• Imagen Slider 18
  • La Inmaculada
  • Imagen Slider 16
  • La Inmaculada
  • San Maximiliano Kolbe
  • Imagen Slider 8
  • Todas las noticias sobre el Centenario de la Fundación de la M.I.
  • "¡Oh Inmaculada!, ¿quién eres tú?" (San Maximiliano Kolbe)
  • ¿Qué es La Milicia de la Inmaculada?
  • Todas las noticias marianas en España y en el Mundo
  • Todo sobre San Maximiliano Kolbe, el "loco" de La Inmaculada
  • Contacta con nosotros y ¡Conságrate a la Virgen!



Era devotísimo de la Inmaculada - el nuevo beato mártir José Álvarez-Benavides

El sábado pasado, 25 de marzo, en la Anunciación del Señor, fueron proclamados beatos en Almería 115 mártires asesinados a raíz de la persecución religiosa durante la Guerra Civil española. La lista de los mártires “muertos en odio a la fe”, en su mayoría de la diócesis de Almería, está encabezada por el sacerdote diocesano José Álvarez-Benavides y de la Torre y seguida por 95 sacerdotes, 18 laicos varones y 2 mujeres. Entre ellas destaca la figura de Emilia Fernández, la primera mujer gitana beatificada.

Martires Almeria

La Eucaristía, celebrada en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Aguadulce-Almería, fue presidida por el Prefecto de la Congregación para la causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato. Concelebraron el Obispo de Almería, Mons. Adolfo González, y el Obispo de Granada, Mons. Francisco Javier Martínez. Participaron también Mons. Renzo Frattini, Nuncio de Su Santidad así como el Cardenal Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, el Arzobispo de Valencia, el Cardenal Antonio Cañizares y el Cardenal Emérito de Sevilla, Mons. Carlos Amigo. A ellos se unieron otros arzobispos y obispos de españoles.

En su homilía, el Prefecto destacó especialmente al sacerdote José Álvarez-Benavides y de la Torre, deán de la Catedral de Almería que murió mártir con 72 años: “era devotísimo de la Inmaculada e invitaba a los jóvenes a rezar el Santo Rosario. Arrestado en los últimos días de julio de 1936, su prisión fue una barca para el transporte de hierro”.

El Cardenal Amato asimismo señaló que durante su cautiverio y a pesar de las contrariedades, D. José “logró crear entre los prisioneros un clima de recogimiento y de oración. Se le pidió bajo innumerables formas de tortura renegar de la fe y blasfemar del nombre de Cristo, pero él se opuso hasta el final. Murió fusilado, confesando a Cristo Rey y perdonando a sus verdugos”.

Beato Jose Alvarez

Según la semblanza biográfica publicada en la web de la diócesis de Almería, el beato José Álvarez–Benavides y de la Torre nació en Málaga el 9 de septiembre de 1865. Su familia se trasladó pronto a Almería y en 1878 ingresó en el Seminario Conciliar de San Indalecio. Alumno brillante, compaginó la docencia a los seminaristas con el ministerio pastoral. Ordenado diácono por el hoy también beato obispo Marcelo Spínola en 1887, recibió el presbiterado el veinticinco de febrero de 1878 de manos del obispo Santos Zárate. Coadjutor de Fines y del Sagrario de Almería, fue también capellán del Real Convento de las Puras de la ciudad así como de las Religiosas de María Inmaculada.

Los sucesivos Prelados le confiaron las más diversas responsabilidades tanto en la Curia como en otras misiones fuera de la Diócesis. Rara fue la iniciativa cultural, religiosa o caritativa donde no interviniera el Siervo de Dios. Canónigo Archivero de la S. y A. I. Catedral de la Encarnación de Almería desde 1893, realizó una ingente labor archivística y periodística para ordenar y difundir el patrimonio documental catedralicio.

Deán de la Catedral desde 1927, todos los días celebraba puntualmente la Santa Misa en el altar de la Purísima. Un testigo ocular refiere: “el Siervo de Dios era un sacerdote de gran personalidad. Vivía en un ambiente de austeridad y ejemplaridad. Resplandecían sus virtudes sacerdotales. Tenía un sólido prestigio en la ciudad, dentro del clero diocesano y ante la población seglar”.

