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San Maximiliano María Kolbe en documental

 
Para prepararnos a la fiesta de nuestro querido San Maximiliano Kolbe, no os perdáis este magnífico documental que han hecho nuestros amigos de la Asociación Pública de fieles:Siervos del Hogar de la Madre.
 
Unidos por el amor a nuestra Madre Inmaculada y movidos por la admiración a San Maximiliano Kolbe, les ha llevado a grabar este completo y bello documental sobre nuestro querido Padre Kolbe.
 
No podemos más que decir: ¡GRACIAS!
 
 

Sta. Teresa de Jesús nos habla de la Virgen María

En el 5º Centario de Santa Teresa de Jesús recordemos el gran amor que tenía nuestra santa "andariega" por la Virgen María.

Desde la primera página de los escritos teresianos aparece la Virgen entre los recuerdos más importantes de la niñez de Teresa; es el recuerdo de la devoción que su madre Doña Beatriz le inculcaba y que ejercitaba con el rezo del Santo Rosario (Vida 1,1.6); es conmovedor el episodio de su oración a la Virgen cuando pierde su madre Doña Beatriz, a la edad de 13 años:

"Me acuerdo que cuando murió mi madre, tenía yo doce años de edad, poco menos. Cuando yo comencé a entender lo que había perdido, afligida, me fuí a una imagen de nuestra Señora y le supliqué, con muchas lágrimas, que fuese mi madre. Me parece que, aunque se hizo con simpleza, me ha valido; porque he hallado a esta Virgen soberana muy claramente en cuanto la he encomendado y al fin, me ha reconquistado (V 1, 7)."

La Santa atribuye, pues, a la Virgen María, la gracia de una protección constante y de manera especial la gracia de su conversión: "me ha tornado a sí". Otros textos de la autobiografía nos revelan la permanencia de esta devoción mariana cuando acude a la Virgen en sus penas (Vida 19,S), cuando recuerda sus fiestas de la Asunción y de la Inmaculada Concepción (Ib. 5,9; 5,6), o la Sagrada Familia (Ib. 6,8), o su devoción al Rosario (Ib. 29,7; 38,1).

Muy pronto la devoción a la Virgen pasa a ser, como en otros aspectos de la vida de Santa Teresa, una experiencia de sus misterios cuando Dios hace entrar a Teresa en contacto con el misterio de Cristo y de todo lo que a Él le pertenece. En la experiencia
mística teresiana del misterio de la Virgen hay como una progresiva contemplación y experiencia de los momentos más importantes de la vida de la Virgen, según la narración evangélica.

Se puede afirmar que la Santa ha tenido una profunda experiencia mística mariana, ha gozado de la presencia de María y ella misma, la Madre, le ha hecho revivir sus misterios. Por eso es una profunda convicción de la doctrina teresiana que los misterios de la Humanidad de Cristo y los misterios de la Virgen Madre forman parte de la experiencia mística de los perfectos (Cfr. Moradas VI,7,13 y título del cap.; 8,6).

Así vivió toda su vida nuestra gran santa su relación con Nuestra Madre del Cielo.

Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros.

 

Feliz Fiesta de la Virgen del Carmen

 
¡Oh Virgen del Carmen ¡
 
De los enemigos del alma: sálvame
 
En mis desaciertos: ilumíname
 
En mis dudas y penas: confórtame
 
En mis enfermedades: fortaléceme
 
Cuando me desprecien: anímame
 
En las tentaciones: defiéndeme
 
En horas difíciles: consuélame
 
Con tu corazón maternal: ámame
 
Con tu inmenso poder: protégeme
 
Y en tus brazos al expirar: recíbeme
 
Virgen del Carmen, ruega por nosotros
 
Amén.

Historia de la M.I. en España - I

 
Abrimos aquí una serie de artículos de Fray Sergio Barredo García ofm.conv, para narrar la historia de La Milicia de la Inmaculada (M.I.) en España.
Esperamos que sirvan para que todos aquellos que formarmos parte de este movimiento, sepamos descubrir sus raíces, que nacen del enamoramiento de San Maximiliano Kolbe por La Virgen Inmaculada.
 
