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Consagración diaria a la Inmaculada 2018

Adjuntamos en archivo pdf la hoja con la consagración diaria a La Inmaculada, en el espíritu kolbiano, con las intenciones de la Milicia de la Inmaculada que ha preparado el Consejo Internacional de la M.I. para cada mes de este Año del Señor 2018:

Intenciones M.I. 2018

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El camino de la M.I.: evangelización en comunión.



ENERO
Para que en todo el mundo la M.I. sea signo de unidad y de fraternidad. 

FEBRERO
Para que el ejemplo de San Maximiliano ayude a la M. I y a cada creyente a buscar siempre más nuevos caminos de evangelización. 

MARZO
Para que la M.I. actúe como una única familia en la cual reinen el amor y la alegría. 

ABRIL
Para que el espíritu misionero de la M.I. tenga una base sólida de comunión. 

MAYO
Para que el ejemplo de María ayude a cada cristiano en el seguimiento del Señor y en la evangelización. 

JUNIO
Para que en cada ambiente y en cada nación, la M.I. sepa expresar la propia vocación misionera. 

JULIO
Para quien se inspire en San Maximiliano: “siembre” en todo lugar el “amor creativo” que él ha donado. 

AGOSTO
Para que animados del ejemplo de San Maximiliano reine en cada corazón el deseo de dar todo por Cristo. 

SEPTIEMBRE
Para que, con la creatividad de Kolbe, transmitamos la fuerza del Evangelio en todo lugar. 

OCTUBRE
Para que la oración sea fuente de unidad y de misión en la M.I, y en toda la Iglesia. 

NOVIEMBRE
Para que la vida de la M.I. sea un continuo llamado a la santidad para cada hombre. 

DICIEMBRE
Para que la M.I. sepa transmitir en todo lugar la belleza y la importancia de la maternidad de María hacia cada hombre. 

Adjuntos:
Descargar este archivo (Hoja suelta_MI_2018.pdf)Consagracion diaria 2018[ ]737 kB

Artículo sobre el centenario de la fundación de la MI en Cristiandad

cristiandad 11.2017

El número de la revista barcelonesa Cristiandad del pasado mes de noviembre (núm. 1036), dedicado al tercer centenario de la masonería (1717), recoge un artículo de Miquel Bordas Prószynski, Presidente del Consejo Nacional de la MI, sobre la fundación de la Milicia de la Inmaculada por San Maximiliano Kolbe y sus seis compañeros clérigos franciscanos conventuales del Colegio Internacional Seráfico de Roma, con ocasión de su centenario (1917) (pp. 25-28).

Colegio

 

Adjuntamos el citado artículo en formato PDF. 

María, Mujer del Adviento

Adviento, tiempo de espera.

Adviento, tiempo de conversión.

Adviento, tiempo de caminar de la mano de María.

Os dejamos esta hermosa reflexión de nuestro querido Papa emérito Benedicto XVI, sobre "María, Mujer del Adviento"

Aprendamos de Ella, Mujer del Adviento.
Benedicto XVI

"La espera es una dimensión que atraviesa toda nuestra vida personal, familiar y social (...). Se podría decir que el hombre vive mientras espera, mientras en su corazón la esperanza esté viva. (...) Nuestra "estatura" moral y espiritual se puede medir por lo que esperamos, según lo que esperemos.

Cada uno de nosotros, por lo tanto, sobre todo en este tiempo que nos prepara para la Navidad, se puede preguntar: ¿Y yo qué es lo que espero? ¿Hacia qué, en este momento de mi vida, tiende mi corazón? Esta misma pregunta se puede hacer a nivel de la familia, de la comunidad, de la nación (...). En el momento que precedió al nacimiento de Jesús, la expectativa del Mesías, es decir, un Consagrado, un descendiente del rey David, que finalmente liberaría al pueblo de toda esclavitud moral y política y que establecería el Reino de Dios, era muy fuerte en Israel. Pero nadie se hubiese podido imaginar que el Mesías nacería de una joven humilde como María (...).

Aprendamos de ella, Mujer del Adviento, a vivir nuestra actividad diaria con un nuevo espíritu, con la sensación de profunda espera, de que sólo la venida de Dios puede llenar."

 

A 124 años del nacimiento de San Maximiliano Kolbe

Hoy hace 124 años que nació San Maximiliano María Kolbe
 
 
Nuestro santo nació en la población de en Zsdunska-Wola el 8 de enero de 1894, cuando Polonia ni siquiera existía como nación. Austria, Rusia y Alemania se repartían su territorio.

Fruto del amor de sus padres: María Dabrowska y Julio Kolbe. Ambos eran tejedores. Se casaron en 1891 y tuvieron cinco hijos varones de los que sobrevivieron tres: Francisco, Raimundo (nombre de pila del futuro padre Maximiliano) y José.