Tras el estallido de la Guerra Civil, con la burda acusación de que escondía supuestos tesoros y armas en la Catedral, fue detenido y arrastrado al mismo templo el veintitrés de agosto de 1936. Tenía setenta y un años de edad. Prisionero en las Adoratrices primero y luego en el barco Astoy – Mendi, el 13 de septiembre de 1936 fue trasladado al Pozo de Cantavieja junto con nueve presbíteros, dos hermanos de la Salle y nueve seglares. Así contó su martirio un testigo: “Aquí La Alsina llegaba hasta unos 20 pasos de la boca del mismo y los presos eran sacados por los milicianos uno a uno, y éstos los entregaban a los ejecutores, quienes los colocaban al borde del mismo, haciéndoles un disparo en la cabeza o en el pecho y arrojándolos al fondo, tras empujarles con un bieldo. Los presos morían dignamente y daban el grito de ¡Viva Cristo Rey! Las demás víctimas presenciaban la muerte de los que eran primeramente asesinados. Al caer al Pozo algunas de ellas tenían aún vida y lanzaban quejidos desde el fondo y entonces desde la boca del mismo le hacían varios disparos rematándolos. Al terminar las ejecuciones echaban varias espuertas de cal viva, tierra y piedras”.

El día siguiente, desde Roma, el Papa Francisco, después del rezo del Ángelus del III Domingo de Cuaresma el 26 de marzo, recordó a los nuevos beatos españoles: “Ayer en Almería, España, han sido proclamados beatos José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 compañeros mártires. Estos sacerdotes, religiosos y laicos han sido testigos heroicos de Cristo y de su Evangelio de paz y reconciliación fraterna. Que su ejemplo e intercesión sostengan el compromiso de la Iglesia en la edificación de la civilización del amor”.

Manos Purisima Almeria

(Detalle de la talla de la Inmaculada del Convento de las Puras de Almería, fuente: https://laspurasvcentenario.wordpress.com/)

Purisima Almeria

P. Raffaele di Muro: “Caminemos con la certeza de que nuestra misión será el milagro de la Inmaculada”

Crónica de la visita a España del Presidente Internacional de la Milicia de la Inmaculada, el P. Raffaele di Muro, con motivo del Centenario de su fundación

 

IMG 20170319 WA0042

 

España recibió, del 17 al 21 de marzo de 2017, la visita del Presidente Internacional de la Milicia de la Inmaculada (M.I.), el P. Raffaele di Muro. Durante este año en que la M.I. conmemora el centenario de su fundación, el P. di Muro está visitando los diversos centros de la M.I. de todo el mundo. En esta ocasión, nuestro Presidente Internacional ha visitado los grupos de Madrid y Murcia. Coincidiendo con la Solemnidad de San José, estos días han sido fuente de gracia para numerosas almas que han podido profundizar en la espiritualidad mariana de San Maximiliano María Kolbe.

A sólo unas horas de aterrizar en el aeropuerto madrileño de Barajas, la tarde del viernes 17 de marzo, el P. Raffaele pudo compartir unos minutos con un grupo de mílites que se reúne quincenalmente en la parroquia franciscana de Ntra. Sra. Del Rosario de Batán de Madrid. “Estoy muy contento de ver la Milicia en acción”- expresó el P. Raffaele ante el grupo de fieles que oraba ante la imagen de la Virgen María.

20170317 183455

Esa misma tarde, el Presidente Internacional de la M.I. fue entrevistado en Radio María por su Director, el P. Luis Fernando de Prada. Junto al P. Raffaele, participaron en la grabación (que se emitirá más adelante), nuestro Asistente Nacional de la M.I., el P. Abel García-Cezón OFMConv y nuestro Presidente Nacional, Miquel Bordas. Reflexionando acerca de la obra evangelizadora que Radio María está realizando en el mundo, el P. Raffaele afirmó que “Radio María era el sueño de San Maximiliano Kolbe”, comentando que en todos los lugares a los que llegaba esta radio de la Virgen, se hablaba una lengua común, la lengua de Nuestra Madre.

El sábado 18 de marzo, fr. Raffaele di Muro, acompañado por el Asistente Nacional y el Presidente Nacional, partía hacia Murcia, para unirse al grupo local de la M.I. en una peregrinación a Caravaca de la Cruz, con ocasión del Año Jubilar. Tras una comida compartida al aire libre en Las Fuentes del Marqués, el grupo rezó el Rosario y se dirigió a la parroquia de El Salvador para iniciar desde allí la peregrinación hacia la Basílica Santuario de la Vera Cruz. Allí participaron en la Santa Misa, concelebrada por Fr. Raffaele y Fr. Abel. Al finalizar la celebración, los mílites pudieron venerar el Lignum Crucis. A continuación, el grupo rezó vísperas en los alrededores del Santuario. Una entrañable cena en la Venta “Alegría” ofrecida por el grupo local despedía esta jornada, llena de bendiciones.

