No siempre ha sido ni es fácil vivir esta forma de vida. Por eso, desde 1996 la Provincia Nuestra Señora de Montserrat de los Franciscanos Conventuales de España se halla inmersa en un proceso de fidelidad creativa dentro de un proyecto de renovación o refundación que, bajo el nombre de "Programa Rivotorto" -en recuerdo del primer convento franciscano, cercano a Asís, donde san Francisco y sus primeros compañeros comenzaron a vivir la aventura evangélica-, pretende renovar, a nivel personal, espiritual, comunitario y pastoral, la vivencia del carisma franciscano conventual a partir de un proceso de discernimiento, reflexión y revisión de la opción de vida.


¿Por qué Conventuales?

Si los franciscanos recibimos el nombre de "conventuales" fue por nuestro afán de responder, utilizando una terminología de hoy, a los signos de los tiempos. Con este afán los conventuales fundan sus conventos -con la iglesia conventual aneja- en los núcleos de población, para abrirse a las necesidades del pueblo llano y entrar en contacto con la situación eclesial, social y cultural del momento.

Como todo, esa actitud también suponía riesgos y desafíos pues constantemente el carisma y la institución entraban no en conflicto pero sí en permanente diálogo, para que lo institucional no se comiera a lo carismático. A lo largo de esta historia, los franciscanos conventuales hemos sido testigos de este encuentro entre el "espíritu" y la "letra", tratando de no caer en la tentación del poder y buscando ser fieles a la forma evangélica de vida que nos mostró para siempre el Pobre de Asís.