No fue fácil la vida de los Kolbe. El trabajo artesanal no podía competir con las modernas máquinas, por lo que se vieron obligados a emigrar. En el espacio de nueve años vivieron en al menos seis lugares diferentes entre Lodz y Pabianice, hasta su instalación definitiva en ésta última ciudad, cerca de una importante fábrica.
El padre montó un pequeño negocio y a ratos cultivaba un trozo de tierra arrendado. La madre trabajaba en la fábrica y en su tiempo libre reforzaba la escasa economía familiar ejerciendo como comadrona. La pobreza no les impedía conservar con dignidad su carácter de familia católica tradicional. Ellos mismos se ocuparon de la educación de los hijos con ayuda de la parroquia, donde Raimundo ayudaba como monaguillo. Las escuelas no eran obligatorias, enseñaban en ruso y eran demasiado caras para la clase obrera. Sólo en 1904 enviaron a Francisco, que ya tenía 12 años, a la escuela de la fábrica para hacer los estudios primarios, porque querían que fuese sacerdote. Al año siguiente ocupó su lugar el más pequeño, mientras el mayor pasaba a la escuela comercial de Pabianice.
 
A Raimundo le tocó quedarse en casa. Tenía diez años y era muy vivaracho y desenvuelto y algo travieso. Mientras sus padres iban al trabajo y sus hermanos al colegio, él limpiaba la casa y se ocupaba de la cocina.
 
Como todos los niños de su edad, también él se planteó el problema de su futuro: sus hermanos, al menos, estudiaban; pero él: ¿Qué podía esperarse de él? Un día su madre le regañó por algo que no hizo bien: "¿Qué va a ser de ti?", le dijo. Aquella pregunta le dolió. Su madre no hizo caso al principio, pero empezó a notar que Raimundo se acercaba con frecuencia, sin hacerse notar, a un altarito que tenían en casa, y allí rezaba llorando. Siempre se le veía serio y pensativo. Viendo aquel comportamiento tan impropio de su edad, temiendo que estuviese enfermo, le obligó por fin a decirle lo que pasaba.
 
Llorando de emoción, respondió el pequeño: "Mamá, cuando me reprendiste, le pedí mucho a la Virgen que me dijera lo que iba a ser de mí. Luego en la iglesia se lo volví a pedir. Entonces se me apareció la Virgen con dos coronas en la mano, una blanca y otra roja. Me miraba con cariño. Me preguntó si quería aquellas dos coronas. La blanca significaba que perseveraría en la pureza. La roja, que llegaría a ser mártir. Yo le respondí que las aceptaba las dos".
Este secreto, celosamente guardado durante toda su vida, revelado después de su muerte por su madre, ilumina la vocación del padre Kolbe. El doble ofrecimiento de la Virgen daba un sentido claro a su existencia, aunque eso no le resolvía demasiado las cosas. Por delante tenía un largo camino de maduración y discernimiento, no exento de peligros y de posibles equivocaciones. Solamente la presencia de María, tan familiar desde entonces, le animaría a seguirlo sin miedo.
Fuente: Biografía Fray Tomás Gálvez O.F.M.Conv.
 
 
 
El resto de su vida no por ya conocida por todos nosotros nos debe dejar de soprendernos cada dia más: su temprana vocación de entrega de su vida a Cristo, su fuego misionero y de apostolado que le llevó a fundar la Milicia de la Inmaculada, su increíble y loco amor a la Inmaculada, la entrega de su vida hasta el martirio por amor a los demás en el campo de concentración de Auschwitz.
 
San Maximiliano, padre nuestro de la Milicia de la Inmaculada; en este dia en que viniste al mundo y tu vida fue una gran luz pra los hombres de nuestro tiempo; tus hijos de la Milicia de la Inmaculada del siglo XXI, te pedimos que tu ejemplo de santidad nos ayude a llevar a todos los hombres y mujeres del mundo, el mensaje de amor que nuestra Madre Inmaculada tiene para cada uno de ellos: ¡Que son amados locamente por Dios por ser hijos suyos!
 

 
 
San Maximiliano María Kolbe, ¡ ruega por nosotros !
 
 

María, Madre de Dios

¡ Qué gózo comezar el año celebrando a María como Madre de Dios !

¡ Ella es eterna bendición de Dios para nosotros, cauce de toda la Gracia, de todas sus gracias !

¡ Feliz año 2018 !

¡ Dios nos bendice !

 

Oración a María Madre de Dios

Santa María, Madre de Dios, tú has dado al mundo la verdadera luz, Jesucristo,

tu Hijo, el Hijo de Dios. Guíanos hacia Él.