IMG 20170319 WA0092

 

“nuestra misión es que nuestro corazón desborde de amor”

El día siguiente, el tercer Domingo de Cuaresma (habiéndose trasladado la Solemnidad de San José al lunes siguiente) estuvo presidido por la Eucaristía (precedida del Santo Rosario), seguida de la posterior conferencia del P. Raffaele, en el Eremitorio de Nuestra Señora de la Luz de Santo Ángel-Murcia. La Santa Misa estuvo presidida por el P. Raffaele, y concelebraron el P. Francisco, Capellán de este Eremitorio y el P. Abel. En su homilía, nuestro Presidente Internacional hizo alusión a la promesa que hizo a los murcianos de visitarles, cuando peregrinaron a Roma en septiembre de 2016. Remarcó el clima de oración que percibía entre los mílites murcianos y la profunda devoción que tenían a María. Aludiendo al evangelio de la Samaritana, animó a meditar en su encuentro con Jesús, asegurando que “su Palabra refuerza nuestro espíritu, con su amor, su paz, su gracia y su fuerza para nuestra santificación”. De este modo, animó a acoger este don en nuestro corazón, a partir del encuentro con Jesús, que viene a iluminar nuestras tinieblas y a ayudarnos a reconocer nuestro pecado, ofreciéndonos el “agua viva” de la gracia. Insistió en la necesidad de testimoniar con nuestra vida lo que Jesús ha obrado en nosotros, como lo hizo la Samaritana. “En esto, la Samaritana me recuerda a San Maximiliano –apuntó el P. Raffaele, -que arde en el deseo de que toda la humanidad pueda conocer el amor de Cristo y de María”. Recordando al P. Kolbe, remarcó que “nuestra misión es que nuestro corazón desborde de amor”. Y es que “llenándonos del amor del Señor y de María, nuestro corazón explotará de amor”.

IMG 20170319 WA0055

Después de una comida fraterna con los hermanos del Eremitorio de La Luz, Fr. Raffaele visitó la Plaza Cardenal Belluga de Murcia, antes de volver a Madrid.

El lunes 20 de marzo, el P. Raffaele se encontró con la Milicia de la Inmaculada de Madrid en la parroquia de Ntra. Sra. Del Rosario de Batán. El encuentro comenzó con el rezo del Rosario y a continuación tuvo lugar la conferencia del P. Raffaele. La Misa Solemne por la Festividad de San José fue presidida por Fr. Raffaele y concelebrada por los padres franciscanos (entre los que se encontraba el Provincial, P. Ángel Mariano). En la homilía, Fr. Raffaele trazó un paralelismo entre la espiritualidad de San José y San Maximiliano Kolbe.

IMG 20170321 WA0015

 

“la oración será siempre la fuerza de la misión”

En sus conferencias en Murcia y en Madrid, el P. Raffaele señaló la relevancia de este año en que la M.I. celebra su Centenario, con el lema: “Cien años de historia, cien años de misión”. En este sentido, insistió en la importancia que la misión tenía para San Maximiliano Kolbe, y cómo en todo momento estaba fundamentada en la oración. “La M.I. nace de la oración”-subrayó. De la oración también nacerían obras tales como “El Caballero de la Inmaculada”, la Ciudad de la Inmaculada… e incluso su martirio, estuvo siempre acompañado de la oración. En la celda de la muerte, con Kolbe, “los prisioneros mueren invocando a la Inmaculada. Es un martirio que se vive orando”. El P. Raffaele comentó varios episodios en los que, gracias a la confianza en la oración de San Maximiliano, la victoria siempre era de la Providencia. Así pues, el P. Raffaele reiteró que “la oración será siempre la fuerza de la misión”.

Otro de los aspectos en los que se centró el P. Raffaele fue en la fidelidad a Jesús en el día a día, en cada “sí” que hemos de renovar en las pequeñas cosas. “Esto es posible cuando la paz de Cristo está en nuestros corazones”- dijo. Y, una vez más, con la gracia de la Inmaculada: “San Maximiliano siente la urgencia de recordar al hombre que tiene una Madre, que la Inmaculada es Madre”.

“el apostolado para San Maximiliano es la sobreabundancia del amor que llevamos en el corazón de Jesús y María”

En cuanto al apostolado de la M.I., Fr. Raffaele expresó que “el apostolado para San Maximiliano es la sobreabundancia del amor que llevamos en el corazón de Jesús y María”. Contó que las personas que se cruzaron con el P. Kolbe, quedaron impresionadas por el amor que irradiaba y cómo rezaba. Incluso en un escenario como Auschwitz, conservaba una luz especial, derivada del amor que irradiaba de su alma.

IMG 20170319 WA0099

El “estilo” del mílite constituye otro de los puntos de las charlas del P. Raffaele. Un estilo marcado por un trabajo continuo, lleno de amor por la Madre de Dios. San Maximiliano solía decir: “nuestra vida es muy sencilla; trabajamos de la mañana a la noche por la Inmaculada”. “Esta es nuestra vida –repitió, -sudar de la mañana a la noche por la Inmaculada”.