 
 
I - Primeros pasos y difusión por España
 
El 20 de enero de 1917 fray Maximiliano, impactado por el activismo irreligioso de la masonería romana y con un grupo de compañeros del colegio internacional de san Teodoro en Roma fundó la M.I.
 
La M.I. es una Pía Unión que anima a todos a ser instrumentos en manos de La Virgen Inmaculada. El P. Kolbe, canonizado por Juan Pablo II en 1982 como mártir de la caridad, vivió con entrega el ideal de la M.I. 
Algunos frailes españoles estudiantes en Italia habían asimilado el auge que iba adquiriendo dicha Pía Unión; al venir a España se ponen manos a la obra, por ejemplo, el beato Pedro Rivera, el p. José Gómez, el p. Lorenzo Castro y el p. Román Villa; hasta el final del Vaticano II. Es por ello que desde la postguerra hasta el concilio Vaticano II se hace presente la obra del “Padre Kolbe” en territorio español.
 
En 1963 los miembros de la M.I. en las 6 sedes filiales eran 1.709.
 
 
II - Barcelona
La presencia más evidente de la M.I. por tierras hispanas la hallamos en Barcelona. Se creó su sede filial en 1941 en la calle Elisa, 21.
Los grandes animadores fueron el p. José Gómez Aranda y el laico Apolonio de Arolas Joval, un santo laico enamorado de la Virgen.
 
Ya en 1956 se barajó la idea de crear una escuela permanente de espiritualidad  dependiente de la M.I. Numerosas fueron las actividades e instrumentos utilizados para vivir la consagración a María Inmaculada; entre ellas la colaboración con el seminario de Palencia.
 
Hay que resaltar la Ciudad de la Inmaculada de Barcelona,  que se aprueba el 6 de julio de 1959 en una reunión que presidió el arzobispo en el palacio episcopal. Vaya como premisa que su nacimiento estuvo conectado con el conventual genovés p. Bonaventura Raschi, creador de la de Génova en el Monte Fasce. A él se debe también la organización del comité para la construcción de la de Barcelona. Nuestra comunidad de Barcelona colaboró aunque el patronato que la regía lo constituían el misionero del Sagrado Corazón Juan Arias y un grupo de laicos barceloneses bajo el arzobispo.  El p. Raschi recordaba que todo comenzó cuando aquél le visitó en Génova y le indicó que en España también se podía levantar otra Ciudad.
En el verano de 1959 vino el p. Raschi y pronunció algunas conferencias que acercaron la Inmaculada a la sociedad: en la Balmesiana, en Radio Nacional y alguna otra en TVE y en el Palacio de la Música, y otras a los seminaristas de Granollers,… El día de la Inmaculada miles de personas participaron en la peregrinación al Tibidabo y los equipos juveniles repartieron abundante información en lugares estratégicos; se partió de Sarriá llegando a la colina de Sant Pere Màrtir, Turó d’en Cors; aquí se puso la primera piedra en nombre del señor obispo y se levantó un altar, todavía existente.
La Ciudad de la Inmaculada era una obra de carácter diocesano, cuyo rector supremo era el obispo; por diversos motivos no cuajó. El tabloide “Madre Nuestra” sirvió de excelente comunicador. La sede provisional estaba  en la calle Aribau, 271-273.
 
 
 
III -Madrid (El Rosario) - Granollers – Utiel – Tarancón - Palencia
El periódico madrileño “Ya” publicó el 6 de diciembre de 1952 una nota señalando la idea según la cual se construiría, junto a la Casa de Campo una Ciudad de la Inmaculada.
Esta idea no se consolidó pero hizo brotar en torno a la parroquia del Rosario de Madrid una gran estima a la Inmaculada y a la M.I.
Así, pues, el día de la Inmaculada de 1952 se reunieron los primeros “mílites”; y en mayo de 1954 fue erigida la M.I. Una iniciativa muy loable fue la publicación de “El Caballero de la Inmaculada” (1953-56), una excelente revista, gracias al p. Román Villa y al p. Gonzalo Utrillas. Un número extra de mayo de 1954,  Internacional Azul, tuvo un gran impacto.
Del 27 al 29 de junio de 1954, en Jesús de Medinaceli, se tuvieron tres conferencias magistrales dando a conocer  a la sociedad madrileña la Milicia de la Inmaculada y la sugerente figura del p. Kolbe. El nuevo convento vino a ser el centro nacional de la M.I. en enero de 1953.
 
