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Oración de los novios a la Virgen María

Madre Nuestra:

 
En tu nombre hemos unido nuestros corazones.
Queremos que presidas nuestro amor;
que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión.
Quita de nuestro camino cualquier obstáculo que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos.
 
 
Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas.
Haz que, abriéndonos nuestras almas, merezcamos la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro.
 
 
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para lograrlos plenamente.
Conserva la salud de nuestros cuerpos.
Resuelve necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo,
sean realidad y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.
 
 
Amén.
 
 

Intenciones MI-2014 (Febrero): "La pobreza interior"

INTENCIONES DE LA MI INTERNACIONAL PARA EL 2014
FEBRERO
 
La Pobreza Interior
 
Como ya adelantamos en el mes de Enero, desde nuestra casa madre de la Milicia de la Inmaculada Internacional en Roma nos ofrecen a lo largo de estos 12 meses del 2014 que reflexionemos sobre una serie de intenciones, que en el fondo son virtudes que como cristianos tenemos que seguir cultivando toda nuestra vida.
 
 
Como mensaje e intención que debemos grabar en nuestro corazón para todo este año, tenemos el mensaje de nuestro Asistente Internacional de la Milicia de la Inmaculada, el Padre Raffaelle Di Muro:
"Pobres servidores del Señor, estamos al servicio de los pobres"
 
Febrero
La Pobreza interior: Que aprendamos de la Inmaculada a alimentar en nosotros la pobreza interior que nos permita recibir la gracia de Dios.
 

María enseña con autoridad a los creyentes a vivir en una actitud de humildad y de aceptación de la voluntad divina. Para la santificación del hombre es esencial que él se pregunte qué le pide Dios y el camino que le presenta. La Virgen muestra esta atención y se convierte en un maravilloso testimonio para la humanidad, disponiéndose en modo total y generoso a cumplir los deseos divinos.
 
 

No olvidemos que Ella es feliz porque ha creído en la Palabra del Altísimo. María tiene confianza en Dios, se abandona su voz, confía en su omnipotencia. Su «sí», el cuidar a Jesús y a Isabel, son el resultado de su confianza en Él. La escucha de la voz del Altísimo permite a María lanzarse en la caridad hacia Jesús, hacia Isabel. Existe una relación significativa entre la capacidad de humilde escucha y el amor a los hermanos.
 
Esta es la enseñanza de María: amarla quiere decir imitar su manera de acoger y de donar.
 

Maximiliano Kolbe en su artículo aparecido en El Eco de la Inmaculada, el 24 de diciembre de 1938, escribía: «Ya en el momento de la Anunciación, la Santísima Trinidad, por medio de un ángel, te había presentado con claridad su plan de redención y esperaba una respuesta de ti. En ese momento te diste cuenta a qué dabas tu consentimiento, ¡de quién estabas a punto de ser madre! Y ahora está ante ti, en la forma de un débil recién nacido. ¿Qué sentimientos de humildad, de amor y gratitud colmaron en ese momento tu corazón... mientras admirabas la humildad, el amor y la gratitud que el Dios encarnado tenía hacia ti. ¡Te ruego, colma también mi corazón de tu humildad, de tu amor, de tu gratitud!» (EK 1236).
 
 
La Inmaculada muestra su humildad también en el asociarse perfectamente a la kénosis del Hijo. Ella nos enseña a transformar nuestros momentos de cruz en tiempos de unión con el Crucificado, al cual queremos estar profundamente unidos. Aquí están las palabras proféticas y significativas del Papa Pablo VI: «Finalmente, María es la Virgen oferente. En el episodio de la Presentación de Jesús en el Templo (cfr. Lc 2, 22-35), la Iglesia, guiada por el Espíritu, ha vislumbrado, más allá del cumplimiento de las leyes relativas a la oblación del primogénito (cfr. Ex 13, 11-16) y de la purificación de la madre (cfr. Lev 12, 6-8), un misterio de salvación relativo a la historia salvífica: esto es, ha notado la continuidad de la oferta fundamental que el Verbo encarnado hizo al Padre al entrar en el mundo (cfr. Heb 10, 5-7); ha visto proclamado la universalidad de la salvación, porque Simeón, saludando en el Niño la luz que ilumina las gentes y la gloria de Israel (cfr. Lc 2, 32), reconocía en El al Mesías, al Salvador de todos; ha comprendido la referencia profética a la pasión de Cristo: que las palabras de Simeón, las cuales unían en un solo vaticinio al Hijo, "signo de contradicción", (Lc 2, 34), y a la Madre, a quien la espada habría de traspasar el alma (cfr. Lc 2, 35), se cumplieron sobre el calvario» (Pablo VI, Marialis Cultus, 20).
 