Como factor fundamental, el P. Raffaele alegó que era indispensable mantener la comunión entre los miembros de la M.I: “sólo en comunión todos los mílites pueden vivir una misión fuerte, sin comunión, queda estéril”. Así las cosas, comentó que San Maximiliano siempre quiso mantener la comunión de su misión como una familia que trabaja por la Inmaculada y evangeliza.

“nosotros somos el milagro de amor de la Inmaculada”

Finalmente, abordó otra virtud del P. Kolbe: la capacidad para valorar los talentos y ponerlos a disposición de la Inmaculada. “Podemos llevar adelante nuestra misión con los dones que Dios ha puesto en el corazón”. Por ello, instó a “utilizar los dones con valentía, con gestos nuevos, sin miedo a ser juzgados e inventando apostolados nuevos”.

“El mundo y la M.I. os necesita. Vosotros sois ese testimonio y fuerza que enriquece la Iglesia”- enunció el P. di Muro. Contagiando su seguridad de que la presencia de María nos acompaña siempre, indicó que “nosotros somos muy pobres, nuestro único capital es la Inmaculada; Ella es nuestra riqueza, caminemos con confianza.” “Caminemos con la certeza de que nuestra misión será el milagro de la Inmaculada – atestiguó, -nosotros somos el milagro de amor de la Inmaculada”.

“¡Que todos sepan lo que María, la Madre de Dios, puede hacer!”

familia catolica

 

Hoy, primer sábado de mes, felicitamos a Nuestra Madre Inmaculada. Como Ella pidió en Fátima, ofrecemos este día en reparación a su Inmaculado Corazón. Infelizmente, en los últimos días nos han llegado tristes noticias que, como espadas, atraviesan nuestro Corazón al ver atravesado el de Nuestra Madre Santísima. El blasfemo Carnaval de Canarias ha desencadenado tremendos dolores a los Corazones de Jesús y María y a cuantos les amamos. Consecuencia de ello, entre otras cosas, arremetían contra la imagen de Nuestra Señora de una parroquia de Cartagena, que la víspera del acto vandálico, había orado y reparado por los hechos acontecidos en Canarias.

Por todo esto, queremos honrar y reparar el Corazón de María. En este sentido, ofrecemos a continuación una historia que San Maximiliano Kolbe narra en sus conferencias. El propio protagonista del suceso pidió que se difundiera, para que todo el mundo supiera “lo que María puede hacer”, aunque sea tan sólo por un acto de amor que a lo largo de nuestra vida tengamos hacia Ella. Relataba el P. Kolbe, el 31 de mayo de 1938 a los hermanos profesos solemnes:

