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El libro está dirigido y dedicado por el propio
Francisco a los niños, cuando invita a los más pequeños
"a salir juntos de aventura" y, como no podía ser
menos en él, "a descubrir el lenguaje de todas las criaturas,
de los seres humanos y de los animales". En el momento de ponerse
en marcha, el Hermano de Asís presenta en su vida un mundo
donde cabe todo, desde el sufrimiento a la serenidad, y donde la
seguridad viene de andar "tras los pasos de Jesús por
el largo camino del Evangelio".
Después siguen unos bonitos dibujos y unas bellas ilustraciones
-acompañadas de un texto literario, explicativo y motivador-
que sitúan a los lectores en los momentos más decisivos
y atractivos de la vida del santo, que no por conocidos son menos
sugerentes.
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| El volumen hubiese sido perfecto si al final del escrito,
en una especie de breve glosario "para entender mejor la vida
de san Francisco de Asís" -del que se podía haber
prescindido por incompleto y fallido-, al hablar de la Familia Franciscana
se hubiera incluido a todos los miembros, y no excluir precisamente
entre sus componentes a quienes constituyen el tronco originario de
la Orden desde el punto de vista histórico: los franciscanos
conventuales, custodios desde su construcción de la basílica
donde se veneran sus restos en Asís, uno de los santuarios
más visitados del mundo. |