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San Maximiliano Kolbe, continúa su profecía

Con motivo de este año Kolbiano, en el que hemos celebrado el 75º aniversario de la muerte del Padre Kolbe y nos aproximamos a celebrar el Centenario de la Fundación de la Milicia de La Inmaculada; el Padre General de la Orden Franciscana Conventual, Fr. Marco Tasca, ha escrito una hermosa carta reflexionando sobre estos dos acontecimientos tan relevantes para la orden Franciscana y sobre el futuro de la M.I. a la luz de su Centenario
 
Debido a su interés para todos los que somos parte de la M.I. en el mundo, transcribimos su carta a continuación.
 
CURIA  GENERALIS
ORDINIS  FRATRUM  MINORUM  CONVENTUALIUM
 
Prot. N. 30/2017                                                                                                                   Roma, 1 de enero de 2017
 
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
 

SAN MAXIMILIANO KOLBE, CONTINÚA SU PROFECÍA

Los años 2016 y 2017 son especialmente significativos en lo que se refiere a la heredad que nos ha legado S. Maximiliano Kolbe. En dichos años celebramos respectivamente el 75° aniversario de su martirio y el centenario de la fundación de la Milicia de la Inmaculada (M.I.). Considero importante aprovechar esta ocasión para reflexionar sobre el ejemplo del mártir de la caridad de Auschwitz e individuar en él algunos elementos y motivaciones que pueden enriquecer la vida de nuestra Orden. Hay que valorar y actualizar su palabra y su ejemplo, porque pueden ofrecernos también hoy a los Hermanos Menores Conventuales nuevos estímulos para el crecimiento interior y apostólico.
 

Martirio de la caridad vivido en lo cotidiano – santidad de vida y misión

El santo nos ayuda a comprender que es posible alcanzar un alto grado de la caridad si, en el camino espiritual cotidiano, se realizan gestos continuos de amor, quizás poco visibles para los demás, pero eficaces sin duda alguna. Kolbe, a lo largo de toda su existencia, experimenta de varios modos la dimensión de la entrega. Antes de su muerte en Auschwitz, vive un camino marcado por una notable y evidente llamada a la entrega de la propia vida, que se manifiesta en la acogida de episodios dolorosos, los cuales lo conducen a una caridad cada vez mayor, ejemplar y perseverante ante las adversidades y persecuciones. Es conocido sobre todo por el martirio en el campo de exterminio de Auschwitz, pero dicho acontecimiento constituye sólo el vértice de un itinerario de amor y de dolor ofrecidos por Cristo, la Iglesia, los hermanos y el Reino.
Resultan significativas estas expresiones suyas: «Recordemos que el amor vive, se alimenta de sacrificios. Demos gracias a la Inmaculada por la paz interior, por el éxtasis de amor; sin embargo no olvidemos que todo esto, aunque bueno y hermoso, no es en absoluto la esencia del amor y el amor, es más, el amor perfecto, puede existir también sin todo esto. El punto más alto del amor es el estado en que se encontraba Jesús en la cruz cuando dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Sin sacrificio no hay amor» (EK 503).

Como buen hijo de S. Francisco, el santo polaco ama meditar sobre el misterio de Cristo. El amor del Señor lo atrae de manera especial, porque su actitud es la de quien desea aprender a amar siguiendo las huellas del Redentor. Contemplando a Cristo, la vida puede convertirse en un milagro de amor, en cada situación y acontecimiento de nuestro itinerario existencial. San Maximiliano nos enseña a no tener miedo de amar y entregarnos con generosidad, porque sólo así la caridad del Señor puede hacerse visible en cada acción nuestra. Así sucedió, por ejemplo, en la experiencia martirial de los beatos Miguel Tomaszek (1960-1991) e Zbigniew Strzałkowski (1958-1991), asesinados en Perú por el grupo revolucionario Sendero Luminoso y proclamados beatos el 5 de diciembre de 2015. El testimonio de estos hermanos franciscanos tiene un punto de referencia fundamental en el ejemplo de Kolbe.
 
Beatos Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzałkowski

Los milagros de amor son posibles, según la experiencia de S. Maximiliano, cuando confiamos en la intercesión y la mediación de la Inmaculada. En un artículo de 1924 afirma: «Encended en todas partes el amor y la confianza en María Inmaculada y muy pronto veréis brotar en los ojos de los pecadores más endurecidos las lágrimas del arrepentimiento, vaciarse las cárceles, aumentar el número de los obreros honestos, mientras los hogares perfumarán de virtud, la paz y la felicidad destruirán la discordia y el dolor, porque ha llegado una era nueva» (EK 1069).