Ahora os contaré otro ejemplo que vosotros también deberéis contar, porque así lo pidió una persona convertida por la Madre Santísima. Lo leí en el libro de mayo y allí lo pusieron copiándolo de "Przeglad Powszechny” que decía: «Años atrás, en la ciudad donde ejercía de párroco, vivía un molinero protestante llamado Werth. Mis feligreses, cuando se hablaba de él, decían que era un “Lutero” y, para justificar tal expresión, me contaban que siempre se enorgullecía de su odio encarnizado hacia la Iglesia y los sacerdotes. Me preocupaban los ataques de aquel hombre, sobre todo porque, al tener un continuo contacto con la población, influía negativamente en la religiosidad. Los tristes efectos los pude ver en su esposa que, aun siendo católica, desatendía sus propios deberes religiosos. De pronto, corrió el rumor de que aquel hombre había enfermado de gravedad y, al pedir noticias sobre su estado de salud al médico local, éste me respondió que la enfermedad era incurable y que en breve moriría. Me pregunté: “¿qué puedo hacer para reconciliar a este infeliz con Dios?”. La actitud del enfermo hacia el catolicismo y, aún más, la experiencia de tentativas anteriores me quitaban toda esperanza. Pasaron así algunos días, hasta que una tarde apareció un hombre gritando: “¡Werth está muriendo y pide que el párroco vaya lo más rápido posible!”. Fui inmediatamente y lo hallé muy mal, pero del todo consciente. Me saludó con alegría y me dijo: “gracias a Dios ha llegado a tiempo, Padre, y ahora, aunque me resulte difícil, tengo que contarle todo lo que ha pasado: soy evangelista desde la cuna, nunca pude soportar a los sacerdotes, pero ahora… Dios ha sentido piedad de mí y la Virgen ha cumplido su palabra…”. “¿Qué dice?” -le pregunté asombrado. “Escuche —contestó—. Una vez, cuando era niño, volviendo a casa de la escuela, vi a unos chicos que despotricaban y lanzaban piedras y barro contra una estatua abandonada de la Virgen. Eso me indignó enormemente y grité con furia: ‘¿Cómo os permitís hacer eso? ¡Es una imagen de la Madre de nuestro Salvador!’. Uno de ellos me gritó: ‘¿Eres acaso católico?’. ‘No, no soy católico, pero soy cristiano y vosotros sois unos paganos porque ni siquiera respetáis a la Madre de Cristo’. Avergonzados, dejaron de hacer aquellas barbaridades. Después de la cena me dormí profundamente. En sueños me pareció ver a la misma Persona representada en la estatua. Era tan bella que no podía apartar la mirada. Me dijo: ‘¡Hijo mío! Nunca olvidaré lo que hoy hiciste por mí, intercederé por ti y no te perderás…’. Me desperté conmocionado por la visión, pero no me atreví a contársela a nadie, ni siquiera a mis padres, y olvidé todo para dedicarme a otros menesteres hasta el momento en que enfermé… No sé si ha sido un sueño o la realidad, lo cierto es que he vuelto a ver a la misma Persona. Esta vez no ha dicho nada, pero por la forma en que me miraba… he empezado a temblar. No duró mucho tiempo y en breve me calmé. Incluso quise convencerme de que había sido sólo un sueño o un delirio. Ella no me dijo nada, pero en mis oídos resonaban las palabras ‘no te perderás’. He pensado que tal vez me había curado, pero sólo por un instante porque una voz me susurraba: ‘No te hagas ilusiones, dentro de poco morirás…’. Me asaltó el miedo. ¿Qué hacer? ¿Llamar al Pastor? Es tan sabio… que me aconseje, que me calme… me aferré a ese pensamiento, pero lo abandoné en seguida. Y, de nuevo, esa voz me susurraba ‘llama al sacerdote…’. Temblaba, quería imprecar, blasfemar, pero no sabía contra quién. Me parecía ver de nuevo a aquella luminosa Persona y, sin saber cómo, grité: ‘¡Llamad al párroco lo antes posible!’. Me sentí inmediatamente aliviado… En mi alma se hizo la luz y al final comprendí cuál era el significado de las palabras ‘no te perderás’. Temía solamente que usted, Padre, llegara demasiado tarde, pero ahora todo está bien”. Después el enfermo se confesó como si estuviera preparado del mejor modo posible, recibió el Viático y la Extrema Unción y, tras varias horas, rindió plácidamente su alma a Dios. Al despedirme le pedí permiso para contar las misteriosas vías por las cuales Dios lo condujo hacia Él. Me respondió: “Por supuesto, ¡que todos sepan lo que María, la Madre de Dios, puede hacer!”. La milagrosa conversión del señor Werth causó cierta sensación en su familia y en toda la región. Una de las consecuencias directas de su conversión fue que el hijo, un joven no bautizado, recibió inmediatamente el Bautismo y la Eucaristía. Y los otros miembros de la familia comenzaron a cumplir sus deberes de buenos católicos. Instigado por la petición del difunto convertido (“que todos sepan lo que puede hacer María”), lo conté todo a los congregados durante su funeral, a los muchos fieles y a los evangelistas. Después me pregunté: “¿Es suficiente?”. Y enseguida me respondí: “No, ¡es muy poco!”. El difunto quería que todos supieran… Pensé que, en cierto modo, sólo la palabra impresa podía lograrlo. Así que para satisfacer plenamente la voluntad del fallecido, y aún más para alabar y honrar a María, poderosa Abogada y eficaz Refugio de los pecadores, oso pedir que se publique este testimonio, cuya autenticidad puedo garantizar»."(3).

Vemos lo buena que es la Madre Santísima que no olvida ningún acto que se haya hecho para venerarla, por pequeño que sea. Porque, ¿qué hizo Werth para merecer la conversión? Encolerizarse una vez en defensa de su honor.

Beato MIGUEL TOMASZEK santidad en la M.I.

Tomaszek

 

Miguel Tomaszek nació el 23 de septiembre de 1960 en Polonia y fue bautizado un mes más tarde. Él ya era monaguillo cuando recibió su primera comunión en 1969. Su padre murió ese mismo año. A los 15 años, ingresó en el seminario menor de los Franciscanos Conventuales en Legnica. Permaneció allí hasta 1980, cuando comenzó el noviciado en Smardzewice. El 4 de octubre de 1980, la fiesta de San Francisco de Asís, vestía el hábito franciscano, por primera vez y un año después profesó los votos temporales.