 

Para reflexionar
Reflexionemos sobre nuestra capacidad para acoger el plan de Dios:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
- ¿Se basa en la humildad y en la escucha como lo enseña la Inmaculada?
- La humildad de María ¿me anima a depender totalmente de Dios, en una actitud de silencio, de escucha y de adoración?
- ¿Tengo suficiente humildad para transformar los momentos de prueba en tiempos de gracia y de bendiciones?
- ¿Vivo los momentos de fatiga y la humillación con la certeza de que forman parte de mi camino de santificación?
- ¿Miro a María cuando estoy en el dolor?

Crónica del “Sábado con la Inmaculada" 1-Feb

Hoy, gracias a Nuestra Madre Inmaculada hemos tenido un encuentro profundo y amoroso con su Hijo , Ntro. Señor Jesucristo.

En el nuevo encuentro de hoy, que desde la Milicia de la Inmaculada de España hacemos periódicamente y que hemos denominado "Sábados con la Inmaculada"; el Señor ha desplegado su Gracia sobre todos los que hemos asistido.

El encuentro se ha desarrollado en un clima de oración, de alabanza y bendición constante en el que el momento de mayor alegría ha sido cuando Cristo Eucaristía se hizo presente entre nosotros.
No podía ser de otra forma: La Madre siempre lleva al Hijo y Cristo Eucaristía estuvo presidiendo nuestro encuentro , que fue de adoración a Él constantemente.

 

 

Con razón la primera canción que hemos cantado ha sido la de "María mírame,María mírame, si tú me miras Él también me mirarará". Así nuestra querida Inmacualada nos ha mirado haciendo con su mirada que la Gracia de su Hijo se posase sobre cada uno de nosotros.

El secreto de un santo: ! María !

A pocos meses de la canonización del beato Juan Pablo II, los jóvenes nos descubren cuál fue el secreto de su santidad, el mismo secreto que el del Padre Kolbe: amar hasta entregar la vida a Aquella, la que es la Madre del Cordero que redime al mundo.

En este vídeo descubrimos el secreto de un futuro santo, pero.... que también puede ser el secreto de todos nosotros.

¡ Venid y adoremos a nuestro Dios !

Homilía del Papa Francisco en la misa de la Epifanía del Señor
 


" «Lumen requirunt lumine». Esta sugerente expresión de un himno litúrgico de la Epifanía se refiere a la experiencia de los Magos: siguiendo una luz, buscan la Luz. La estrella que aparece en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los lleva a buscar la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente aquella luz que los ilumina interiormente y encuentran al Señor.

En este recorrido que hacen los Magos de Oriente está simbolizado el destino de todo hombre: nuestra vida es un camino, iluminados por luces que nos permiten entrever el sendero, hasta encontrar la plenitud de la verdad y del amor, que nosotros cristianos reconocemos en Jesús, Luz del mundo. Y todo hombre, como los Magos, tiene a disposición dos grandes “libros” de los que sacar los signos para orientarse en su peregrinación: el libro de la creación y el libro de las Sagradas Escrituras. Lo importante es estar atentos, vigilantes, escuchar a Dios que nos habla. Como dice el Salmo, refiriéndose a la Ley del Señor: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, / luz en mi sendero» (Sal 119,105). Sobre todo, escuchar el Evangelio, leerlo, meditarlo y convertirlo en alimento espiritual nos permite encontrar a Jesús vivo, hacer experiencia de Él y de su amor.

En la primera Lectura resuena, por boca del profeta Isaías, el llamado de Dios a Jerusalén: «¡Levántate, brilla!» (60,1). Jerusalén está llamada a ser la ciudad de la luz, que refleja en el mundo la luz de Dios y ayuda a los hombres a seguir sus caminos. Ésta es la vocación y la misión del Pueblo de Dios en el mundo. Pero Jerusalén puede desatender esta llamada del Señor.