El Papa Francisco, en el Ángelus del 14 de agosto de 2016, elevaba esta significativa oración, refiriéndose a la caridad de S. Maximiliano: «Pidamos a la Virgen María que ore con nosotros y por nosotros al Padre celestial, para que infunda en todos los creyentes el Espíritu Santo, fuego divino, que calienta los corazones y nos ayuda a ser solidarios con las alegrías y los sufrimientos de nuestros hermanos. Que nos aliente en nuestro camino el ejemplo de S. Maximiliano Kolbe, mártir de la caridad, cuya fiesta celebramos hoy: que él nos enseñe a vivir animados por el fuego del amor a Dios y al prójimo».
 
Fundación, naturaleza y misión de la M.I.
 
En 1917 nace la M.I., con el deseo de amar con el estilo de Cristo y experimentar la riqueza de la consagración a María.
La aparición de este movimiento mariano constituye la respuesta de Kolbe y sus compañeros a la delicada situación social, política, económica y religiosa de aquel momento. La asociación mariana de Kolbe y sus seis compañeros es la profecía que quiere ser impulso y solución en ese contexto de gran oscuridad que vive la humanidad de aquella época.

Maximiliano no tiene miedo a la novedad; de hecho se lanza a nuevas formas de apostolado, ayudado y empujado por la fuerza que procede de Dios. Concibe la M.I. como una misión que alcance los corazones de todos los hombres, superando modelos de asociación anteriores. Desea que la M.I. «sea más “transcendentalis” que “universalis”, es decir,"no debe presentarse como una organización más de las que ya existen, sino que debe impregnar profundamente todas esas organizaciones" (EK 658). Según Kolbe, un movimiento que nace de la escucha del Espíritu y vive de la consagración a la Inmaculada no puede ponerse límites y está llamado a insertarse en todos los estratos del tejido eclesial y social. De hecho, «el fin de la Milicia de la Inmaculada es conquistar el mundo entero, todos y cada uno de los corazones para la Reina no sólo del cielo sino también de la tierra; dar la felicidad verdadera a aquellos pobres infelices que la buscan en los placeres efímeros de este mundo: he aquí nuestro fin» (EK 97).
 
Hoy la M.I. está llamada a empresas importantes en la evangelización, para ser fiel a su historia, su camino y, sobre todo, a su vocación eminentemente misionera. Estoy acompañando con mucho interés y solicitud el camino de la asociación kolbiana y, con satisfacción, quiero señalar aquí algunas iniciativas que se están revelando novedosas y fecundas desde el punto de vista apostólico. Se trata de las escuelas de evangelización nacidas en Polonia, frecuentadas sobre todo por los jóvenes, los cuales, mediante un itinerario catequético gradual, tienen ocasión de confrontarse con el carisma kolbiano. Además, hay que recordar la participación cada vez más convencida de los jóvenes de la M.I. en la Jornada Mundial de la Juventud. Es una novedad significativa: en muchas naciones la asociación kolbiana se revela adecuada para los jóvenes, de tal manera que éstos han pedido una Jornada Mundial de los jóvenes de la M.I., que se celebrará en el año 2018.
 
El amor es el mecanismo que mueve toda la actividad misionera del santo. La evangelización, la misión, el martirio, todo nace de un corazón que ama a la luz de la contemplación del Señor y que se entrega generosamente, sin límites ni reservas. Kolbe afirma: «Tu santificación personal es tu primera ocupación. El compromiso de la santificación de los demás debe nacer de la sobreabundancia de tu amor a Jesús» (EK 987F). El santo, con su experiencia espiritual, demuestra que se pueden alcanzar grandes metas apostólicas si la vida cotidiana está animada por un amor hecho de gestos concretos y tangibles.

Celebraciones del centenario de la fundación de la M.I.
 