Sus compañeros del Seminario recuerdan que Miguel había traído una imagen de la Virgen Inmaculada. Le rezaba con frecuencia y su oración se hacía más prolongada cuando se apagaban las luces para el descanso nocturno. Entonces, se ponía de rodillas ante la imagen y se pasaba largos ratos sumergido en oración.
En el seminario se había organizado un círculo de la M.I. al que él se había incorporado, allí se fomentaba el amor por la misión inspirados en el ejemplo de San Maximiliano Kolbe. En el circulo los futuros misioneros hacían una preparación espiritual porque sabían que la misión no sólo requiere una formación académica sino y ante todo del corazón.
Después de tomar los votos temporales, el Hermano Miguel estudió filosofía y teología en el seminario franciscano conventual en Cracovia, donde defendió su tesis sobre la teología moral, dos años después de haber hecho su profesión solemne fue ordenado sacerdote, tenía 27 años de edad. Laboró como coadjutor en la iglesia parroquial de Piensk y luego lleno de emoción y entusiasmo, Miguel partió como misionero hacia Perú el 25 de julio de 1989, la festividad de Santiago Apóstol.
 
Es uno de los primeros mártires polacos asesinados el 9 de agosto de 1991 en Pariacoto. Fue beatificado el 5 de diciembre de 2015.
 
 

Ternura en el "Campo del Odio"


El 17 de febrero de 1941, la Gestapo arrestó al P. Kolbe y a otros cuatro compañeros y los enceró en la terribel cárcel nazi de Pawiak.
 
La despedida del Santo es serena y tranquila: "No os alarméis. Voy a servir a la Inmaculada en otro Campo de Misión".
 
Aquí experimentará de primera persona en el odio a la Iglesia y a Los Católicos.
 
Cinco días despues del arresto, en una de las Inspecciones de la celda, al verle el jefe de sección vestido con el hábito religioso y el Crucifijo del que cuelga la corona francicana, se le acerca y agarrando y tirando del crucifijo, le grita: "¿Y tú crees en esto?". A lo que el P. Kolbe responde: "¡Creo, y cómo!". El jefe le abofetea, pierde la compostura y abofetea al Santo tantas veces como quiere. A la pregunta sobre su Fe obtiene siempre la misma respuesta del Fraile-Prisionero. El Santo coge El Rosario entre las manos y tranquiliza a sus compañeros de celda: "¡No hay ninguna razón para irritarse así.Es una tontería, todo por la Virgen Inmaculada!".
 
 
 
Desde la cárcel escribe una carta a los frailes de Niepokalanów para tranquilizarles: "Dejémonos conducir cada vez más perfectamente por la Inmaculada, donde Ella quiera llevarnos y como Ella quiera, para que, cumpliendo bien nuestros deberes, contribuyamos a que todas las almas sean conquistadas por su amor” (EK960).
 
El 28 de mayo de 1941, desde la cárcel de Pawiak y junto con otros 320 prisioneros, será trasladado al campo de concentración de Auschwitz donde recibirá la corona del martiriro el 14 de agosto de 1941.
Biografía de San Maximiliano Kolbe
Fr. Valentín Redondo, OFM Conv.
 
Que el ejemplo de entrega y abandono en Dios y en La Inmaculada de San Maximiliano Kolbe nos mueva a nosotros a entregar totalmente nuestra vida al Señor y a su querida Madre Inmaculada.
 
 

¡ Bienvenido Fray Raffaele !

Con gran alegría os anunciamos que esta semana recibiremos la visita del Presidente Internacional de la Milicia de la Inmaculada, Fray Raffaele di Muro.

Fray Raffaele visitará España para confortarnos y guiarnos, a todos los que formamos la M.I., en este año tan especial para nosotros, como es el del Centenario de nuestra fundación.

La agenda de su visita será la siguiente:
 
Madrid
17-Marzo: llegada a Madrid y entrevista en Radio María. Os anunciaremos el dia y la hora en qué será transmitida esa entrevista.
 
Murcia

18-Marzo: Peregrinación a Caravaca junto con el grupo de la M.I. en Murcia.
19-Marzo: Santa Eucaristía en el Santuario del Eremitorio de la Luz y a continuación Conferencia del Padre Raffaele.
 
Madrid

20-Marzo: Madrid. Parroquia Nuestra Señora del Rosario (Batán)
17:30 Conferencia impartida por Fr. Raffaelle di Muro
19:00 Rosario
19:30 Eucaristía – Festividad de San José
 
Os pedimos oraciones por los frutos de esta visita y os animamos a que participéis en los encuentros que tendrá con todos nosotros.
 
 

Consagración diaria a La Inmaculada - Marzo 2017

Comenzamos nuevo mes y como siempre os dejamos a continuación, la oración de Consagración diaria a La Inmaculada de Marzo y que lleva la intención de la M.I. de este mes:


"Para que la Milicia de la Inmaculada trabaje

incansablemente por la extensión del Reino de Cristo."