La primera mención de la M.I. en Granollers (Barcelona) data de 1940. De ella dependían otros centros de la localidad y de fuera. Fue meritoria la labor del p. Lorenzo Castro, del p. José Gómez y del rumano p. Jorge Gabor, misionero en China, y enamorado de la Inmaculada. La M.I. tuvo un notable despertar entre los seminaristas en el período 1957-63: el hermoso “Periódico Mural”, de la mano de fr. Arsenio Utrillas servió de comunicación viva.  El p. Lorenzo Castro, en la línea del p. Kolbe, llevó a cabo en 1952 la apertura de las Gráficas P. Kolbe (plaza J. Verdaguer, 7) con la colaboración de dos laicos Pere Gómez y Joan Antoni Prados y de los seminaristas (fr. Fulgencio Ibáñez, fr. Celso Pérez y fr. Emilio Crespo y otros religiosos). Esta actividad tipográfica proveía también al sostenimiento del seminario. De sus máquinas salieron numerosos folletos, pasquines, un TBO sobre el p. Kolbe, los carnets de los asociados, estampas kolbianas, la primera biografía original en España – con los estatutos-, a cargo del p. Lázaro Ortiz: El hombre de Niepokalànow. El Padre Maximiliano Kolbe [Granollers 1957].
En 1963 se creó la Editorial p. Kolbe, aunque tuvo poca actividad, pues los talleres tipográficos se cerraron definitivamente al acabar 1973. Se ha destacar también el papel de “El Mensajero de San Antonio”, que incluso en los años 1957-58 llevaba por subtítulo “Y Boletín de la Milicia de María Inmaculada”; y la sección “Milicia de María Inmaculada”.
 
Otra sede notable fue la de Utiel (Valencia). Se erigió en 1957 en el colegio “Beato Fco. Gálvez”. En 1960 los miembros de Granollers y de Palencia se inscriben en ella. Y en 1958 el centro nacional de la M.I. pasó del Rosario madrileño a Utiel, bajo la dirección del mentado p. Lorenzo Castro. El boletín o ecos de nuestros colegios  de Tarancón y Utiel fueron transmisores de información y espiritualidad de la M.I., al igual que Radio Utiel.
 
La de Tarancón (Cuenca)  fue erigida en nuestra iglesia de san Francisco de Asís en 1943. La sede más reciente fue la de Palencia (“Corea” o barrio San Juanillo) que tuvo como punto de mira evangelizar en el marco de la espiritualidad mariano-kolbiana la parroquia de María Reina Inmaculada y a los seráficos del seminario.
 

Crónica de la VI Asamblea Nacional de la MI

El sábado 16 de mayo de 2015 se celebró en el convento de Ntra. Sra. del Rosario de Madrid la 6ª Asamblea Nacional de la Milicia nacional de España.

Como otros años, hemos contado comparticipantes de diversos lugares de España. Sentimos muchos que el grupo de Murcia, tan numeroso y activo, no pudo verse representado porque los que se iban a poner en viaje sufrieron un contratiempo con el vehículo que los iba a traer hasta Madrid. Por el contrario, nos alegró contar por primera vez con una buena representación del nuevo grupo que ha nacido en Granollers.

Tras el saludo y la oración inicial, hemos podido profundizar en el proyecto que la Asamblea Internacional de la MI aprobó en su último encuentro para toda la MI: el objetivo es realizar una serie de acciones para que la MI se reactive hacia dentro y hacia fuera, conscientes de que el carisma que recibió San Maximniliano María Kolbe, junto a los otros seis frailes fundadores, es hoy día más necesario que nunca para la Iglesia y para el mundo. Para ello nos servimos de una presentación que nos había llegado del Centro Internacional de la MI. También hemos gozado con una presentación sobre los pasos dados por la MI en España durante los últimos años. Este primer momento acabó con el testimonio de Miquel y Cristina sobre el significado de María en sus personas y en su matrimonio.

