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Con el impulso misionero, recibido también en las tierras navarras, Ana Mª ya había colaborado con otras instituciones eclesiales y benéficas. Pero ese impulso se pudo concretar a partir de la atención de la parroquia de pueblo, de un fraile conventual, Martín Corazín. Martín, con su espíritu emprendedor que lo caracteriza, fue enviado a unas comunidades misioneras en Ghana.

  Tras la insistencia de fray Martín para que fueran a conocer la realidad donde estaba insertado, Ana Mª, sin apenas conocimiento del idioma (el inglés) y junto con dos amigas, se decidió a ver con sus propios ojos las necesidades del entorno a los frailes de Ghana. Ana Mª, que ya iba predispuesta a dejarse interrogar por la realidad, le cambió la vida dicho encuentro. Nos cuenta que las cosas adquieren otro valor, sobretodo cambios de actitudes para no despilfarrar absolutamente nada, en muestra sociedad totalmente consumidora, cuando otras gentes están bien necesitadas. El sentido de compartir se le agudizó sin importarle la incomprensión. Los dones recibidos son para compartirlos.

 La misma ONG ha ido evolucionando para ir canalizando la buena voluntad de sus impulsoras, pasando de las prisas y la inexperiencia de los primeros momentos, a ayudarse de personas con más experiencia profesional en instituciones, para poder llegar mejor.
Ana Mª no pierde ocasión para sensibilizar entre sus amigas, en colegios, entre los vecinos parroquia e instituciones  sobre las necesidades de otros pueblos de África, donde las posibilidades no son las mismas, donde la vida se presenta con más fragilidad pero a la vez con mucho vigor. Nos dice que son gente de esperanza, y la vida se vive desde el agradecimiento incluso en las dificultades. La provisionalidad hace vivir al día, dándole a cada día su afán. La fe se vive con mucha intensidad, donde los catequistas son muy importantes en la dinamización de las comunidades, ejemplo de ello son las eucaristías, que se viven como una verdadera fiesta, donde las prisas no tienen lugar.
Ana Mª nos confiesa que ella da de lo que sobra, pero el caso es su entusiasmo contagia algo más y que nace de una convicción profunda de fe.

Ana María San martín

 

Pasión por África
Nacimiento de la ONG:
FRANCISCANOS  MENORES CONVENTUALES

   Ana Mª Martín, es una mujer cuya sensibilidad extraordinaria hacía los enfermos y necesitados le
ha llevado a hacer de su tiempo una entrega generosa. Su jornada laboral se desarrolla en el servicio de urgencias en el Hospital de Navarra. De esta actividad frenética de trato directo con los enfermos pasa, en sus tiempos libres, al afecto hacia los necesitados de otro continente, sin ni siquiera conocerlos: los necesitados en África concretamente en Ghana.
Desde siempre ha sentido una atracción especial por el continente africano.