 

A la Purísima Concepción

Composición castellana, compuesta y declamada en público, por el seminarista Marcelo González Martín, cuando tenía 17 años (Comillas, 30 de noviembre de 1935).

 

DonMarcelo

 

A mi Madre, en su Purísima Concepción

¡Dulcísima estrella de la mañana!

Quiero cantar tus grandezas, Madre mía. Mi alma se ha sentido inspirada por el embriagador perfume de azucenas que de tu imagen se desprende, y al querer entonar himnos de alabanzas, ha exclamado ¡Inmaculada!

Montes y arroyuelos, mares y cascadas, mañanas de primavera y tardes de nieve, cielos y tierras, elementos todos de la naturaleza, gritad conmigo ¡Inmaculada!

Tú eres la mujer fuerte de la Biblia, cantada por los reyes, anunciada por los profetas, servida por los ángeles; tú fuiste anunciada ya en la primera parte del libro escrito por el Dios de los ejércitos; tú, erguida junto al árbol del Calvario, has compuesto el libro de la humanidad y el Cristo del Perdón, a través del cual veías amplios panoramas de dolor y sufrimiento que desaparecerían al contacto de tu manto protector.

Solamente otro amor: el amor a mi patria, anida en mi corazón; digo mal, que no es otro amor, sino complemento del que hacia ti siento: ¡España y la Inmaculada!

Soy español, nacido en esta tierra bendita, cuyos moradores iban a las batallas, acompañados de tu imagen venerada, y vencían a un mundo en Lepanto, con la espada en una mano y el rosario en la otra; en cuyas Universidades, asombro de los siglos, se hacía juramento solemnísimo de defender hasta dar su vida, si fuera preciso, el que siglos después sería proclamado dogma de tu Purísima Concepción; país que tú congregaste a las orillas del Ebro, santificado con tu planta santísima, y que, en repuesta a tus favores, te llamó Pilar, Sagrario, Begoña, Covadonga, Montserrat, Guadalupe, el Henar, el Rocío, la Cabeza, la Paloma, la Fuencisla... y mil y mil nombres que brotaban del corazón de los españoles; hijos de un país cuyos artistas te consagraron lo más exquisito de su gusto y los poetas lo más delicado de su inspiración; patria de Murillo, Ribera, Zurbarán, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Fray Luis de León, Zorrilla, Gabriel y Galán. Nombres todos que despiertan en mí evocaciones y recuerdos de pasadas grandezas, dormid en paz, al calor del manto de María.

Fue mi patria la única en todo el planeta que no permitió que corriera por sus venas la vil ponzoña de Lutero, aunque para ello tuviera que abrírselas y derramar su sangre por todo el orbe conocido.

Yo he visto a los rudos labriegos del terruño castellano descansar de su tarea y descubrirse reverentes cuando a la caída de la tarde, envueltos en un sol crepuscular, cuando llega a sus oídos la voz del campanario que los llamaba a la oración, y les he visto que pronunciaban, con el alma en sus encallecidas manos, las palabras con que Dios quiso saludarte por medio del ángel Gabriel.

Y he visto a los valientes marineros del Cantábrico abrazarse, arrodillados en las húmedas arenas de la playa, al emprender un viaje que sería su ruina y perdición, si sobre la barquecilla no brillara esplendorosa la luz radiante de una estrella dibujada con las cinco letras de tu nombre celestial, ¡María!

Y porque las he visto amo las manifestaciones genuinas de nuestra piedad en las romerías del Rocío, en la advocación del Carmen, en el emocionante entusiasmo del Pilar.

Y he llorado al ver una muchedumbre delirante de sollozos y místicas ternuras balanceándose agitadamente, ante el desfile de los pasos de Semana Santa en una dulce noche de primavera, y temblar con el escalofrío de la muerte cuando el Jesús del Gran Poder, tambaleándose, con la cara fuerte y renegrida, seguido de una imagen majestuosa, en cuyo centro brillaba un corazón envuelto en un manto con cuchillos.

Madre de los Desamparados, tu mirada angustiosa y llena de dolor fue la que movió a que un hombre que sentía correr en sus venas sangre racial, arrancase un cuchillo de los que te atormentaban y le clavase en su corazón porque el tuyo se estaba desangrando y quería darte su propia sangre para que tú siguieras viviendo y pudieras acompañar a tu Hijo querido hasta el final.

¿Y no he de amarte aún? ¿Y mi alma huérfana podrá olvidarse algún día de la Madre de Misericordia?

Cuando muera sólo quiero tener junto a mis labios los colores rojo y gualda de la bandera de mi patria para poderla besar, y más adentro, en el corazón, tener el azul de tu manto protector para seguir amándote siempre.