El mensaje y el testimonio de Kolbe son muy actuales y, en este “tiempo favorable”, nuestra Orden y la M.I. están llamadas a descubrir la actualidad de su profecía en la misión, no exenta de persecuciones en su testimonio evangélico en contextos secularizados y hostiles a la propuesta cristiana y a su itinerario apostólico.
Con este espíritu, la M.I. inició la preparación para el centenario de su fundación, con la participación del gobierno de la Orden, con un congreso mariológico, celebrado en Fátima del 28 al 30 de octubre de 2016, sobre el significativo e interesante tema: "Con María, de la misión al martirio: el secreto de S. Maximiliano Kolbe". Del 16 al 18 de octubre de 2017 se celebrará solemnemente el centenario en Roma, con oportunos espacios de oración, reflexión y fiesta. El 2017 será el año kolbiano para toda la Orden, que podrá reflexionar sobre la heredad de Kolbe en la Iglesia, la Orden y en el campo de la nueva evangelización, como sugería una moción del último Capítulo general. El 19 y el 20 de octubre de 2017 se celebrará en Roma un congreso de la Orden, en el que participarán hermanos de todo el mundo. Trataremos de comprender cómo actualizar el testimonio misionero y martirial del santo en nuestro tiempo, convencidos de que su profecía no se ha agotado y tiene aún mucho que decir y ofrecer.

Vivamos este jubileo kolbiano con gran alegría interior y dispuestos a la escucha. Tenemos un patrimonio espiritual maravilloso, que puede ser la base para nuevos caminos inspirados por el Espíritu para el bien de la Iglesia y de la humanidad y que la Orden y la M.I., en comunión profunda, desean valorar como tal.
Como Kolbe, y más allá de Kolbe, con la creatividad que inspira siempre el Espíritu, somos invitados a descubrir nuevos caminos de misión, que hablen al corazón de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Fr. Marco Tasca
Ministro general
 
A todos los hermanos de la Orden

 

San Maximiliano Kolbe: “Ella fue y será siempre la Madre más cariñosa: durante la vida, en el momento de la muerte y por toda la eternidad”

santamariamadrededios

 

Hoy, sábado 4 de febrero, primer sábado de mes, lo dedicamos especialmente a la Inmaculada, como solía hacer San Maximiliano María Kolbe. Recordamos hoy en las enseñanzas de Kolbe, la maternidad de María, que como la mejor de las madres nos espera siempre para sostenernos con su gracia, resolver nuestros problemas, acompañarnos en los momentos difíciles, endulzándonos las cruces y albergándonos bajo su manto en nuestro camino hacia la santidad.

“Ella fue y será siempre la Madre más cariñosa: durante la vida, en el momento de la muerte y por toda la eternidad. Recordemos siempre esta verdad, sobre todo en las dificultades exteriores y también en las interiores, que son las más duras” (EK 744).

San Maximiliano Kolbe alentaba a los frailes explicándoles que “en la misión no encontrarán solo dificultades procedentes del ambiente, sino que Dios permitirá –a su mayor gloria y para manifestar aún más la bondad y la potencia de la Inmaculada- que ustedes pasen también a través del desaliento, la duda, la nostalgia, etc. Sin embargo, si ustedes no depositan nada de su confianza en ustedes mismos, sino única y totalmente en la Inmaculada, Mediadora de todas las gracias y Madrecita nuestra, entonces vencerán siempre y con seguridad, aunque todo el infierno, su cuerpo y Satanás mismo se conjurasen contra ustedes.” En tal caso, asegura el P. Kolbe, “no sólo no se desalentarían, sino que siempre tendrían fuerzas hasta para consolar también a los demás y reanimarlos en el espíritu, enseñándoles a dónde deben dirigirse para recibir luz y fuerza.”

Sus palabras son un faro de luz también para nosotros, los mílites, en la misión del día a día, sabiendo ante todo que, como decía San Maximiliano: “basta dirigirse una sola vez a la Inmaculada, con la palabra o con la mirada, o incluso sólo con el pensamiento, para que Ella arregle todo, lo que hemos destruido en nosotros y en quienes nos rodean, de modo que Ella pueda guiarnos en el momento presente y mantenga bajo su protección nuestro pasado y los éxitos de nuestro trabajo en el futuro”. De igual modo, el P. Kolbe asevera: “Cuando surjan dificultades, ofrézcanlas a Ella, para que haga lo que le plazca: las elimine, las disminuya, las aumente o las deje como están; pero también al terminar es conveniente ofrecerle a Ella la acción cumplida, para que su efecto sea el que Ella desea”.

Todo en nosotros es de la Inmaculada, todo en Ella, todo con Ella, todo por Ella, todo para Ella. No nos pertenecemos, pertenecemos a la Inmaculada; esa es nuestra dicha. Hoy, sábado, querida Madre Nuestra, queremos entregarnos una vez más a ti. Haznos cada día más tuyos y en tu Inmaculado Corazón, más de Jesús.