Después, en la iglesia parroquial, oramos intensamente en la presencia del Señor, pues expusimos al Santísimo Sacramento. ¡María siempre nos lleva a Jesús! Ahí tuvimos la gracia de poder adorar y alabar de la mano de la Inmaculada. También recibimos una poderosa efusión del Espíritu Santo.

La comida fraterna, como es ya costumbre, fue en los comedores escolares del Colegio San Buenaventura: tiempo precioso para el poder charlar e intercambiar fraternalmente.

Ya por la tarde, tras un rato para compartir qué se está haciendo en cada grupo y escuchar un precioso testimonio de una familia de Guadalajara, rezamos y meditamos el Santo Rosario, y celebramos la Eucaristía en la víspera de la Ascensión del Señor: presidida por fr. Angel Mariano Guzmán, vicario provincial. Dentro de la celebración, ocho personas hicieron su consagración a la Inmaculada con la fórmula de San Maximiliano María Kolbe.
Así dimos por concluida esta 6ª Asamblea Nacional, conscientes del itineración que hemos de hacer hasta la próxima Asamblea que ha de ser la primera Asamblea Electiva. Para ella, Dios mediante, tendremos un encuentro formativo en el mes de octubre, una peregrinación a Roma en el mes de noviembre, y otro fin de semana preparatorio en el mes de febrero.

 

Pensamientos sobre la Virgen María de la Madre Teresa de Calcuta

María es nuestra Madre, la causa de nuestra alegría. Por ser Madre, yo jamás he tenido dificultad alguna en hablar con María y en sentirme muy cercana a Ella.

• Nuestra Señora nos ofrece las mejores lecciones de humildad. Aunque estaba llena de gracia, se proclamó esclava del Señor. Aun siendo Madre de Dios, fue a visitar a su prima Isabel para hacer las tareas del hogar. Aunque concebida sin mancha, se encuentra con Jesús humillado con la cruz a cuestas camino del Calvario y permanece al pie de la cruz como una pecadora necesitada de redención.

• Sorprende la humildad con que se inició el misterio de la Redención. Porque Dios no envió al arcángel Gabriel a un palacio de gente ilustre y rica, sino a la joven doncella María, que vivía en una humilde casita de Nazaret. Por otra parte, María no hizo más que una pregunta: ¿Cómo puede ser esto? -El angel le dio una sencilla explicación, y ella, la Llena de Gracia, no pretendió saber más.

Cuando rezamos el Rosario

 
 
Cuando rezamos el Rosario en presencia del Santísimo Sacramento, amamos a Jesús con el corazón de María.
 
Cuando rezamos el Rosario en presencia del Santísimo Sacramento, entregamos a Jesús la perfecta adoración de María por su Hijo.
 
Unimos nuestro amor por Jesús a la alabanza y al amor perfecto de María.
 
Jesús acoge nuestra hora de adoración como si fuera María misma la que rezara.
 
Independientemente de la debilidad de nuestra fe o de la pobreza de nuestro amor, María nos recibe en su Corazón y Jesús acoge nuestra hora como si viniera directamente del Corazón de su Madre.
 
El Corazón Inmaculado de María compensa lo que le falta a nuestro corazón.
 
 
 
 
Fuente:es.mariedenazareth.com
Padre Martin Lucia,
En Meditaciones del Rosario de Madre Teresa de Calcuta

María en Pentecostés

 

La madre silenciosa.
Cuarenta días en el anonimato.
Nadie sabe lo que hizo ni cómo vivió María después de la deposición de su Hijo en el sepulcro. ¿Cristo se le apareció o no? Para la respuesta, afirmativa o negativa, hay razones justificadas.
La curiosidad humana hubiera querido sentirse más satisfecha. Quizá el evangelio, según el parecer de san Ambrosio, guarda un respetuoso silencio y un silencioso pudor. San Lucas, tan prolijo en detalles sobre María al inicio en el evangelio así llamado de la infancia, deja en la penumbra la persona de María durante los cuarenta días en los cuales Jesús, en diversas formas y en diferentes lugares, se aparece y conversa con sus discípulos.
 