 

Fuente: http://www.cardenaldonmarcelo.es/purisima_concepcion.pdf

Nuestra Señora de Lourdes: “Yo soy la Inmaculada Concepción”

San Maximiliano Kolbe: “Ella es, pues, la Concepción Inmaculada. Por consiguiente, Ella es tal también en nosotros y nos transforma en sí misma como inmaculados…”

 

immaculata conceptio lourdes

 

Este sábado, 11 de febrero, celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes. Para la Milicia de la Inmaculada, es de especial importancia, no únicamente por ser una fiesta mariana, sino además por las veces que San Maximiliano se ha referido a estas apariciones, en las que la propia Virgen María se presentó como la Inmaculada Concepción. Esta advocación, por tanto, está muy vinculada a la orden franciscana. El P. Kolbe ha profundizado en el mensaje que la Inmaculada nos trajo en Lourdes y, lo que en su día era una perla espiritual para los clérigos del convento, hoy lo es también para nosotros, que podemos hacernos eco de sus palabras. El mensaje que la Madre de Dios dio a Bernardette en 1858, podemos renovarlo cada día. Kolbe nos ayuda a descubrir el tesoro de gracias que Nuestra Madre Santísima quiere compartir con sus hijos.

En 1933, San Maximiliano María Kolbe recordaba a los clérigos que “cuatro años después de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, vemos que en Lourdes la Virgen en persona pide: ¡Penitencia, penitencia, penitencia! He aquí quien quiere proclamar la penitencia en nuestro mundo corrupto: la Inmaculada” (EK 486) De este modo, el P. Kolbe alegaba: “Permitamos, pues, que Ella, Ella misma en nosotros (…) proclame la penitencia para renovar los espíritus”.

“Permitamos que Ella nos predique precisamente a nosotros esta penitencia –añade San Maximiliano; abrámosle nuestro corazón, nuestra alma, nuestro cuerpo y todo sin ninguna restricción o limitación; consagrémonos a Ella totalmente, sin ninguna limitación, para ser sus servidores, sus hijos, cosa suya y propiedad suya sin condiciones, y así llegar a ser, en cierto modo, Ella misma, que vive, que habla, que actúa en este mundo”.

Tal como remarca el P. Kolbe, “la Inmaculada en Lourdes, en su aparición, no dice: ‘Yo fui concebida inmaculadamente’, sino Yo soy la Inmaculada Concepción”. Por tanto, el santo franciscano insiste en que “con estas palabras Ella determina no sólo el hecho de la Inmaculada Concepción, sino también el modo en que este privilegio le pertenece”.

Mas… como afirmaba Santa Teresita del Niño Jesús, cuando hablaba de Nuestra Madre Celestial, “todos los tesoros de la Madre, son también de su hija, ¡y yo soy tu hija!” Qué inefable don para todos cuantos nos consagramos a María y le pertenecemos… Por eso, también San Maximiliano señala: “Ella es, pues, la Concepción Inmaculada. Por consiguiente, Ella es tal también en nosotros y nos transforma en sí misma como inmaculados… Ella es Madre de Dios; y también en nosotros es Madre de Dios… y nos hace dioses y madres de Dios que generan a Jesucristo en las almas de los hombres… ¡Qué cosa tan sublime…!”

“Cuando lleguemos a ser Ella -comenta San Maximiliano- también toda nuestra vida religiosa y sus fuentes serán de Ella y Ella misma: de Ella será nuestra obediencia sobrenatural, ya que es su voluntad; la castidad, su virginidad; la pobreza, su desapego por los bienes de la tierra. Nuestra alma le pertenece a Ella y por eso guía la inteligencia (…) Ella guía también la voluntad para que no ame nada fuera de su voluntad, reconociendo en Ella la voluntad de Jesucristo, de su Sacratísimo Corazón, la voluntad de Dios. A Ella le pertenece también nuestro cuerpo, para que por Ella se exponga gustosamente a los sufrimientos y soporte espontáneamente las penalidades. A Ella le pertenece también todo lo que poseemos…”

Años después, estas palabras de San Maximiliano Kolbe siguen reavivándose en el alma de cuantos se consagran o quieren consagrarse a María. Palabras que, continuarán impregnando de amor a la Inmaculada los corazones de esta tierra. Hoy, en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, miremos a Nuestra Madre y recordemos el mensaje del P. Kolbe. “Yo soy la Inmaculada Concepción”- dijo Ella misma. Y como Madre… quiere compartir este tesoro con nosotros, de la forma más sublime, tal como lo ha reflejado San Maximiliano. Como él bien solía decir: “si andas con la Inmaculada, te harás inmaculado”.