Enséñanos a amarle de verdad y a confiar en Él,

a contarle nuestros deseos y esperanzas,

nuestras alegrías y sufrimientos, nuestros errores y pecados,

y nuestra gratitud por todo lo bueno y bello,

y que de esta manera esté siempre ante nuestros ojos

como punto de referencia en nuestra vida.

Amén.

CIEN AÑOS CON LA INMACULADA Y SU MILICIA

Carta del Episcopado polaco con ocasión del centenario

del nacimiento de la Milicia de la Inmaculada

 

H20627PV Heiligenbild Hl Maximilian Kolbe

 

 

Queridos hermanos y hermanas,

El motivo que guía la presente carta pastoral es el centenario del nacimiento de la Milicia de la Inmaculada, una realización sencilla de la verdad sobre la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, según lo entendía San Maximiliano María Kolbe. En su intención, la Milicia de la Inmaculada constituía una forma de encarnación de este dogma mariano en la práctica de la vida cotidiana.

En 1933 el Padre Kolbe, durante un viaje misionero, en una de sus cartas escribía en qué consiste esta “encarnación” según el espíritu de la Milicia: “Deseamos pertenecer en tal grado a la Inmaculada que no quede en nosotros nada que no sea de Ella, para que seamos anulados en Ella, transformados en Ella, transubstanciados, para que sólo Ella permanezca. Para que seamos tanto de Ella, como Ella es de Dios” (Escritos I,655).

 

1.La Milicia de la Inmaculada: orígenes y fines

 

En este año se cumplen los cien años de la fundación de la Milicia de la Inmaculada. Su creación nacía sobre todo del deseo de salvación de las almas, pero también de las necesidades de los tiempos. Se estaba apagando en aquel entonces la I Guerra Mundial, se estaban enciendo las ascuas de la Revolución de Octubre y se potenciaban las iniciativas antieclesiásticas de la masonería. Por otra parte, la Madre de Dios revelaba sus misterios en Fátima y llamaba a la conversión. En estas circunstancias, el 16 de octubre de 1917, el padre Maximiliano María Kolbe (entonces todavía como clérigo), junto con otros seis franciscanos, inicia un movimiento Mariano, la Milicia de la Inmaculada. El movimiento estaba abierto a todos: laicos y consagrados, niños, jóvenes y adultos. Vale la pena observar que la Milicia de la Inmaculada nació tres días después de las apariciones en Fátima y era, en cierto modo, una respuesta al Oráculo del Cielo.

El fin de la Milicia es el cumplimiento de la misión de la Iglesia, como es el llamamiento a la conversión de todos los pecadores y su conversión “bajo el amparo y por mediación de la BVM Inmaculada”. En este proceso de transformación dos condiciones son indispensables: la consagración total a María como “instrumento en sus manos inmaculadas” y llevar la “Medalla Milagrosa”. Según San Maximiliano, se deben usar “todos los medios (siempre que sean legítimos), según las posibilidades en los diferentes estados y condiciones de vida, en las que ocasiones que se presenten; lo que se deja al celo y a la prudencia de cada uno; el medio más especial sea la difusión de la Medalla Milagrosa y siempre que sea posible orar cada día a la BVM Inmaculada con una jaculatoria: Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos y por todos los que a Vos no recurren, especialmente por los enemigos de tu Iglesia y los que te son encomendados (Escritos II,215).

 

2.La Milicia de la Inmaculada ayer

 

La historia de la Milicia de la Inmaculada, su identidad y su naturaleza la podemos seguir en tres planos temporales: en el ayer histórico, en el hoy contemporáneo así como en el mañana futuro.

En la memoria de la generación más mayor se mantienen aún vivos los acontecimientos de aquel ayer, cuando un franciscano desapercibido colocó los fundamentos bajo el centro de un movimiento mariano polaco, fundando cerca de Varsovia un convento, que era al mismo tiempo una editorial: Niepokalanów.  En los años de entreguerras, tanto el convento como su obra misionera, difundida por la revista “Rycerz Niepokalanej” (El Caballero de la Inmaculada) y por otras publicaciones, se hicieron conocidas en todo el país, tanto en ámbitos rurales como urbanos. En la mitad de los años 30 del siglo pasado El Caballero de la Inmaculada era una revista con una tirada media de ochocientos mil ejemplares; y en el año 1938 se registró un resultado récord de un millón de ejemplares.

Con el incremento de la popularidad de la revista crecían las filas de la Milicia de la Inmaculada, formado en otoño de 1939 por más de un millón de miembros. Ello suscitó una revitalización de la vida religiosa en Polonia y contribuyó a la elevación de la moralidad y a la conciencia católica de la sociedad.