Ni siquiera se menciona su presencia en el momento solemne, majestuoso y a la vez triste del último adiós de Jesús a la tierra, a sus discípulos y a sus seres queridos. Es interesante constatar el hecho de que Jesús, habiendo tenido necesidad de una madre para hacer su entrada silenciosa y humilde en la tierra y en la historia (y para ese acontecimiento trascendental María había sido la primera protagonista), en el momento en que abandona nuestros días y nuestras noches para inaugurar la nueva y definitiva historia, parece que no tiene necesidad de la presencia de su madre.
 
Sin embargo, san Lucas destaca, en medio del anonimato del grupo presente en Pentecostés, la figura de María, la madre de Jesús.
Varios pueden ser los motivos por los que el evangelista resalta la presencia de María en Pentecostés. Uno de ellos es, sin duda, el vínculo existente entre María y la Iglesia, porque María es, a la vez, un miembro «excelentísimo y enteramente singular» (Lumen gentium, 53) y «verdadera madre de los miembros de Cristo» (ib.)
 
 
María, pues, reaparece cuando la Iglesia inicia su camino evangelizador impulsada por el dinamismo de la presencia del Espíritu.
Así como María abrió las puertas a la nueva historia de la salvación al adherirse con su libre y total sí al plan del Padre, debía estar presente cuando esta historia se hace cuerpo con el nacimiento «oficial» de la Iglesia.
 
San Francisco de Asís, recogiendo la expresión del poeta Prudencio, vinculaba a María con la Iglesia, llamándola «esposa del Espíritu Santo».
 
No podía faltar en este preciso momento la presencia de María porque «en la economía de la gracia, actuada bajo la acción del Espíritu Santo, se da la particular correspondencia entre el momento de la encarnación del Verbo y el del nacimiento de la Iglesia. La persona que une estos dos momentos es María: María en Nazaret y María en el cenáculo de Jerusalén. En ambos casos su presencia discreta, pero esencial, indica el camino del "nacimiento del Espíritu" (Redemptoris mater, 24).
 
La Iglesia era aún tierna, infante, y para esos momentos la presencia de la madre era indispensable. La Iglesia naciente en Pentecostés se plasma en la comunión por el Espíritu de todos los primeros miembros, entre los cuales se encuentra María. Pero no como un miembro más, porque sería superfluo que san Lucas enfatizara la comparecencia de la madre de Jesús, si no hubiera otra intención que la de verificar un simple hecho histórico. Si Jesús antes de su muerte había entregado a María como madre a Juan, -en el cual se encontraban representados todos los discípulos actuales y futuros- la presencia de la madre en la primera comunidad cristiana era algo tan sencillamente natural como naturalmente necesario. Es la presencia de la maternidad espiritual. Ya no podía dar de nuevo a la luz a su Hijo; pero presenciaba activamente el nacimiento nuevo de Cristo en el parto de la Iglesia.
 
 
 
María está entre los discípulos como maestra de oración que los prepara a recibir al Espíritu: su venida se realiza en un contexto de oración. ¿Quién mejor que María podía dar ejemplo de recogimiento, de aceptación del Espíritu?
La potente intercesión de María, ya comprobada en las bodas de Caná, era una garantía de su poderosa súplica en Pentecostés.
 

Ella conforta, fortalece, anima e impulsa a continuar la obra de su Hijo. El mismo Espíritu que había preparado y transformado a María, ahora prepara, transforma y renueva a la Iglesia de la primera comunidad, que irrumpe en la historia en una aurora de fuego y de luz que ya no tendrá ocaso.

María era el «sagrario del Espíritu Santo» (Lumen gentium, 53) y esa presencia del Espíritu en ella superaba cualquier otra presencia del mismo Espíritu Santo en los demás discípulos.
En definitiva, la presencia de la madre de Jesús en el cenáculo recordaba a los discípulos la presencia viva de su Maestro.
 
De estas reflexiones se desprende una enseñanza obvia y sencilla: en toda comunidad cristiana, animada por el Espíritu, debe estar presente María.

Fuente: www.mercaba.org
P. Florián RODERO
 

Intenciones MI-2015 (Mayo): "La vida consagrada"

Para que la vida consagrada
sea sostenida por la acción del Espíritu Santo
y su actuar sea expresión del proyecto divino.
 