Rumbo al Centenario de la Milicia de la Inmaculada - 2017

 
Como sabéis el próximo 16 de octubre de este año 2017, en la Milicia de la Inmaculada cumpliremos 100 años.
 
¡ Ya somos centenarios !
 
El sueño de San Maximiliano Kolbe sigue vivo después de tantos años y sigue expandiéndose por todo el mundo, ganando almas para La Inmaculada y a través de Ella para Nuestro Señor Jesucristo.
 
A lo largo de todo este año os iremos informando de las actividades que se irán desarrollando tanto en la M.I. de España, en el resto de paises, así como desde el Centro Internacional de Roma.; para celebrar este feliz acontencimiento.
 
Nos ponemos en marcha.
 
La Inmaculada nos lleva de la mano,
San Maximiliano Kolbe nos muestra el camino,
El Señor nos espera.
 
Ya estamos...
...¡ Rumbo al Centenario de la M.I. !
 
Y como buenos hijos que somos de María Inmaculada y de San Maximiliano Kolbe, lo primero que vamos a hacer en este año del Centenario de la fundación de la M.I. es...
 
...Rezar !!!!!
 
Os pedimos que a lo largo de este año de actividades y celebraciones, recurramos a esta oración que se ha preparado especialmente con motivo de este centenario.
Que nos sintamos unidos unos a otros cada que vez que la recemos.
 
Oración del Centenario de la M.I. 
 
¡En tus manos, Virgen Inmaculada!
¡Alabanza a tí, Virgen Inmaculada!.

Tu has sido la luz y el alma de la M.I. en
sus primeros cien años de vida.
 
Para seguir fielmente a Cristo, como San Maximiliano Kolbe,
hemos contemplado tus espléndidas virtudes.
 
En tí hemos encontrado la fuerza para amar y hemos llevado
a todas partes la caridad de tu Hijo.
 
Tú eres también el ancla de consolación
en las pruebas de nuestra vida,
eres luz en nuestra obra de evangelización,
eres fuerza en nuestro itinerario de fe,
de unión con el Señor y de seguimiento.
 
En tus manos ponemos,también hoy, el camino de la M.I.
presente en cualquier parte del mundo, para que pueda llevar
el amor del Señor a los hombres
y la belleza de tu presencia premurosa y materna.
 
Que su apostolado pueda transmitir a los hermanos
la misericordia de Dios, representada también de
tus tiernos cuidados hacia toda criatura.
 
Nos dejamos conducir por tí, Madre dulcísima,
seguros que, con tu protección, viviremos
según la voluntad divina.
El centenario de la M.I. nos lleva a ser apóstoles indómitos
del Reino y a experimentar tu sostén en nuestra misión eclesial.
 
¡Oh Inmaculada, nos dejamos conducir por tí!
 
AMÉN
 

Con María - 2017

 

Ponemos a vuestra disposición, para descargároslos desde nuestra web, los materiales de oración de  las Consagraciones diarias a La Inmaculada, de todos los meses del año 2017.
 
También en estos materiales encontraréis las intenciones de la Milicia de la Inmaculada en el mundo, para cada mes del año y una estampa de San Maximiliano Kolbe con la Consagración a la Inmaculada, según la fórmula del Padre Kolbe.
 
Esperamos que estos materiales os sirvan para acrecentar diariamente vuestro amor a La Inmaculada y que les deis la máxima difusión para ganar cuántas más almas al Corazón Inmaculada de María y de Jesucristo.

 

 

 

Adjuntos:
Descargar este archivo (Estampa_Kolbe_2017.pdf)Estampa con oración a San Maximiliano Kolbe[Estampa con oración a San Maximiliano Kolbe]871 kB
Descargar este archivo (Folleto_MI_Anual_2017.pdf)Consagraciones diarias a La Inmaculada [Consagraciones diarias a La Inmaculada para todos los meses del año]2781 kB
Descargar este archivo (Intenciones_MI_2017.pdf)Intenciones de la M.I. para el año 2017 [Intenciones de la M.I. por las que rezar durante el año 2017 ]804 kB
Descargar este archivo (Portada_MI_2017.pdf)Portada del folleto de oración "Con María 2017"[Portada del folleto de oración, que contiene las Consagraciones a la Inmaculada de todos los meses del año]596 kB

“Ella”: El mejor antídoto contra yo

 
En la festividad de la Inmaculada Concepción del pasado 8 de diciembre tuvimos el gozo de que 80 nuevos mílites españoles se consagraran a la Inmaculada: en Roma, en Granollers y en Murcia.
 