Nos dice el Evangelio que los Magos, cuando llegaron a Jerusalén, de momento perdieron de vista la estrella. En especial, su luz falta en el palacio del rey Herodes: aquella mansión es tenebrosa, en ella reinan la oscuridad, la desconfianza, el miedo. De hecho, Herodes se muestra receloso e inquieto por el nacimiento de un frágil Niño, al que ve como un rival. En realidad, Jesús no ha venido a derrocarlo a él, ridículo fantoche, sino al Príncipe de este mundo. Sin embargo, el rey y sus consejeros sienten que el entramado de su poder se resquebraja, temen que cambien las reglas de juego, que las apariencias queden desenmascaradas. Todo un mundo edificado sobre el poder, el prestigio y el tener, entra en crisis por un Niño. Y Herodes llega incluso a matar a los niños: «Matas el cuerpo de los niños, porque el temor te ha matado a ti el corazón» – escribe san Quodvultdeus (Sermón 2 sobre el Símbolo: PL 40, 655).

Los Magos consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad en el palacio de Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas que señalaba Belén como el lugar donde había de nacer el Mesías. Así escaparon al letargo de la noche del mundo, reemprendieron su camino y de pronto vieron nuevamente la estrella, llenándose de «inmensa alegría» (Mt 2,10).

Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la santa “astucia”. Se trata de esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, de regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino marchar por otro camino. Estos sabios venidos de Oriente nos enseñan a no caer en las asechanzas de las tinieblas y a defendernos de la oscuridad que pretende cubrir nuestra vida. Es necesario acoger en nuestro corazón la luz de Dios y, al mismo tiempo, practicar aquella astucia espiritual que sabe armonizar la sencillez con la sagacidad, como Jesús pide a sus discípulos: «Sean sagaces como serpientes y simples como palomas» (Mt 10,16).

En esta fiesta de la Epifanía, que nos recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño, sintamos cerca a los Magos, como sabios compañeros de camino. Su ejemplo nos anima a levantar los ojos a la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de “poco calado”, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza… por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor. Y nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sabio, poderoso. No nos podemos quedar ahí. No podemos contentarnos con las apariencias, con la fachada. Tenemos que ir más allá, hacia Belén, allí donde en la sencillez de una casa de la periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que nace de lo alto, el Rey del universo. A ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces buscamos la Luz."

La Milicia de la Inmaculada en facebook

Con gran alegría anunciamos que ayer nació el grupo oficial de Facebook de La Milicia de la Inmaculada en España:

https://www.facebook.com/miliciainmaculada

, que junto a esta página web ya existente y a la cuenta de Twitter, https://twitter.com/MiliciaInmacula , simplemente quiere ser un humilde y dócil instrumento para llevar a todos los hombres y mujeres del mundo, sean creyentes o no, el mensaje de San Maximiliano Kolbe: "todos y cada uno de nosotros somos amados con infinita ternura por Dios y todos y cada uno de nosotros tenemos una Madre, La Virgen Inmaculada, que nos cuida y que sólo quiere que seamos felices siguiendo a su Hijo Jesús."

Os pedimos que la deis a conocer, no por orgullo humano, sino para llevar el mensaje de nuestra Madre Inmaculada a un mundo necesitado de Amor, necesitado de Dios, necesitado de su Madre.

¡ Qué el Señor y su bendita Madre Inmaculada, os bendigan !


 

 

 

Dios te salve, Madre Inmaculada

Junto a ti Madre Inmaculada queremos estar...como niños pequeños que se sienten perdidos si no sienten cerca la mano cariñosa y protectora de su mamá.

¡ Madre Inmaculada, Dios te salve !

¡ Este es mi Hijo Amado !

Comenzamos el tiempo litúrgico ordinario.

Después del Misterio tan grande que hemos vivido estos dias de Navidad en el que nuestro Dios se ha hecho uno de nosotros a través de la carne y de nuestra Madre Inmaculada; ese niño envuelto en pañales y que tanta ternura nos despertaba, se ha hecho adulto y el Espíritu le mueve y le llama a la misión redentora por la que se hizo uno de nosotros.

