazón !!

Que San Maximiliano Kolbe, que hoy celebramos su fiesta, que os bendiga y os sostenga a ambos en la misión que La Inmaculada os tenga encomendada.

Novena a San Maximiliano Kolbe 2016 -1er dia

 
1er DIA - NOVENA A SAN MAXIMILIANO KOLBE
 
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
 
¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
 
Oración para todos los días
 
Oh San Maximiliano María, fidelísimo imitador del Pobrecito de Asís, que inflamado del amor de Dios viviste practicando asiduamente las virtudes heroicas y las santas obras de apostolado, dirige tu mirada sobre nosotros tus devotos que confiamos en tu intercesión.
 
Tú que, aureolado por la luz de la Virgen Inmaculada atrajiste a innumerables almas a la santidad, llevándolas también bajo toda forma de apostolado hacia el triunfo del bien y la dilatación del Reino de Dios, alcánzanos luz y fuerza para obrar el bien y llevar muchas almas al amor de Dios.
 
Tú que, en perfecta conformidad con el Divino Salvador, llegaste a tan alto grado de caridad hasta ofrecer, en sublime testimonio de amor, tu vida para salvar la de un pobre prisionero, alcánzanos del Señor la gracia de que, animados por el mismo ardor de caridad, podamos también nosotros con la fe y con las obras dar testimonio de Cristo a nuestros hermanos, para llegar contigo a la posesión beatifica de Dios en la luz de la gloria. Amén.
 
Primer día: Kolbe, generosidad y entrega.
 
El Dr. Rodolfo Diem, médico polaco, evangelista, prisionero en el "Lager" de Oswiecim, pero trabajaba en el hospital. Suya es esta declaración:
 
"El P. Kolbe era un hombre sereno, equilibrado, psíquicamente sano. Llegó con fiebre, enfermo de los pulmones… Pero no obstante los sufrimientos, se encontraba tranquilo y esperaba su turno, para la visita médica, como cualquier otra persona de las 200-500 o mil que se visitaron en el día. Me llamó la atención porque una vez, encontrándolo muy enfermo, le propuse internarlo en el hospital y no quiso.
 
Más aún, me dio el nombre de un prisionero, compañero suyo que según él necesitaba curas más urgentes. Muchas otras veces volví a insistir para que accediera a internarse y siempre obtuve las mismas evasivas de generosidad hacia el prójimo, me tenía intrigado y un día le pregunté quién era, me dijo: soy sacerdote católico, en un ambiente donde la lucha por la sobrevivencia era acentuadísima, semejante abnegación y sacrificio por los demás me sorprendieron de veras.
 
Gozos
 
- Testigo de amor Rosal en flor oh mártir santo de Cristo el olor. Corona inmortal de Cristo Jesús, palabras en luz del Cristo total.
 
- Testigo de la sangre Del hermano derramada, Testigo de libertades Testigo del odio cruel en su misión callada, canto y cielo en los labios de un alma fiel, inmolada.
 
- Testigo del dolor al acercarse la muerte, al guarda dice: ¡detente! verás al cambiar la suerte de este hombre que es padre, reunirse con sus hijos y con ella que es su madre.
 
- Testigo del cansancio de una vida inmolada, a golpe del Evangelio y al golpe de la espada. Tu vida por otra vida tu amor por otro amor ganancia para el cielo del mártir el galardón.
 
- Espíritu sublime oh mártir glorioso feliz morador de la inmortal Sión ruega por los que luchan en las batallas recias que alcancen la victoria y eterno galardón.
 
- Oh mártir glorioso de roja vestidura que brilla con eterno fulgor ante Dios; intercede por el hombre que lucha con tesón a obtener de la gracia el más divino don.
 
- Palabra del Señor ya rubricada en la vida del mártir ofrecida, como prueba fiel de que la espada no puede ya truncar la fe vivida. Fuente de fe y de luz es su memoria coraje para el justo en la batalla del bien, de la verdad, siempre victoria que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.
 
Oración final
 
"Dios, fortaleza de los mártires, que al presbiterio y mártir San Maximiliano María Kolbe, encendido en el amor de la Inmaculada Virgen María, lo llenaste de celo por las almas y de amor con el prójimo; por su intercesión concédenos que trabajando con entusiasmo por difundir tu gloria en el servicio de nuestros hermanos, podamos llegar hasta la muerte a asemejarnos a tu Hijo, Jesucristo que vive Contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén".

