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Mi época
Y0, FRANCISCO de Pedro de Bernardone, ahora más
conocido como Francisco de Asís, os quiero contar mi vida. Voy
a comenzar narrando el marco de la época en que nací, crecí
y me convertí al Señor. Una época como la de hoy.
En ella había muchos grupos, cada uno distinto, y por lo general
no aceptados ni por la sociedad ni por la Iglesia; sin embargo, portadores
con frecuencia de valores muy interesantes. Yo, por ejemplo, copiaré
muchos de estos valores.
Por citar algunos grupos, diré que estaban los valdenses, los cátaros,
los pobres católicos, los patarinos, y otros muchos de nombres
cada vez más difíciles.
Los valdenses, y no voy a detenerme en otros grupos,
vivían pobremente: iban descalzos, trabajaban con sus manos, no
tenían lugares fijos, predicaban al pueblo en lengua vulgar...
Todo es maravilloso, pero quieren hacer pasar a todos por el aro, y en
vez del servir evangélico, pretenden imponer y mandar, y se arma
la de San Quintín, la guerra, sobre todo en el sur de Francia.
El rey de Aragón, Pedro II, les apoyará, muriendo en la
contienda.
En España algunos seguían a Durando de Huesca.
El despertar religioso se mantenía con las Cruzadas. Es cierto
que se unía la política y la fe religiosa. Pero, de todo
ello, lo más importante es la nueva ruta comercial que se abre
con el Oriente y de la que se favorecerán las ciudades o "repúblicas"
italianas y también mi padre en las famosas ferias francesas. Lo
más nefasto de las Cruzadas fue la división y las luchas
internas mantenidas en el imperio romano de Oriente.
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La sociedad se encuentra dividida en el imperio
romano-germánico, que domina gran parte de la Europa central
y de Italia, así como también en los reinos que se están
formando. Inglaterra domina sobre territorios franceses, y muchas
tierras de España se encuentran bajo dominio musulmán...
La sociedad se divide luego entre "mayores" y "menores".
Los "mayores", a su vez, en escalafones piramidales: emperador,
reyes, condes, marqueses, duques... Todos en sumisión a los
inmediatos superiores, pero el poderío de algunos en la escala
inferior jugaba malas partidas a los superiores... |
Luego estaban los "menores": villanos y siervos
de la gleba. Estos últimos, atados a la tierra, carecían
de libertad de movimiento y eran "cosa" para los mayores. Los
villanos tenían libertad de movimiento, pero debían pagar
grandes impuestos. Algunos villanos alcanzarán gran poder económico
con el comercio y se les dará el título de "prohombres"
o "bienhechores de la ciudad", y se les permitirá elegir
hasta cónsules que podrán dictar leyes, regir la ciudad
y administrar justicia; pero siempre bajo la directa vigilancia del señor,
al que apoyarán y servirán con sus tasas y levantarán
milicias a favor de él. Esto mismo sucede en mi pueblo natal, Asís.
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