Ofrecemos la siguiente reflexión para que nos ayude a vivir este Misterio tan grande por el que el mismo Dios pide ser bautizado...Él que es la fuente de la redención para todos, se humilla y por obediencia a su Padre, pasa como hombre por la inmersión del agua, que es fuente de vida para sus hijos: todos los hombres.

Recepción de la Palabra

Ier DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.
EL BAUTISMO DEL SEÑOR
(Isaías 49, 3. 5-6; Sal 39; 1 Co 1, 1-3; San Juan 1, 29-34)

" Poco a poco, con la selección de los textos bíblicos que se proclaman los domingos y días festivos, la Iglesia ha venido desplegando el Misterio de la Encarnación y la identidad del Niño que nació en la Nochebuena.

El nacido en Belén, el Hijo de María, por quien cantaron los ángeles y se conmovieron los sencillos, el adorado por los pastores y por los magos, el anunciado a todos los pueblos, reconocido por los ancianos Simeón y Ana, es el que profetizaron desde antiguo las Escrituras como luz de las naciones, el mismo que después señaló Juan Bautista como Cordero de Dios.

En un versículo anterior al texto evangélico seleccionado se puede leer: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia» (Jn 1, 26-27). En esta expresión se contiene la indicación de la identidad más amorosa de Aquel que viene como manifestación suprema del amor divino. Juan señala al novio, a quien tiene derecho de desposorio.

Jesús cumple en su carne la voluntad de su Padre, de que la humanidad entera sea divinizada. Así lo profetizaban Isaías, Oseas, el Cantar de los Cantares, los salmos: "Escucha, hija, presta el oído, el Señor se ha prendado de hermosura, se ha enamorado de ti" (Sal 45). "La llevaré al desierto y le hablaré al corazón. Allí me dirá marido mío" (Os 2). "Ya no te llamarán abandonada; como joven que se casa con su novia, así te desposa el que te construyó. La alegría que encuentra el esposo con su esposa, la encontrará tu Dios contigo" (Is 62).

No salimos del asombro: el Pastor, hecho Cordero; y aún más: Dios, enamorado de su criatura, no solo se hace uno de nosotros, sino que nos invita a ser uno con Él, no por los vínculos de la carne y de la sangre, sino por el agua y el Espíritu.

Si la profecía de Isaías, que se proclama en la primera lectura, tiene una clara referencia cristológica, por el bautismo, cada uno podemos escuchar: "Es poco que seas mi siervo, te hago mi hijo. Te hago luz". ¡Seamos luz!"

Padre Don Angel Moreno de Buenafuente
Fuente www.la-oracion-com

Intenciones MI 2014: Enero

Comienza un un nuevo año y con él vamos a ir acompañados de María en todo momento.
 
 
Desde la casa madre de la Milicia de la Inmaculada Internacional nos ofrecen a lo largo de estos 12 meses del 2014 una serie de intenciones, que en el fondo son virtudes que como cristianos tenemos que seguir cultivando toda nuestra vida, para que las vayamos reflexionando y llevando a nuestras vidas.
 
Al comienzo de cada mes iremos publicando esas intenciones en nuestra web.
 
Como mensaje e intención que debemos grabar ne ensutro corazón para todo este año, tenemos el de nuestro Asistente Internacional de la Milicia de la Inmaculada, el Padre Raffaelle Di Muro:
"Pobres servidores del Señor, estamos al servicio de los pobres"

ENERO

La Humildad


Intención: Para que Jesús nos inspire la humildad y sencillez necesaria para acoger a las personas que encontramos cada día.

La humildad es la virtud por la cual el creyente se pone en una condición de constante dependencia de Dios, por lo que se considera una criatura pequeña y siempre necesitada de la gracia y la fuerza que emana del Altísimo. Maximiliano Kolbe se muestra, siguiendo el ejemplo de Francisco de Asís, como un fraile y sacerdote humilde. Él conoce los límites de su personalidad y comprende que solo abandonándose en las manos del Señor, a través de la mediación de la Inmaculada, se puede llegar a la cumbre de la vida cristiana, convirtiéndose en un modelo para cuantos encuentra a su paso. El texto que proponemos está tomado de una carta escrita en 1937 desde el convento de Niepokalanów y dirigida a los frailes de Nagasaki. «Es evidente que tenemos que estar atentos, porque más de una vez el amor propio, nuestro "yo", se rebelará. Las distintas dificultades, tentaciones, contrariedades, a veces podrán casi abrumarnos. Pero si las raíces se hunden profundamente en la tierra y la humildad se arraiga más profundamente en nosotros, de modo que confiemos cada vez menos en nosotros mismos, entonces la Inmaculada acrecentará nuestros méritos. Sin embargo, las pruebas son necesarias y llegan porque el oro del amor debe ser purificado en el fuego de la aflicción [cfr. Ecl 2, 5, 1 P 1, 7], de hecho, el sufrimiento es el alimento que fortalece el amor» (EK 755).

