| Las Alabanzas del Dios Altísimo | ||
| En el mismo pergamino que contiene la “Bendición
de San Francisco al hrmano León”, se conservan, en la otra
cara, las “Alabanzas del Dios Altísimo”. Es uno de
los tres autógrafos de San Francisco y una de las más preciosas
reliquias que guarda el Sacro Convento de Asís. Francisco escribió
esta lauda a Dios antes de escribir la bendición a fr. León.
El momento en que Francisco escribe estos piropos a Dios es uno de los más singulares de su vida. Se encontraba en el monte Alverna, todavía cargado de la emoción extática de la visión del Serafín alado y del abrazo místico que dejó en su cuerpo las llagas del Crucificado. Francisco llama al hermano León y le dice: “Tráeme papel y tinta, porque quiero escribir unas palabras del Señor y sus alabanzas que he meditado en mi corazón” (2C. 49). Es una lauda de acción de gracias al Señor, escrita “de su puño y letra” (2C. 49). Es un borbotón, un torrente de substantivos y adjetivos que indican la cercanía, la grandeza, la potencia, la ternura, la bondad, la alegria..., de nuestro Dios. El mismo fray León dejó escrito
con tinta roja, en la cara de la Bendición: “El bienaventurado
Francisco, dos años antes de su muerte, hizo en el monte Alverna
una cuaresma en honor de la bienaventurada Virgen María, Madre
de Dios, y del bienaventurado Miguel Arcángel, desde la fiesta
de la Asunción de Santa María Virgen hasta la fiesta de
septiembre de San Miguel Arcángel. Y el Señor puso su mano
sobre él. Después de la visión y las palabras del
serafín y de la impresión en su cuerpo de las llagas de
Cristo, compuso estas alabanzas que están al otro lado de esta
hoja, y que escribió de su mano, dando gracias a Dios por el beneficio
que le había hecho”. Valentín Redondo |