Nuestros orígenes
 
 

San Francisco de Asís (1182-1226) fundó la Orden de los Hermanos Menores en el año 1209, pero la Orden era, sobre todo, el regalo de Dios a Francisco. Él mismo decía: "El Señor me dio hermanos"...

La Orden Franciscana son, pues, los numerosos hermanos que han sido llamados por Dios a vivir el Evangelio de Jesucristo tras las huellas de Francisco. Ya los primeros frailes habían quedado fascinados por el amor que Francisco vivía: era un hombre seducido por el amor de Dios de tal forma que sus ojos captaban su Presencia en las criaturas y en el devenir cotidiano. La pregunta que Francisco llevaba en lo más íntimo de sí -"¿Señor, qué quieres que haga?"- se convirtió en el santoy seña de sus seguidores.

Todos querían vivir en obediencia para hacer sólo la voluntad de Dios, vivir sin nada propio para estar llenos de sólo su Amor, vivir en castidad porque así vivió Jesús, vivir agarrando y besando la Cruz porque es el camino para dejarse alcanzar por la libertad de la Vida verdadera. Eran una fraternidad evangelizadora, como las primeras comunidades cristianas: una comunidad de hombres que elegían ser "hermanos menores" en una sociedad dividida entre los que conseguían ser "mayores" y los que a la fuerza eran "menores".

 
   
 

Con todo este "fuego" en el corazón, unos se dedicaban a predicar de forma ambulante, otros a cuidar leprosos y enfermos, otros ayudaban a los sacerdotes en su ministerio, otros enseñaban en las universidades y centros de estudio…, siempre con el firme propósito de servir a la Iglesia, que por el papa Inocencio III aprobó la forma y vida de Francisco y sus compañeros en el año 1209 ó 1210, y el 29 de noviembre de 1229, por el papa Honorio III que aprobó la Regla definitiva de la Orden.