La actividad de la Milicia de la Inmaculada no se limitaba al territorio de Polonia. Ya en el año 1930, el P. Kolbe, inspirado por un espíritu misionero, viajó al Japón, para propagar allí la idea de la Milicia.

El tiempo de la segunda guerra mundial interrumpió el desarrollo de la Milicia. A su término, las autoridades comunistas prohibieron la edición de la revista, requisaron la maquinaria y liquidaron la editorial. La Milicia de la Inmaculada permaneció inmutable en su idea y en sus fines.

 

3.La Milicia de la Inmaculada hoy

 

Después de la transformación del régimen político, en Polonia la Milicia se confrontó con los nuevos retos. El ateísmo programático e ideológico fue reemplazado ante las actitudes neoliberales y antieclesiásticas. La Milicia sigue el mundo en cambio y aparte de la actividad tradicional, iniciada todavía por San Maximiliano, desarrolla nuevas formas, que respondan a los retos actuales de la Iglesia y del mundo.

Entre nosotros, han surgido y funcionan: El Movimiento Juvenil de la Milicia de la Inmaculada, la Escuela de Evangelización de la Inmaculada, la Milicia de la Inmaculada al Pie de la Cruz. Estos últimos representan un ejército potente de oración y sacrificio; son –según lo expresó San Maximiliano – “la vanguardia” de la Milicia.

La Milicia de la Inmaculada continúa su desarrollo. Existe en cerca de 50 países. Se estima que desde su fundación hasta la fecha de hoy, se han inscrito en la Milicia más de 4 millones de personas, de las cuales 2 millones en Polonia.

Hace veinte años la Iglesia reconoció a la Milicia de la Inmaculada como una asociación pública de fieles, universal e internacional, aprobando sus Estatutos.

 

4.El mañana pertenece a la Inmaculada

 

En los tiempos presentes la Milicia se presenta como un antídoto específico para los conflictos y esclavitudes de distinto tipo del alma humana. La idea de la Milicia de la Inmaculada se consignó en la “Cédula de Inscripción” así como en el Acto oracional de consagración a la Inmaculada. La asunción de estos contenidos y su encarnación en la vida provocará que nos conformemos según el modelo de María Inmaculada. Gracias a ello, según enseña San Maximiliano, podemos convertirnos en “este medio por el que la Inmaculada ama a Jesús y Jesús, viéndonos como propiedad y como si fuéramos parte de la Madre amada, le ama en nosotros y por nosotros” (Escritos I,655).

Cualquiera puede convertirse en caballero de la Inmaculada. Basta solicitarlo al Centro Nacional de la Milicia de la Inmaculada en Niepokalanów. Tras obtener una declaración, se debe cumplimentar y firmar, remitiéndose a continuación a Niepokalanów. La persona que ha declarado su intención de ingresar en la Milicia, se inscribirá en el Libro de la Milicia y recibirá la “Cédula de la Milicia de la Inmaculada”, que es una especie de acreditación, así como la Medalla Milagrosa. Tras su recepción, se debe acudir al sacramento de la Penitencia en el día consignado en la Cédula y participar plenamente en la Santa Misia, formalizando el acto de consagración completa a la Inmaculada. El texto del acto se encuentra en la “Cédula”. Como signo de la consagración, se debe llevar colgada en el cuello la Medalla de la Milagrosa.

Pidámosle a la Inmaculada, a quien San Maximiliano hizo su Ideal y su Generala, así como nuestra Mediadora universal ante Dios, para que nos conduzca hacia el Dulcísimo Corazón de Jesús, en las filas de su Milicia.

 

Firmaron: Cardenales, Arzobispos y Obispos
asistentes a la 376ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Polonia,

Zakopane, 6-7 de junio de 2017.

                                                                                       

Esta carta se ha destinado para su uso pastoral en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre de 2017).

Conforme con el original:

+ Artur G. Miziński

Secretario General

de la Conferencia Episcopal Polaca

(Traducción: MBP)

Hoy celebramos la Virgen de Guadalupe

¡ Feliz dia a todos, en especial a nuestros hermanos mexicanos, de la Virgen de Guadalupe !

"No estoy yo aquí que soy tu madre"

 

 

Con estas palabras nuestra Madre Inmaculda y Guadalupeña, se dirigió a San Juan Diego y con esas palabras hoy y siempre se dirige a cada uno de su hijos.

Vivamos hoy esa cercanía, tan hermosa de María, en nuestras vidas; y como nos enseñó San Maximiliano Kolbe:

"¡Dejémonos conducir por Ella!"

Oración de San Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe

Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.

Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena felicidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa. Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver e El, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el Sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma. Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos Sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra. Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos,

Amén.