Compartimos con vosotros el precioso y bello testimonio de lo vivido y sentido por uno de ellos en ese dia, en el que entregó total y completamente su vida a La Inmaculada .
 
Que su ejemplo de lo vivido nos sirva a todos para fortalecer nuestra entrega total y completa a La Virgen.
 
¡ Gracias Joaquín por compartir con nosotros lo vivido y darnos la oportunidad de asomarnos a tu corazón, que ahora está totalmente lleno de Ella !
 
 
“ELLA”: EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA “YO”
 
Cuando era muy pequeño tenía claro que era frágil, que no podía avanzar sin apoyarme en la mano que, atenta a mis titubeantes pasos, me acompañaba de manera imperceptible pero constante, y continuaba mi caminar errático, inseguro, pero confiado en que, si caía, esa mano estaba presta a levantarme, a consolarme, a limpiar mis heridas, a desinfectarlas, a enjugar mis lágrimas, a escuchar mis quejas inconexas, infantiles, y a, finalmente, acunarme en su regazo, hasta que me quedaba dormido, reconfortado al oír el latido de su corazón que me transmitía seguridad y alivio.
 

Conforme crezco, y gracias a esa confianza que mi madre me transmite, voy sintiéndome más seguro y capaz de hacer cosas por mí mismo, y voy siendo más independiente, y rompiendo ese cordón umbilical invisible que aún me liga a ella, que pasa de ser mi apoyo, mi muleta, mi consejera, a ser la pesada que me enseña lo que está bien y lo que no, la que no me deja llegar a la hora que yo quiera, la que me recuerda que debo ordenar mi habitación, servir a los demás en la mesa antes que a mí mismo, estar pendiente de los demás, ser considerado con el prójimo ….” los demás, el prójimo …”.
Pero yo, a medida que cumplo años, cada vez sigo menos esos consejos, porque “yo ya soy mayor de edad”, “yo tomo mis decisiones”, “yo no le tengo que dar explicaciones”, “yo sé lo que hago”, y otra serie de determinaciones que tienen a mi querido y admirado “yo” como protagonista. Y sin darme cuenta, “yo” va sustituyendo a “mi mamá”, porque ya soy alguien maduro, adulto, con experiencia, y estoy, en definitiva, encantado de haberme conocido.

Y mi madre va quedando en un rincón de mi vida, con su pesadez, sus manías y su incapacidad para entender los tiempos que vivimos, de los que YO soy un gran experto, por supuesto.

Los errores, los golpes, los accidentes, los desengaños, las frustraciones, el alejamiento de ella, y de los demás, para centrarme en la adoración a mi dios YO, son lo siguiente. Y ella me lo recuerda siempre que le dejo: “los otros. No YO”.

María, la Madre por excelencia, me recuerda que dejar el YO es la única manera de entregarme a la verdadera felicidad. Ella no me sermonea; me da una clase práctica de dejarse hacer, y me pide que haga lo mismo, para ayudarme a abandonar ese YO al que tanto me cuesta renunciar.
 

El pasado día 8 de diciembre, en el Eremitorio de Nuestra Señora de la Luz, en la sierra que flanquea el sur de la ciudad de Murcia, pedí a María  que me volviera a coger de la mano, que me guiara en mi caminar vacilante, que me consolara y limpiara en mis caídas, y que reforzara ese cordón umbilical que nunca ha dejado de existir con ella, aunque me empeñe en ignorarlo, y hasta en cortarlo. Me cobijo bajo su manto para que ella me proteja y, a cambio, le consagro todo mi ser, todo lo bueno y lo malo que hay en mí.
 
Quiero hacer real el “fiat” que fue el referente de su vida en la Tierra, sin preguntas, sin demanda de explicaciones, sin vehemencia, haciéndose la última la que era la primera, la Bendita entre todas las mujeres.

San Maximiliano Kolbe, el “loco de la Inmaculada”, fue mi inspiración para ello. El se percató muy bien de que no era posible encontrar a Cristo sin antes imitar a Su Madre, en cuya vida YO fue un personaje olvidado, inexistente. Él lo creyó y, sobre todo, lo vivió, y no lo dejó pasar como un discurso con bonitas palabras y violines de fondo: lo hizo carne en su vida.