 
Cuando se habla de los carismas en la teología no significa necesariamente referirse a hechos grandiosos que van más allá del camino ordinario y son una prerrogativa de la vida apostólica de unos pocos. Todos  los poseemos para el bien de la Iglesia, son muchos y responden a sus diversas necesidades. Es bueno reflexionar sobre el hecho de que cada creyente posee elementos carismáticos que enriquecen la actividad de la familia eclesial.

San Pablo se expresa de esta manera: "En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. El Espíritu da a uno la sabiduría para hablar; a otro, la ciencia para enseñar, según el mismo Espíritu;  a otro, la fe, también el mismo Espíritu. A éste se le da el don de curar, siempre en ese único Espíritu;  a aquél, el don de hacer  milagros; a uno, el don de profecía; a otro, el don de juzgar sobre el valor de los dones del Espíritu; a éste, el don de lenguas; a aquél, el don de interpretarlas.  Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus dones a cada uno en particular como él quiere” (1Cor 12,7-11).
 
Los dones que adornan nuestro bagaje espiritual son muy diferentes unos de otros. Existen aquéllos que son particularmente llamativos como la capacidad de hacer milagros y de curar, pero existen también habilidades menos visibles e igualmente esenciales para la experiencia de la comunidad de los creyentes. Por ejemplo, la profecía, que significa hablar según una lógica divina, y el discernimiento de los espíritus, que ayuda a los hermanos a interpretar a la luz de de Dios la propia experiencia, descubriendo la belleza del propio espíritu.
 
San Pablo nos recuerda también que “Conforme a la gracia que Dios nos ha dado, todos tenemos aptitudes diferentes. El que tiene el don de la profecía, que lo ejerza según la medida de la fe.  El que tiene el don del ministerio, que sirva. El que tiene el don de enseñar, que enseñe. El que tiene el don de exhortación, que exhorte. El que comparte sus bienes, que dé con sencillez. El que preside la comunidad, que lo haga con solicitud. El que practica misericordia, que lo haga con alegría” (Rm 12, 6-8).
 
 
De este pasaje sabemos de la existencia de otros carismas que son "ordinarios" y  se ejercen de forma continua. Son, por ejemplo, el don de enseñar y exhortar para el bien de los demás, presidir la comunidad o el realizar obras de misericordia para el bien del prójimo. Nuestro espíritu es realmente muy rico y puede donar enormes beneficios a toda la Iglesia. Sin embargo, es necesario practicar de modo constante y correcto todos los dones que -por divina disposición - fuimos adornados.
 
El testimonio del Padre Kolbe va en esta dirección:  día tras día nos comprometemos a construir con paciencia un "tejido" con las pequeñas actitudes buenas que contribuyen a difundir los sentimientos de unidad. La comunión fraterna se debe favorecer también con cuantos pueden ser considerados como "enemigos". La fuerza que viene del Espíritu Santo y la protección maternal de la Virgen le permiten desarrollar los dones propios de su personalidad siempre en vistas del seguimiento y de la predicación del Evangelio, sin caer en el individualismo y en el egoísmo, ampliando y renovando la tan hermosa tradición franciscana en el ámbito del apostolado y de la misión. El ofrecimiento a la Inmaculada es el secreto para la valorización de los talentos. De hecho, quien se convierte en su propiedad ejerce una siempre mayor influencia en el ambiente y estimulará a los demás a conocer más perfectamente a la Inmaculada, para estar más cerca de Ella hasta asemejarse lo más  posible.
 
 
 
 
 
 
 
  Para reflexionar
  -    ¿Reflexioné alguna vez sobre mis carismas?
  -    ¿Me siento  un “don” para la Iglesia?
  -    ¿Reconozco mis carismas?
  -    ¿En qué modo puedo hacer crecer los carismas que tengo?
  -    Concretamente ¿cómo puedo hacer para enriquecer a la Iglesia?
  -    ¿Reconozco el don que son mis hermanos?
  -    ¿Qué haría Maximiliano Kolbe para custodiar y desarrollar los carismas que Dios dona?