El santo polaco se encuentra en una fase de madurez de su camino espiritual, por lo que proporciona sugerencias útiles para el camino ascético e indica la preciosidad de la purificación interior, con la que tiende a «podar» los aspectos de la personalidad, que hacen sobresalir en modo exagerado el propio yo. Ser humilde significa recorrer un camino de ascesis y de purificación para alimentar nuestra intimidad con Dios, limitando o eliminando los efectos del amor propio y de la soberbia. Maximiliano enseña que la humildad permite al creyente descubrir el amor previsor y misericordioso del Señor en la medida en que el corazón se libera de los lazos que lo esclavizan en el egoísmo y en la autosuficiencia. Tender a la santidad significa abrir el propio corazón a Dios, confiar en su amor y mirar a la Inmaculada como ejemplo de total adhesión a la voluntad divina. Es un desafío comprometedor, y el mártir de Auschwitz nos muestra que para ser un don de caridad para los hermanos es importante recorrer este camino.

Además, es la humildad que funda la hermandad, porque todos los hermanos se reconocen pequeños ante Dios, partícipes en el mismo proyecto de vida interior y apostólica. Maximiliano enseña que el siervo del Señor es el que lava los pies al hermano y al prójimo en general. Nosotros entendemos –como consecuencia– cuán importante es esta actitud del corazón para dominar la tendencia a la autoafirmación y al egocentrismo, que pueden ser enemigos acérrimos en la perspectiva de un camino de santificación.

La humildad del mártir de Auschiwtz está también expresada en las siguientes palabras: «La fuente de la felicidad y de la paz no está afuera, sino dentro de nosotros mismos. Sepamos aprovecharla para practicar en nuestro ánimo la paciencia, la humildad, la obediencia y otras virtudes de la vida religiosa y, de este modo, las cruces no serán tan pesadas» (EK 935). A partir de estas expresiones se puede deducir que la paz interior está íntimamente vinculada a la práctica de las virtudes propias de la vida religiosa. La serenidad que domina en el corazón del creyente es el fruto de la ascesis, del arrepentimiento y del saber vivir la dimensión de la cruz, en un estilo de ofrecimiento y de abandono en la Providencia de Dios.

La actitud justa del «menor» se expresa en ofrecer al Altísimo todas las situaciones de su propia vida, con la humildad y la paciencia de los que ponen toda su confianza en el Señor. Maximiliano en este pasaje muestra que es muy importante tener un corazón pacificado. Con este estado de ánimo los acontecimientos de la vida se convierten en una gran oportunidad para el crecimiento espiritual. Las virtudes de la paciencia y de la humildad nos ponen en la disposición de acoger serenamente los momentos de dolor, que son motivo para progresar en el camino de la conversión. La paz y la virtud son fundamentales para orientar al bien y en una dimensión sobrenatural todas las facultades del hombre. La humildad perfecta está representada por la plena configuración con Cristo: es la dimensión que alcanza Kolbe y que nos indica a cada uno de nosotros para tocar la felicidad en Cristo y lograr una buena capacidad de dar testimonio de su amor y de su presencia en nuestras vidas.

Para reflexionar:

¿Qué falta a mi camino para perfeccionar la virtud de la humildad?
¿Cómo reacciono ante situaciones de humillación o de mortificación? ¿Las considero como oportunidades para crecer?
¿Cómo vivo los tiempos de cruz y de pruebas que caracterizan mi camino?
¿Trato de «podar» de manera decisiva mi egoísmo y mi soberbia?
¿A qué punto está mi ofrecimiento y abandono en el Señor?