El Hermano Héctor, con su paciencia y su capacidad para transmitir ese entusiasmo por las enseñanzas del santo polaco, me ayudó a comprender mejor el amor que, contagiado por el de Ella, fue el motor de su vida. Y es justo reconocer que, sin su labor, sin su reflexión y su discernimiento, muchas cosas de las que he aprendido nos hubieran pasado desapercibidas.
 

Fue inmensa la alegría que la Consagración a la Inmaculada me regaló, la sensación de que  mi vínculo con Ella se hacía más estrecho me puso la carne de gallina,  porque decía en voz alta que quería volver a ser su niño indefenso que sentía en su amparo la verdadera seguridad, que quería hacer real el “Hágase Tu voluntad” del Padre Nuestro. Y para ello, qué mejor que tener como referente a un ser humano (excepcional, pero humano al cabo) que puso todo su empeño en imitar, y en dejarse hacer, por Aquella que es el mejor medio para imitar a nuestro auténtico modelo: Cristo.

Y ahora es cuando empieza lo bueno."
 
Joaquín Montesinos
Mílite de la M.I. en España desde el 8 de diciembre de 2016
Grupo M.I. Murcia

 

 

 

 

Consagración diaria a La Inmaculada - Febrero 2017

Comenzamos nuevo mes.
Avanzamos Rumbo al Centenario de la M.I.
 
Os dejamos a continuacion, la oración de Consagración diaria a La Inmaculada de Febrero y que lleva la intención de la M.I. de este mes:

"Para que cada miembro de la Milicia de la Inmaculada,
testimonie la belleza de pertenecerte"
 

San Ildefonso, devoto de la Inmaculada Concepción XII siglos antes de que se proclamara el dogma

La Santísima Virgen le nombró su “capellán” y “fiel notario”, otorgándole una casulla

 

san isidoro

 

Esta semana (el 23 de enero), hemos celebrado la festividad de San Ildefonso, arzobispo de Toledo. Además de unificar la liturgia en España, escribió importantes obras, sobre todo sobre la Virgen María.

San Ildefonso tenía una profunda devoción a la Inmaculada Concepción XII siglos antes de que se proclamara dogmáticamente. Ella le favoreció con grandes milagros.

Milagro del encuentro con la Virgen

Una noche de diciembre, él, junto con sus clérigos y algunos otros, fueron a la iglesia, para cantar himnos en honor a la Virgen María. Encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante, que sintieron temor. Todos huyeron excepto Ildelfonso y sus dos diáconos. Estos entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la María, La Inmaculada Concepción, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes entonando cantos celestiales. María hízole seña con la cabeza para que se acercara. Habiendo obedecido, ella fijó sus ojos sobre él y dijo: "Tu eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería." Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, dándole las instrucciones de usarla solamente en los días festivos designados en su honor.

Esta aparición y la casulla, fueron pruebas tan claras, que el concilio de Toledo ordenó un día de fiesta especial para perpetuar su memoria. El evento aparece documentado en el Acta Sanctorum como El Descendimiento de la Santísima Virgen y de su Aparición.

En la catedral los peregrinos pueden aun observar la piedra en que la Virgen Santísima puso sus pies cuando se le apareció a San Ildefonso.

 

 

ORACIÓN A MARÍA
De San Ildefonso de Toledo

(del Libro de la perpetua virginidad de Santa María)

A ti acudo, única Virgen y Madre de Dios. Ante la única que ha obrado la Encarnación de mi Dios me postro.
Me humillo ante la única que es madre de mi Señor. Te ruego que por ser la Esclava de tu Hijo me permitas consagrarme a ti y a Dios, ser tu esclavo y esclavo de tu Hijo,
servirte a ti y a tu Señor.

A Él, sin embargo, como a mi Creador y a ti como madre de nuestro Creador;
a Él como Señor de las virtudes y a ti como esclava del Señor de todas las cosas; a Él como a Dios y a ti como a Madre de Dios.

Yo soy tu siervo, porque mi Señor es tu Hijo. Tú eres mi Señora, porque eres esclava de mi Señor.

Concédeme, por tanto, esto, ¡oh Jesús Dios, Hijo del hombre!: creer del parto de la Virgen aquello que complete mi fe en tu Encarnación; hablar de la maternidad virginal aquello que llene mis labios de tus alabanzas; amar en tu Madre aquello que tu llenes en mí con tu amor; servir a tu Madre de tal modo que reconozcas que te he servido a ti; vivir bajo su gobierno en tal manera que sepa que te estoy agradando y ser en este mundo de tal modo gobernado por Ella que ese dominio me conduzca a que Tú seas mi Señor en la eternidad.