La Inmaculada, Abogada de Misericordia ante el Tribunal Divino

El testimonio del hijo de Santa Brígida demuestra la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María capaz de vencer los ataques del demonio

 

virgen s.brigida

 

Con motivo de la festividad de Santa Brígida que celebramos hoy, sábado 23 de julio, profundicemos en nuestro amor por la Inmaculada meditando la inconmensurable gracia que le concedió al hijo de esta gran santa:

Tal es el caso de Carlos, hijo de Santa Brígida, de cuya muerte estaba su madre temerosa,  por haber muerto lejos de su presencia y en el ejercicio de la milicia. Nuestra Señora le reveló que se había salvado por el amor que siempre le había tenido, por lo cual Ella misma le había asistido en el tiempo de morir. Vio al mismo tiempo a Nuestro Señor Jesucristo, como Juez sentado en su trono, y que el demonio tuvo el atrevimiento de presentarle dos quejas contra su Santísima Madre: la primera, que le hubiese estorbado al tentar a Carlos cuando estaba para morir; la segunda, que le hubiese llevado Ella delante del Juez, alcanzándole de este modo la salvación, sin darle siquiera lugar a que expusiese las razones que le asistían para probar que aquella alma era suya. Pero el Señor le echó de su presencia, y el alma de Carlos entró triunfante en su presencia. (“Las Glorias de María”. San Alfonso María de Ligorio).

San Maximiliano María Kolbe nos confirma la fidelidad de Nuestra Madre a cuantos la aman y se entregan a Ella: “aunque creas tener ya un pie en el infierno, si no te cansas de dirigirte a Ella con plena confianza, sin considerar absolutamente tu situación interior, debes estar tranquilo, porque sin duda no perecerás”. Renovemos tantas veces como podamos nuestra consagración a la Santísima Virgen María e incentivemos el deseo de amarla cada día más. Ella velará por nuestras almas y se encargará de conducirlas dulcemente y directamente al Corazón de su Divino Hijo.

 

El perfume de la santidad en el Jardín de la Inmaculada

jardinMaria2

“... Comprendí que todas las flores que él ha creado son hermosas, y que el esplendor de la rosa y la blancura del lirio no le quitan a la humilde violeta su perfume ni a la margarita su encantadora sencillez.  Comprendí que si todas las flores quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral y los campos ya no se verían esmaltados de florecillas… Eso mismo sucede en el mundo de las almas, que es el jardín de Jesús. Él ha querido crear grandes santos, que pueden compararse a los lirios y a las rosas; pero ha creado también otros más pequeños, y éstos han de conformarse con ser margaritas o violetas destinadas a recrear los ojos de Dios cuando mira a sus pies.  La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que él quiere que seamos… Comprendí también que el amor de Nuestro Señor se revela lo mismo en el alma más sencilla que no opone resistencia alguna a su gracia, que en el alma más sublime. Y es que, siendo propio del amor el abajarse, si todas las almas se parecieran a las de los santos doctores que han iluminado a la Iglesia con la luz de su doctrina, parecería que Dios no tendría que abajarse demasiado al venir a sus corazones. Pero él ha creado al niño, que no sabe nada y que sólo deja oír débiles gemidos; y ha creado al pobre salvaje, que sólo tiene para guiarse la ley natural. ¡Y también a sus corazones quiere él descender! Éstas son sus flores de los campos, cuya sencillez le fascina… Abajándose de tal modo, Dios muestra su infinita grandeza. Así como el sol ilumina a la vez a los cedros y a cada florecilla, como si sólo ella existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa también Nuestro Señor de cada alma personalmente, como si no hubiera más que ella. Y así como en la naturaleza todas las estaciones están ordenadas de tal modo que en el momento preciso se abra hasta la más humilde margarita, de la misma manera todo está ordenado al bien de cada alma…” (Historia de un alma, Santa Teresita del Niño Jesús).

San Maximiliano tenía una devoción especial por Santa Teresita de Lisieux. Además de citarla en numerosas conferencias, el P. Kolbe hizo un pacto con la santa carmelita: él la pondría en el altar en cada Eucaristía y a cambio ella se ocuparía de sus misiones. Sólo el Cielo conoce la íntima comunión que compartirían la Patrona de las Misiones y el P. Kolbe, comunión que ahora continúan desde el Paraíso, junto a la Inmaculada. ¿Por qué no continuar desde la Milicia de la Inmaculada (MI) este “pacto” que hizo San Maximiliano con Santa Teresita? Acerquémonos a esta Doctora de la Iglesia que nos revela la santidad a través del “caminito del amor” y pidámosle que, junto al P. Kolbe, siga ocupándose de la misión de la MI. Reconozcámonos “florecillas” del jardín de María creadas por Nuestro Padre Celestial e inundemos el mundo entero del perfume más bello, el perfume de la santidad, el perfume de la Inmaculada.