| La paz del corazón. Basado
en la vida y enseñanzas
El breve escrito, publicado en tamaño de media cuartilla, parte de unos presupuestos que sitúan a Francisco dentro de la espiritualidad clásica, y definen al santo como "peregrino del espíritu, exigente y novedoso, fuerte y recio". Según el autor, "Francisco no fue una figura como de suave peluche, que se mueve románticamente en un paisaje sereno y sentimental. Francisco no es mensajero de una gracia acomodaticia, de una salvación que se adquiere con sentimientos cálidos, ni tampoco un pacifista al estilo moderno". Este nivel de exigencia espiritual en el modo de vivir la pobreza "real, dura, penosa", por ejemplo, lleva a Kirvan a señalar que el santo de Asís "rechazó a los pusilánimes y despidió a los que defraudaron la pobreza literal que quiso para él y para todos los que fueran sus compañeros espirituales". Traducido a nuestro tiempo, el lector encontrará en estas páginas un "implacable énfasis en la pobreza real y en la humildad, su necesaria compañera", y, aunque en el librito no hay una teoría sistemática de espiritualidad ni un programa pautado para su realización, lo cierto es que el autor ha querido ofrecer una guía para un camino espiritual en treinta días. Cada uno de los días
está dividido en tres momentos: por la mañana, la lectura
de distintos pasajes tomados de las dos Vidas de San Francisco que escribió
su primer biógrafo, Tomás de Celano, poco después
de la muerte del santo; a lo largo del día, donde aparece una frase
bíblica para ser repetida a modo de mantra; y al final de la jornada,
que recoge el día con una meditación de la oración
del padrenuestro junto a varios pasajes bíblicos. |
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