¡Ojalá yo, siendo un instrumento dócil en las manos del sumo Dios, consiga con mis ruegos ser ligado a la Virgen Madre por un vínculo de devota esclavitud y vivir sirviéndola continuamente!

Pues los que no aceptáis que María sea siempre Virgen; los que no queréis reconocer a mi Creador por Hijo suyo, y a Ella por Madre de mi Creador; si no glorificáis a este Dios como Hijo de Ella,  tampoco glorificáis como Dios a mi Señor. No glorificáis como Dios a mi Señor los que no proclamáis bienaventurada a la que el Espíritu Santo ha mandado llamar así por todas las naciones; los que no rendís honor a la Madre del Señor
con la excusa de honrar a Dios su Hijo.

Sin embargo yo, precisamente por ser siervo de su Hijo, deseo que Ella sea mi Señora; para estar bajo el imperio de su Hijo, quiero servirle a Ella; para probar que soy siervo de Dios, busco el testimonio del dominio sobre mí de su Madre; para ser servidor de Aquel que engendra eternamente al Hijo,
deseo servir fielmente a la que lo ha engendrado como hombre.
Pues el servicio a la Esclava está orientado al servicio del Señor;
lo que se da a la Madre redunda en el Hijo;
lo que recibe la que nutre termina en el que es nutrido,
y el honor que el servidor rinde a la Reina viene a recaer sobre el Rey.

Por eso me gozo en mi Señora,
canto mi alegría a la Madre del Señor,
exulto con la Sierva de su Hijo, que ha sido hecha Madre de mi Creador
y disfruto con Aquélla en la que el Verbo se ha hecho carne.
Porque gracias a la Virgen yo confío en la muerte de este Hijo de Dios
y espero que mi salvación y mi alegría venga de Dios siempre y sin mengua,
ahora, desde ahora y en todo tiempo y en toda edad
por los siglos de los siglos.
Amén.

 

Fuente: http://www.corazones.org/santos/ildefonso.htm

"Acepté las dos coronas"

Sueño de las dos Rosas de San Maximiliano Kolbe
 
 
En 1906, con 12 años, sucede un acontecimiento que marca de forma fundamental la vida de San Maximiliano Kolbe.
 
El mismo nos lo cuenta:

"Mamá, cuando me reprochaste, pedí mucho a la Virgen me dijera lo que sería de mi.
Lo mismo en la iglesia, le volví a rogar.
Entonces se me apareció la Virgen,
teniendo en las manos dos coronas: una blanca y otra roja.
Me miró con cariño y me preguntó si quería esas dos coronas.
La blanca significaba que perseveraría en la pureza y la roja que seria mártir.
 
Contesté que aceptaba las dos.

Entonces la Virgen me miró con dulzura y desapareció"
 

Desde entonces toda su vida estaría marcada por la presencia amorosa de la Virgen María.
 
San Maximiliano Kolbe, enséñanos también a nosotros a seguir a La Inmaculada, aceptando las coronas, aunque sean de espinas, que Ella nos tenga preparadas.
 
 

175º Aniversario de la aparición de la Virgen del Milagro

 

ratisbonne virgen

 

“Si tuviese que contar el episodio de mi conversión, una sola palabra bastaría: ¡el nombre de María! Este hijo de Abraham, encontró la vida, la gracia y la felicidad en Roma”. Así relata el propio Alfonso T. Ratisbonne, cómo la Santísima Virgen abrió su corazón a la fe católica, únicamente con su presencia. Como diría Ratisbonne tras la aparición de la Inmaculada, “Ella no dijo nada, pero yo lo entendí todo”. El 20 de enero celebrábamos con inmensa alegría la fiesta de la Virgen del Milagro, conmemorando aquella aparición de la Madre de Dios al judío Alfonso T. Ratisbonne, en la Basílica de S. Andrea delle Fratte.

Para la Milicia de la Inmaculada, este santo lugar es de notable importancia. Según fuentes italianas cercanas a esta Basílica, San Maximiliano Kolbe recibió la primera inspiración de fundar la Milicia de la Inmaculada, cuando su maestro, el P. Stefano Ignudi, describió la aparición de la Virgen a Alfonso Ratisbonne, el 20 de enero de 1917. A este hecho hay que sumarle que, ante el altar de la Virgen del Milagro, el P. Kolbe celebró su primera misa, el 29 de abril de 1918. Él mismo lo recuerda en sus escritos: “Hoy, ya que es el aniversario (20 de enero), celebré la santa misa, en el altar donde la Inmaculada se apareció a Ratisbonne. Ahí mismo había celebrado mi primera santa misa” (EK 224, Carta de SMK a la Comunidad de Niepokalanów, Roma, 20-I-1930).

Este año, celebramos el 175º aniversario de esta aparición de la Virgen del Milagro. El pasado 1 de enero, en la Solemnidad de la Madre de Dios, el Papa Francisco pidió que le llevaran la imagen de la Virgen del Milagro que custodia S. Andrea delle Fratte, para orar ante Ella. Al igual que nuestro Santo Padre y tantos santos que han peregrinado a este santo lugar (San Juan Pablo II, San Maximiliano, Santa Teresita del Niño Jesús, Santa Teresa de Calcuta, el Beato John Henry Newman…) acerquémonos también nosotros a Nuestra Madre Inmaculada. Como hizo aquel 20 de enero con su hijo Alfonso Ratisbonne, bastará únicamente su presencia, su mirada, su sonrisa… para que su gracia entre en nuestro corazón.

 

Adjuntamos la historia de la conversión de Alfonso T. Ratisbonne, ante la Virgen del Milagro, en la Basílica de S. Andre delle Fratte:

Alfonso Tobie Ratisbonne (1812-1884), abogado, banquero muy rico, judío pero libertino. Despreciaba particularmente a la Iglesia Católica y al clero. Resentía que su hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote.
En 1842, Ratisbonne se encontraba en Roma. Allí se encontró con el Barón De Bussiéres, francés converso del protestantismo, hombre devoto y consciente de su responsabilidad de evangelizar. Este le contó de los milagros que estaban ocurriendo por medio de la Medalla Milagrosa. Pero Ratisbonne lo rechazó tildándolo de supersticioso.  
El Barón no se dio por vencido y desafió a Ratisbonne a someterse a una simple prueba sobre la eficacia de la medalla. Debía llevarla y rezar el Memorare todos los días. Ratisbonne, ante la insistencia del Barón y para demostrar que nada le iba a persuadir a convertirse, se puso la medalla.  El Baron un grupo de amigos se comprometieron a rezar por la conversión de Ratisbonne. Entre ellos, el conde Laferronays, que estaba muy enfermo y ofreció su vida por la conversión del “joven judío”.  Ese mismo día entró en la Iglesia y rezó 20 Memorares por esa intención, sufrió un ataque al corazón, recibió los sacramentos y murió.
El día siguiente, el 20 de enero de 1842, el Barón se encontró con Ratisbonne cuando iba a la iglesia de Sant Andrea delle Fratte, cerca de la Plaza de España en Roma, para hacer los arreglos de un funeral. Los dos entraron en la iglesia y Ratisbonne se quedó mirando las obras de arte mientras su amigo estaba en la rectoría. De pronto, el altar dedicado a San Miguel Arcángel se llenó de luz, y se le apareció, majestuosa, la Virgen María, tal como en la imagen de la medalla que llevaba al cuello. El se arrodilló y se convirtió. Mas tarde escribió: "Una fuerza irresistible me llevó hacia ella. Ella me pidió que me arrodillara. Ella no dijo nada pero yo lo entendí todo"  Cuando el barón regresó de la rectoría se encontró a su amigo orando de rodillas con gran fervor frente al altar de San Miguel. Ratisbonne entonces le dijo que deseaba confesarse y prepararse para entrar en la Iglesia. El 31 de enero recibió el bautismo, la confirmación y la comunión de manos del Cardenal Patrizi.

La conversión de Ratisbonne fue muy famosa y tuvo gran impacto en una cultura muy influenciada por el racionalismo, que rechaza las realidades espirituales. En 1847 Alfonso Ratisbonne fue ordenado sacerdote jesuita. Su hermano  inspirado por su conversión fundó la congregación de “Nuestra Señora del Sión”, con sede en Israel, cuyo carisma es la evangelización del pueblo judío (Romanos 11, 25-26).

El San Miguel del altar del milagro en San Adreas de Fratte ha sido remplazado por una gran pintura de la Virgen según Ratisbonne la describió. (San Miguel fue movido a otro lugar de la misma iglesia) El Papa Juan Pablo II visitó y oró en el altar de la aparición.

Fuente:http://www.corazones.org/maria/ratisbonne_medalla_milagrosa.htm

 

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